La principal importancia de entrenar un deporte radica en el desarrollo integral del individuo, ya que combina beneficios físicos, mentales y sociales.
En términos generales, entrenar un deporte:
Mejora la salud física: Fortalece el sistema cardiovascular, mejora la fuerza, resistencia, flexibilidad y coordinación.
Desarrolla habilidades mentales: Fomenta la disciplina, la concentración, la resiliencia y el pensamiento estratégico.
Promueve valores y habilidades sociales: Refuerza el trabajo en equipo, el respeto, la empatía y la comunicación.
Contribuye al bienestar emocional: Reduce el estrés, mejora el estado de ánimo y fortalece la autoestima.
Potencia el rendimiento deportivo: A través de la práctica sistemática, permite perfeccionar la técnica, la táctica y la condición física específica para competir.
Una práctica deportiva consiste, en una serie de ejercicios estructurados y tiene como objetivo principal la competición grupal e individual dentro de sus múltiples beneficios encontramos.
En la Universidad Nacional Rosario Castellanos desarrollamos las siguientes disciplinas deportivas.
Entrenar atletismo implica desarrollar al máximo las capacidades físicas del deportista según la disciplina específica (velocidad o fondo). Es un entrenamiento muy técnico y físico, que busca optimizar el rendimiento del cuerpo humano en su forma más pura: correr.
Mejorar la técnica específica según la prueba:
Carreras: Salidas, ritmo, zancada, economía de carrera y llegada.
En pruebas de fondo: distribución del esfuerzo, estrategia de ritmo y respuesta a ataques.
En pruebas de velocidad: técnica de salida, aceleración y finalización.
El entrenamiento de básquetbol es un proceso estructurado que busca desarrollar las capacidades físicas, técnicas, tácticas y mentales de los jugadores para mejorar su desempeño en el juego. Su importancia radica en que permite al atleta.
Mejorar las habilidades técnicas básicas:
Bote (dribbling): Control del balón en movimiento.
Pase: Precisión y rapidez en la distribución del balón.
Tiro: Técnica de lanzamiento al aro.
Defensa y desplazamientos: Posicionamiento, agilidad y marcación.
Entrenar fútbol implica preparar al jugador para rendir de forma óptima en un deporte que combina alta exigencia física, habilidades técnicas, estrategia táctica y trabajo en equipo. Su entrenamiento es integral y se adapta según la edad, el nivel y el rol del jugador.
Mejorar habilidades técnicas básicas:
Conducción del balón: Control con ambos pies en movimiento.
Pase y recepción: Precisión, visión y control en distintas situaciones.
Tiro a portería: Potencia, colocación y decisiones rápidas.
Dribbling y regates: Superar al rival en uno contra un
Entrenar natación es un proceso técnico y físico enfocado en mejorar el rendimiento en el agua a través del dominio de los estilos (crol, espalda, pecho y mariposa), el acondicionamiento físico específico y la estrategia de competencia. Es uno de los deportes más completos, ya que involucra casi todos los grupos musculares y demanda una gran capacidad aeróbica y técnica.
Mejorar el desarrollo de la técnica:
Mejorar la eficiencia de los estilos: Reducir la resistencia al agua, optimizar la brazada y patada.
Trabajo específico de salidas, giros y llegadas: Claves en competencias.
Respiración: Coordinación con la brazada, control del aire y apnea (importante en mariposa y crol).
Entrenar voleibol implica desarrollar tanto las habilidades técnicas como la condición física, la táctica de juego y el trabajo en equipo. Es un deporte explosivo, de coordinación y reacción rápida, donde la precisión y la comunicación son fundamentales.
Mejorar el desarrollo de la técnica:
Saque: Desde abajo, flotante o en salto; precisión y potencia.
Recepción (bump): Control del balón tras el saque o ataque rival.
Colocación (set): Precisión para asistir al atacante.
Remate (spike): Potencia, dirección y sincronización.
Bloqueo: Coordinación para anticipar el ataque del rival.
Defensa baja (zambullidas y desplazamientos): Reacción ante ataques o balones desviados.