Estamos en Viernes Santo, y también hoy vamos a celebrar nuestra fe en Dios, en Jesús.
Hoy nuestra celebración destaca el silencio y la cruz. Silencio para poder ver bien la cruz, sin distraernos con ruidos. Diría aún más: la celebración hoy pone el foco en el que está en la cruz, el crucificado.
Jesús hoy llega al final. Ha pasado su vida haciendo el bien, y Jesús camina hacia la muerte, valiente; tal como había caminado durante toda su vida.
Jesús camina valiente, es verdad. Y lo hace por una buena causa: por ti. Porque te quiere. Tanto amor nos ha tenido el Padre que entregó a su Hijo Jesús por nosotros; para que nadie dude que Dios te quiere más a nada ni nadie en el mundo. ¿Te imaginas un amor tan grande?
A nadie nos gusta el dolor, ni la enfermedad. Mucho menos la muerte. Estos días que estamos viviendo de tanto sufrimiento cerca de nosotros, nos pueden llevar a pensar que no le importamos a nadie. Que estamos abandonados a nuestra suerte. Pues bien, la cruz de Jesús es la prueba de que no estamos solos; que Dios está siempre a nuestro lado. No puede eliminar la enfermedad ni la muerte: pero está ahí con nosotros diciéndonos que nunca nos abandonará. Siempre estará a nuestro lado, incluso en los peores momentos. Esto nos llena de consuelo y alegría.
¿Cómo vamos a celebrar la muerte de Jesús?
Como ayer, puedes vivirla conectándote por streaming o puedes celebrarla en familia.
Lo primero que vamos a hacer es preparar el espacio celebrativo:
Una alfombra y sillas alrededor
Unas huellas en papel o cartulina que utilizaremos después.
Una cruz bonita en cartulina coloreada, que después depositaremos en la alfombra.
La celebración comienza en silencio. Tras un momento de silencio haremos una oración y después escucharemos el relato de la pasión de Jesús. Es un texto bonito, y lo podremos recitar de manera dialogada.
Después de una bonita homilía, vamos a rezar por todas las personas del mundo; porque la entrega de Jesús nos salva a todos. A esta oración se llama “Oración Universal”. En las huellas que hemos preparado podemos escribir en este momento una oración por aquellas personas o situaciones. Luego, las ponemos alrededor o cerca de la cruz.
Después de rezar la oración universal, adoraremos la cruz. Los que estáis en casa, tenéis que tener a mano una cruz; los niños esta mañana la han decorado y pintado. Dando un beso a la cruz con mucho cariño, expresaremos nuestro agradecimiento a Dios y a Jesús. Y también nos comprometemos a cuidar a aquellas personas que necesitan más de nuestro amor y ayuda.
Y todo acabará con una oración final y en silencio. Jesús desde esta tarde no estará con nosotros. El silencio nos habla de esperanza; porque como el grano de trigo duerme en el silencio de la tierra a que llegue la primavera y vuelva a florecer; así Jesús duerme hasta la noche de mañana, cuando celebraremos que ha Resucitado y que vive para siempre.