CRIANZA CON CONCIENCIA.
A lo largo de los años hemos podido observar la redefinición social que ha tenido el término de la “Familia”, que hace parte fundamental del desarrollo de la sociedad que nos rodea. La familia es considerada como el núcleo principal donde inicia la educación de toda la existencia humana siendo a su vez la primera fuente de influencia social ya que contribuye la formación del desarrollo integral de cada individuo.
Para levantar generaciones funcionales dentro de la sociedad, partimos de la crianza que imparten los padres y podemos definir la crianza como la habilidad para formar y acompañar a un niño en el proceso de la vida que debe estar acompañado de un vínculo afectivo y la autoridad de los adultos correspondientes.
El cumplimiento de la crianza implica la vinculación de ambos padres frente a esta tarea, así como precisar el manejo de la comunicación y los hábitos dentro del ambiente familiar. Sin embargo, en la sociedad actual podemos encontrar diversos términos en cuanto a crianza que pueden llevar a las familias a establecer diferentes tipos de la misma, teniendo en cuenta las necesidades puntuales que se evidencian dentro de sus hogares y que pueden adaptarse a sus sistemas de pensamiento.
En este último tiempo, se ha escuchado con mayor auge el movimiento de la crianza respetuosa, que por algunos autores ha sido definido como “un estilo de vida que busca transformar socialmente el rol de la “mapaternidad” y el lugar de la infancia”. Las prácticas de crianza respetuosa, hallan su justificación en el respeto por la fisiología de los niños, por lo que se considera fundamentalmente en este estilo de crianza que el niño debe ser respetado y atendido en todas sus necesidades y no deben ser caprichosos ni manipuladores.
La teoría de la crianza respetuosa es clara: nos habla de validar las emociones de los niños, colocarlos en el centro de la toma de decisiones y la organización de la dinámica familiar, ser respetuosos de sus tiempos en cuánto a la transición de una etapa a otra (un ejemplo claro es el control de los esfínteres) lactancia fisiológica con destete espontáneo, porteo y alimentación saludable, colecho, entre otros.
Tal parece, que los padres de este tiempo tienen clara la teoría de este estilo de crianza que ha irrumpido en nuestro sistema familiar por la atracción que genera el poder manejar las tan terribles pataletas o episodios de conducta fuerte, respetando las emociones naturales que se desencadenan nuestros niños. Pero, es cierto que no puede ser absoluto el implementar un solo estilo en la crianza, en el cual el niño sea el centro de todo y sea quién marca la pauta. Entonces, ¿Cómo puedo criar de forma consciente?
En Deuteronomio 6:6-7 el Señor nos enseña lo siguiente “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, andando por el camino, al acostarte, y cuando te levantes”, lo cual nos habla de una
demanda clara que es que los padres son responsables de enseñar debidamente a los hijos y de estar presentes.
A pesar de toda la teoría que podamos tener sobre la crianza respetuosa, debemos tener claro que somos los Padres quienes tenemos que guiar el camino de nuestros hijos y se nos recuerda en Proverbios 22:6 “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”. Esto se contrasta con la teoría de la Crianza respetuosa, debido a que el camino del infante es incierto, son ellos quienes necesitan de un aprendizaje que debe ir acompañado del ejemplo y la constancia del adulto y aunque podemos estar de acuerdo con validar las emociones de nuestros niños, no está bien dejar que sean ellos quienes “determinen el camino”.
Lo mejor que podemos ofrecer en la crianza de nuestros hijos es el ejemplo, la coherencia, una buena gestión de las emociones que inicia por los padres pues no podemos olvidar que no importa cuántas veces le digamos a nuestros hijos que hagan algo, al final ellos terminarán haciendo lo que nos vean hacer a nosotros y esto, es un principio claro de la Integridad. Adoptar ciertos principios de la crianza respetuosa puede ayudarnos a construir un modelo de crianza consciente, a través del cual podemos enseñarles a nuestros niños sobre autonomía, respeto y crecimiento integral. Pero, la palabra de Dios siempre será nuestro mejor manual para llegar al éxito de una crianza que ayude a nuestros hijos a poner siempre en primer lugar el nombre de Cristo.
Algunos principios importantes que podemos implementar para desarrollar una crianza consciente:
1. Ame a su pareja: Todo inicia por el ejemplo. El amor que sus hijos vean en sus padres será el mismo tipo de amor que ellos tendrán la capacidad de dar. Recuerden, nuestros hijos son nuestra mejor carta de presentación.
2. Ame a sus hijos de manera incondicional: esto nos reta a que podamos establecer límites claros con nuestros hijos para así no tener que condicionar el amor por resultados que esperemos obtener de ellos. Jesús nos modeló un amor incondicional muy a pesar de quienes somos, pero a través de su amor, no seremos siempre iguales.
3. Escuchemos a nuestros hijos: Desde el ámbito emocional es importante que podamos desarrollar la escucha y así poder establecer un buen canal de comunicación. La buena gestión de nuestras emociones nos llevará a poder escucharlos y con mucho control poder establecer acuerdos (en los casos que se pueda) y a escuchar lo que ellos tienen por decir. La autoridad, empieza por el control.
4. Tiempo: Estamos acostumbrados a escuchar “la calidad de tiempo”, sin embargo es importante redefinir la calidad de tiempo por “Tiempo con calidad” nuestros hijos necesitan todo el tiempo necesario y posible, siempre con calidad. Para ellos la palabra amor se deletrea T-I-E-M-P-O.
5. Sea el mejor ejemplo: “Justo es quien lleva una vida sin tacha; ¡Dichosos los hijos que sigan su ejemplo! Proverbios 20:7 NVI. Seamos congruentes entre lo que decimos y lo que hacemos, una de las cosas que más hiere el corazón de un hijo es cuando le exigimos algo que nosotros como padres no estamos dispuesto hacer.