Julieta Desmarás

1- ¿Cómo llegaste a la poesía?

Llegué también a modo de pregunta. Tenía ocho años y fue en la poesía donde encontré la no respuesta como refugio. Las preguntas allí eran hermosas. Me quedaba en ellas flotando sin angustia por la no respuesta.

Era chica y vivía en Estados Unidos (ya grande, escribí un poema llamado Estados desunidos condensando mi estadía en un país que nunca entendí pero que me abrió a un mundo íntimo). Iba a una escuela yanqui y no entendía nada, solo bailaba con las negras y me escapaba a la biblioteca. Además de buscar a Wally encontré a un barbudo con unos ojos enormes y resultó ser Walt Whitman, sus poemas americanos no me invitaron a pasar de una pero una mañana encontré un verso para siempre: "Do I contradict myself? Very well, then I contradict myself, I am large, I contain multitudes." Eso bastó para que me internara en esa biblioteca casi todos los días. Me quedaba en “detención” por no presenciar las clases y quedarme leyendo frasecitas. Después volví a Buenos Aires, me alejé de Walt y me refugié en Porchia, gracias a mi viejo -quien notando mi devoción por la poesía- resignado me regaló VOCES. Hasta el día de hoy lo abro preguntándole qué hacer con los días. También mientras hacía caso a mi propia voz, iba con Lorca, Joyce, Emily Brönte, Austen. Muchos. Nunca tuve la necesidad de llevar un diario, hablaba con ellos y lo más loco: me respondieron siempre.

 

2- ¿Cuáles fueron tus poetas formativos?

 Bueno un poco esos poetas que mencioné. También mi abuelo Dante. Poeta que escribía tangos. Para mí los poetas son los que dialogan con el silencio. Trabajan con lo indecible, con aquello que sólo puede nombrarse dentro del campo poetico. Y no son solo formitas y rimas y versos y palabrerío insensato. Poetas son los que se corren, los que encuentran algo más allá que no aparece a simple vista en el sendero. La poesía viene de varias ramas y me trepé sin miedo a Shakeaspeare, Chejov, Dylan Thomas, Pasolini,  Tarkovski, es una lista interminable pero fueron las mujeres, desde Dickinson, Marosa Di Giorgio,Pizarnik, Simone de Beauvoir, a Plath, quienes me interpelaron con sus maravillosos enigmas.


3- ¿Cómo es tu proceso creativo?

De total entrega a la nada misma. No es un tiempo placentero. De hecho casi nunca lo es pero es mi acto de amor. Paso horas de inmensa soledad ante el lenguaje, no son momentos amables pero cuando estoy cerca de expresar aquello que quiero, siento una alegría voraz. Ese rapto ínfimo de felicidad tal vez sea comparable a los comienzos de una pasión. Es mi relación más loable. Mi amor por la palabra es inconmensurable.


4- ¿Se establece algún pacto con el lector? ¿es populista hacerse entender?

Es el lector quien avispa al poeta/poema. Escribo para que otro me lea, me ampare y no quiera comprensión sino empatía. Cierta confesión. Soy lectora antes que escritora y no siempre busco o quiero entender el poema. A veces ese cismo que se genera entre el ritmo y el sentido produce algo inexplicable que insta a que quieras pasar por esa hoja.


5- ¿Que te interpela primordialmente como lector de poesía?

La poesía es agua de resistencia. Me convoca diariamente. La leo para sobrerivir.


6- ¿La web cambió la manera de escribir?

No me siento en pugna con la tecnología. Aunque si bien es práctica también uno, o tal vez yo, teme convertirse en un ser automatizado. La utilizo pero no abandono el papel. Tiene su encanto el papel. Lo prefiero, lo puedo llevar de viaje, puedo borrar, arrugar. Es una tarea artesanal que todavía me fascina. La web distrae, se interpone, se mete en mis cosas, me corrige, me propone sinónimos de mierda. Es una histérica fascista.


7-¿Qué opinión te merecen los libros digitales?

 No tengo carpetas con libros digitales, no tengo ese cosito electrónico para leer. Sé que está bueno pero también está bueno comprar el libro, es un objeto maravilloso. Amo olerlos. Tienen olor, están vivos.


8-  Según Juan Gelman siempre hay una insatisfacción. ¿Se escribe para eso?

Se escribe por supervivencia, para que tus preguntas no se pudran en un cuerpo y para que ese cuerpo baile el caos. Gelman también decía que la poesía es la ceniza que cae del pucho.  Es un acto de amor y resistencia. Escribo porque es mi manera de sostener(me) como puedo ante el mundo.


9- ¿Ultimo libro que leíste?

Leí varios a destiempo, a modo de amuletos. Clínica del abandono de Alda Merini y dos diarios: Diario I de Anaïs Nin y Diario de duelo de Roland Barthes.


10-¿Un poema de otro autor que te guste mucho?

Siempre vuelvo al poema “Por último” del poeta Raúl Gustavo Aguirre.

 

Haber dejado una moneda de fuego en la mano de otro,
haber atado ciertos hilos de amor y resplandor,
haber perdido algo
al salir de la casa vacía.
Haber estado. Haber acompañado,
haber estado complicado con el viento que siempre tiene razón,
con la tierra y el agua y con la hierba que siempre tienen razón.
No haber cumplido años lejos de sí mismo,
no importa si de rodillas o en medio del pantano pero cerca de sí,
o entre asuntos pendientes o torcidos desde el comienzo,
pero masticados con tus dientes.
No importa ser un objeto más o menos clasificable despreciable por los que deciden,
no importa ser superado, masacrado, tergiversado, desmentido,
con todo eso se hace la verdad.
No importa ser interrumpido
si estás al pie del árbol gigante en el día sin fin,
al pie del árbol de piedras preciosas del sueño que sólo pertenece a los hombres,
y si has podido hablar con esas piedras
y acompañar hasta su casa a alguien
en un momento duro de la noche (y vivía tan lejos).
No importa que no haya solución para nadie ni perdón para nadie,
ni si al fin estás solo en las salinas de la madrugada
haciendo todo lo posible para que salga el sol,
para que esos rostros queridos no se hundan en los rápidos de la nada
que acecha tanta maravilla.




Mayo del 2017 

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Julieta Desmarás nació en Buenos Aires pero vivió gran parte de su infancia y adolescencia en el sur argentino. Es poeta, actriz y redactora de numerosas revistas de música y cultura. Como actriz se formó con Horacio Acosta y María Onetto y escribió la obra “Algo huele mal”. Su poesía ha sido incluida en diversas antologías nacionales e internacionales. Publicó el poemario El río y su cajón (2014, Alción Editora). Dirige junto a Miguel Martínez Naón la Colección Noche Tótem/Interlunio de ediciones Lamás Médula. Forma parte del ciclo colectivo El toro, que reúne lo mejor de las letras de la poesía, la música y el teatro. Actualmente se encuentra cursando la Maestría en Escritura Creativa y pronta a publicar su segundo libro de poesía La voz mayor.

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