El término meditación se refiere a un amplio espectro de prácticas que incluyen técnicas diseñadas para promover la relajación, manipular energía interna o energías externas (Qì, ki, chi, prāṇa, etc.) y desarrollar compasión, amor, paciencia, generosidad y perdón.
Una forma particularmente ambiciosa de meditación tiene como fin conseguir sostener la concentración en un punto sin esfuerzo, enfocado a habilitar en su practicante un estado de bienestar en cualquier actividad de la vida.
A lo largo de la vida de un individuo se pueden encontrar distintos problemas o situaciones en las que el agobio, estrés, ansiedad u otras condiciones afecten de manera leve o fuertes el día a día del individuo.
A lo cual la meditación nos ofrece un tiempo de relajación y reflexión sobre la situación que acontece.
Pero la meditación para que sea exitosa requiere de lo que todo objetivo abarca.
Práctica, disciplina y dedicación.
Te presento un dato curioso sobre la meditación:
Al analizar la actividad cerebral durante la meditación, usando un electroencefalograma, se puede apreciar que se pasa de las ondas beta (actividad normal, consciente y alerta, de 15-30 Hz) a ondas alfa (relajación, calma, creatividad, 9-14 Hz). En la meditación más profunda se pueden registrar ondas theta (relajación profunda, solución de problemas, 4-8 Hz) y en meditaciones avanzadas se puede detectar la presencia de ondas delta (sueño profundo sin dormir, 1-3 Hz).
Para que se den una idea una onda cerebral es la actividad eléctrica producida por el cerebro.
¿Impresionante no?
Como una relajación profunda puede llegar a ser como el sueño pero estas despierto.
¿Si o no que es increíble?
Pues resumiendo para una meditación exitosa requerimos lo siguiente:
1. Práctica
2. Esfuerzo
3. Dedicación
Y así llegamos al final de la primera parte sobre la meditación.
En la próxima publicación les daré unos consejos para llevar a cabo la meditación.