Patricia González López

1- ¿En qué momento de tu vida te encontraste cuando la poesía apareció en tu vida?

Estaba en mi casa, mirando la tele, entrevista de Susana Giménez a Emanuel Ortega, hablaban del don de escribir, lo difícil de expresarse, la admiración por los que pueden hacerlo. Y desde ese momento recuerdo una chispa, que me llevó a abrir un cuaderno azul a estrenar y empezar a garabatear palabras. Un año antes de eso, cuando tenía 10 u 11 años, me escribía cartas con un chico de séptimo grado y me mandó un poema: “si yo fuera un gato”, fue uno de los primeros poemas que transcribí y releí hasta el cansancio. En ese momento ya identifiqué un lenguaje, una forma de comunicar que me gustaba.

Si yo fuera un gato

Si fuera un gato,
por tu tejado
me alunaría,
enamorado.

Y trenzaría
mimbres de luna
para amarrarme
junto a tu cuna.

A tus pies
siempre
ronronearía;
mi golpe de ala,
niñita mía.

Si fuera un gato
desenfadado
y no un chiquillo
avergonzado.

Si fuera un gato
cascabelero
te maullaría
cuánto te quiero.

Elsa Bornemann (Argentina)


2- ¿Cúales fueron esas primeras lecturas poéticas?

Las primeras lecturas poéticas fueron de manual, en las clases de lengua. Rubén Darío, Neruda, Góngora, Quevedo, Lorca; lecturas que se reducían a poder identificar recursos, metáfora, hipérbole (palabra que me encanta y la pongo en práctica hasta el cansancio), etc.


3- ¿Qué autores recordás de ese periodo?

En mi casa no había libros. Quizás manuales de estudio que se compraron cuando arranqué la escuela. Recuerdo “Doña Rosita la soltera” o “La casa de Bernarda Alba” libros que nos ha tocado leer en la escuela en ese momento. El resto de los libros llegó más tarde.


4- ¿En qué momento te decidiste a escribir y por qué?

Mi recuerdo va hacia lo que comentaba al principio, esa noche donde agarré un cuaderno y empecé a escribir. Anotaba frases que me gustaban, canciones y frases que se me ocurrían, poemas (sin saber qué eran). Recuerdo que me dije “yo quiero escribir” y no paré.


5- ¿Cómo era tu escritura por ese entonces?

En principio era infantil, claro, era una niña. Tenía ilusiones e ideales, el amor perfecto, la amistad inquebrantable y buscando justicia o compensación en los poemas, cosa que creo que sigo queriendo hasta hoy.


6- ¿Quiénes leyeron tus primeros poemas y de qué temáticas te gustaba escribir?

Las maestras y profesoras de literatura fueron los primeros que leyeron y me iban ayudando, corrigiendo, dando sugerencias. Uno de los primeros poemas que escribí fue a partir de una pelea con una amiga por la que lloré días. Después mucha poesía de amor, y tuve un período que escribía sobre la muerte, tenía mucho miedo a la muerte, pensaba en eso.


7- ¿Cómo te llevás con la publicación y qué lugar ocupa en tu laburo poético?

Con la publicación me llevo bien, tengo una relación tranquila. El laburo poético tiene varios ciclos para mí, es un poco (o gran parte) vivir, escribir, en un momento llega un cierre de ciclo que tiene que ver con los libros terminados (un momento que se siente “hasta acá”) y antes, durante y después la lectura, la circulación, situarse, ver donde estamos parados cada uno, escuchar otras experiencias. La publicación es importante en la medida que es un impulso, una vez que lanzás un libro al mundo deja de ser tuyo y necesariamente suceden otras cosas.


8- ¿Cuándo sentís que un poema está terminado y cómo corregís?

El poema está terminado cuando arrancás a pensar. Si pensás, se termina el poema; si deja de fluir, se termina el poema. Corrijo leyendo en voz alta, si me trabo yo leyendo un poema sé que hay algo que no va. También suelo pasarlo a varias personas que me van dando sugerencias, la mayoría de las veces se trata de suprimir.


9-¿Hay en vos una perspectiva “de género” cuando escribís?

A veces, pero en consecuencia de la vida misma. Pienso más bien en la desacreditación de las mujeres con las mujeres, es algo que me indigna y me inspira. Pero no como algo militante o una etiqueta o porque es el tema piola del que hay que hablar.


10- ¿Creés que con el tiempo el poeta “evoluciona” en su escritura?

Cambio hay seguro, aunque siempre hay cosas que se repiten que tiene que ver con las biografías de cada quien y cómo vamos creciendo. Me cuesta pensar en evolución, si en un cambio, que te lo da la vida.


11-¿Qué lugar ocupa, para un poeta como vos, las lecturas en vivo?

Para mí las lecturas son un lugar de encuentro, de circulación, de conocer a otras personas que leen y escriben poesía. Es una instancia de diálogo más a fondo en esta era de la desconexión (en la conexión total). Me gustan, disfruto mucho esos encuentros.


12-¿Te definís como poeta?

Me defino más bien como persona que escribe poesía, o algo así. Escribo otras cosas pero creo que a esta altura la estructura de cuando miro ya tiene forma de verso, me sale así. No pienso en un cuento cuando me conmuevo, pienso en poemas.


13- ¿Qué te interesa lograr con la poesía?

Despertar, sacudir.



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Abril del 2017, entrevista realizada por Walter Lezcano

                                   

 

Patricia González López. (7 de Agosto,1986, Capital Federal)
Participó en antologías "Poesía Bajo la Autopista I y II" (Clara Beter), "Tres versos, un lírico"(Tres +1), "Libro Vivo" (Milena Caserola, El asunto) y "Poesía Llanto de mudo 1995-2015" (Llanto de mudo). Publicó los libros “Indecible” (Poesía. Milena Caserola, 2009), "Dos de Azúcar" (Narrativa. Milena Caserola, 2010), "Maldad, cantidad necesaria" (Poesía, Milena Caserola-Llanto de Mudo, 2013).Compiló el libro "Esto Pasa. Poesía en Buenos Aires" (Poesía. Llanto de Mudo, 2015). Publicó en abril de 2016 "Doliente" (Poesía. Cospel Ediciones, Chaco, 2016). Hace la columna "La poesía no se ajusta" en el programa El Gato Escaldado AM750 los domingos de 9 a 10 hs.



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