La investigación UX es una fase fundamental para el desarrollo de productos y servicios. La captación y el análisis de datos de los usuarios proporciona información clave para el desarrollo de una estrategia de producto y para diseñar y validar soluciones en base a las necesidades de los usuarios.
Saltarse la fase UX research es peligroso, ya que trabajar sobre suposiciones no validadas tiene el riesgo de tomar decisiones que lleven al proyecto a una dirección equivocada, con el consiguiente gasto de recursos y un impacto negativo potencial en la experiencia de usuario.
En ese sentido, la investigación UX no solo es positiva para el usuario, ya que permite el diseño de soluciones que alivien sus pain points. También es una forma de reducir el riesgo, al validar hipótesis y alinear los objetivos de negocio con las necesidades de los usuarios.
Hoy en día tenemos a nuestra disposición una gran variedad de métodos de investigación. Saber elegir el mejor depende de una serie de factores que nos ayudarán a escoger el método de UX research que mejor se adapte a cada contexto: la etapa del proyecto en la que nos encontremos, el alcance de este, los objetivos de investigación que se han de cumplir, y los recursos de los que dispongamos.
Se le conoce como diseño UI al diseño de interfaz de usuario. La interfaz de usuario le da sentido a la comunicación, tanto física como emocional, que los usuarios tienen con las máquinas. El diseño de la interfaz de usuario se centra en cómo el software y las máquinas (como dispositivos electrónicos, celulares, computadoras y electrodomésticos), están diseñados para mejorar la experiencia del usuario y maximizar la usabilidad.
La interfaz del usuario, que es el punto de contacto entre una máquina y el usuario final, debe ser fácil de usar para mejorar la interacción y la eficiencia en el logro de los objetivos del usuario. Debe estar centrado en el usuario para mejorar la productividad, lo que permite a los usuarios disfrutar el uso de sus dispositivos. Adicionalmente, la selección de los elementos de interfaz adecuados mejora la usabilidad y la eficiencia de una máquina. La disposición de ciertos elementos en la pantalla determina la facilidad con la que se puede acceder a ellos y utilizarlos para diferentes tareas. Cuanto más fácil sea para los usuarios comprender e interactuar con la interfaz, más rápido van a lograr sus objetivos.