Escudo

Fue diseñado por el gran escultor Olger Villegas Cruz, Hijo Predilecto del Cantón de San Ramón.

El escudo recoge el largo hilo del pueblo Ramonense que se extiende desde la época Precolombina, por medio de los ideales de estudio y lucha. Así como el recuerdo de los antepasados indígenas que poblaron y defendieron las tierras fértiles del cantón.

Se visualiza la figura del indio, adornado con sus herramientas que observa el devenir histórico del cantón.

Dentro de la lira que evoca la creación artística e intelectual, se conjugan tres elementos gráficos, estos elementos están a su vez relacionados con el tema de "Ideal, Estudio y Lucha". El libro abierto trae con la candela a la memoria, varios pasajes de la vida Ramonense.

Entre ellos podemos citar:

  • La preocupación por dotar a San Ramón de una escuela, casi desde los inicios de la población a mediados del siglo XIX.
  • El ahínco de Ramonenses por establecer colegios, una Escuela Normal y posteriormente una Universidad del presente siglo.
  • La destacada trayectoria de varias generaciones de poetas Ramonenses reconocidos dentro y fuera de los límites del cantón.
  • Y el renombre de figuras nacidas o no en el cantón, como Julián Volio, Alberto Manuel Brenes, Alcídes Prado, Rafael Luca Rodríguez y otros. Todos estos pasajes reflejan la tradición de estudio de con miras a alcanzar ideales nobles, estudio que no fructifica si no se trabaja con disciplina, esfuerzo y sacrificio.
  • El pico del minero también recupera la idea del trabajo tesonero y en este caso, físicamente duro. Se asocia a las exploraciones mineras de finales del siglo pasado y principio del presente que invitaron a muchos ramonenses a probar suerte en una labor riesgosa que exigía fuerte espíritu de lucha.
  • Finalmente, el prado al fondo evoca los campos de San Ramón que sirvieron de inspiración para muchos trabajos poéticos y que han significado el sustento del campesino. De esos campos, desde el siglo pasado, se han abastecido los pobladores de San Ramón, pero también desde allí, se han producido cosechas abundantes y se han criado hatos ganaderos que llenaban las demandas del mercado nacional. También en esas tierras que el campesino ha laborado por decenio, se ha producido el café con destino a los mercados internacionales. Aquí se reúnen muchos ideales hermosos del silencioso quehacer del trabajador agrícola así como la lucha constante con los vaivenes de la naturaleza.