Escribe un relato basado en la letra de una canción que te guste.
Mi padre nos abandonó cuando tenía apenas 5 años, mi madre estaba rota, furiosa, confundida. mi inocencia me llevaba por las calles buscándolo, preguntando por las casas si lo habían visto, si estaba ahí. A mi madre se le partía el alma, pero no me decía nada.
La vida te dio la oportunidad de crecer margaritas y de no marchitarlas, entonces ¿por qué te fuiste?, ¿por qué te perdí? Sabiendo que envejeces por ahí. ¿No has pensado en cuando seas viejo?, ¿quién te cuidará? Hasta hoy me siento en soledad, buscando en tantos hombres tu humanidad, tu paternidad.
Eva
Nunca, pero nunca me había sentido así. Vale, puede que haya dicho varias veces lo mismo, pero esta vez es distinto, en serio, porque realmente hago cosas que antes no hacía por tu culpa, o mejor dicho, por culpa del amor, porque aunque en el fondo sé que el amor no es duradero, todo es diferente. Papá y mamá me han enseñado a no confiar ni qurer a cualquier persona, pero tú eres la única exceción.
Desde que te conocí veo el mundo de otra forma, porque solo puedo ver tu mundo. Te busco en todos lados, hasta cuando no estás. Intento grabar cada momento contigo en mi mente para recordarte cuando quiera (que es siempre), pero sobre todo intento encontrar alguna señal de que esto está sucediendo, de que no ha sido un sueño, porque siento que me lo estoy inventando, porque eres excepcional. En serio, eres mi única excepción.
Amanda
Joder, ¿quién me manda a mí salir de casa?
Mira que le dije a Miriam que no me dejase sola, que no conozco a nadie y que si iba era porque iba con ella, pero aquí estoy, en la cocina de la amiga de una conocida intentando beberme otra cerveza porque si no no puedo más con mi vida mientras mi "amiga" está en no sé dónde con no sé quién emborrachándose. En verdad nunca me ha terminado de caer bien, pero necesitaba cambiar de ambiente o terminaría de volverme loca.
Estoy buscando el abrelatas en este laberinto de cajones cuando escucho a alguien pasar detrás de mí. Solo espero que no sea Carlota repitiéndome la misma historia vergonzosa del instituto por tercera vez ya en toda la noche.
Desde luego él era lo último que me esperaba.
-Anda, ¿qué haces tú por aquí?
Apenas han pasado unos pocos años, pero me parece que estoy hablando con un fantasma.
-Jaime... No esperaba verte por aquí.
Es increíble que a pesar de todos los pequeños cambios esté tan... igual. A lo mejor ya no lleva esa colonia tan asfixiante y ya ha conseguido por fin que la barba le termine de crecer de una manera medio decente, pero es oríle la voz y volver a estar en el instituto creyendo en el amor. Creyendo en nosotros.
-Puf, ¿hace un huevo que no nos vemos no? Hace cuánto... ¿tres años ya?
PIenso en las pocas cosas que he hecho con mi vida estos tres años y ya me entra la angustia.
-Sí... Ya ves.
Y es cuando llega el silencio incómodo y empiezo a mirar durante unos segundos a esos ojos tan familiares cuando me doy cuenta de que ese no es Jaime y que no soy yo.
Porque Jaime y yo dejamos de existir cuando la promesa de seguir en contacto a pesar de la distancia se rompió y cuando los recuerdos dejaron de ser rutina a ser eso, recuerdos. Porque ahora lo único que somos son dos perfectos desconocidos. Solo dos fantasmas.
Sara
En Ámsterdam -altas horas de la madrugada-
la ciudad se concentra en un pequeño club de alterne.
Apenas quedan mesas libres pero hay una silla
vacía donde siempre estarás tú.
Los tubos con hielo se vacían a compás de la música
y el humo del tabaco se inhala simultáneamente
al tarareo de las conversaciones particulares.
Los relojes se han parado como se disipa la oscuridad
al temblar de los filamentos de las lámparas de mesa.
Aquí en Metrópolis nadie podrá derribarnos
mientras que en el exterior los elefantes se extinguen.
Óscar
María
Recortando imágenes, palabras u oraciones de revistas y libros antiguos, crea tu propio collage literario.
Guillermo
Eva
Marta
Sara
Amanda
Óscar
Rosalía
Escribe una historia sobre el apagón del 28/04/2025 en 3ª persona.
Él estaba en el bazar, como siempre, sin vender casi nada pero haciendo Stream jugando al LOL, vamos, lo típico. De repente, se va la luz, parece que para un rato, pero no, su mujer le dice *** (o traducido, que se ha ido la luz en gran parte de Europa). Él enciende su grupo electrógeno, y sigue jugando al LOL como de costumbre. Poco tiempo después, empiezan a llegar vecinos preguntando si tiene linternas en su tienda. Pero, ¿cómo iba a tener linternas si en su “chino” solo vende comida? Les dijo que no, que fueran a pedirle al chino Juan que ese no es solo de alimentación. Todos se fueron. Al cabo de un rato empieza a oír al chino Juan decir “no no no tengo lintelna váyanse”. Le dio igual, siguió jugando al LOL hasta que la luz volvió. (Y que no os engañe, que después de que volviera siguió jugando aún más.)
Amanda
Las fauces de metal se cerraron. No se abrían. Como cuando de pequeña no abría la boca para comer y por ahí no entraba ni un trozo de ternera. Como cuando después, castigada, tampoco la abría para hablar ni siquiera para respirar, un silencio total de otra rabieta de las suyas. Aspiraba con violencia por la nariz, pero la boca no la abría. No se abría. Igual que entraba el aire por la rendija del ascensor, pero se iba ahogando lentamente dentro de un cuerpo geométrico perfecto. Una rabieta, eso era. La luz se había perdido por un infortunado berrinche de crío pequeño. A contar ovejitas, lagartos, liebres, silencios. A contar los pitidos de espera de la llamada de emergencia. A contar lo que fuera, con tal de no desesperarse.
Marta
Era lunes, su mujer se encontraba en la cocina tendiendo la ropa, como de costumbre. Él por otro lado comenzó a vestirse era la hora de bajar a la calle y el perro lo sabía. Olía los zapatos, corría por el pasillo, esperando a esa señal de que tocaba paseo, el ver tomar su correa. Cuando terminó de alistarse le dedicó una sonrisa a tal situación y por fin la amarró. Pegando el perro saltos, ambos se dirigieron al ascensor y marcó el número 0. Cuando quedaban unos solos pisos para llegar a tierra firme todo de repente se apagó, la luz y el propio ascensor. Extrañado, encendió la linterna de su teléfono y esperó unos segundos. “Tal vez regrese en unos segundos”, pensó pero no parecía estar muy en razón. El perro, igual o incluso más extrañado que él, empujaba hacia la puerta creyendo que así lograría algo, pero nada parecía funcionar. Ya alarmado por la inusual situación llamó a su mujer, pero ni siquiera eso parecía funcionar. “Qué raro…” pensó, esto debe ser más que una simple avería. Decidió esperar unos minutos, alguien se daría cuenta, seguro su mujer. 30 minutos pasaron, 30 minutos que el perro pasó acostado mirando desesperadamente a su dueño, tal vez esperando a que abriera la puerta como Moisés las aguas. Harto y cansado, más aún porque ya no lograba llegar a tiempo a su turno, comenzó a darle golpes a la puerta metálica, de manera tan fuerte que hasta el perro parecía molestar. 10 minutos después, se oyeron débilmente unas voces. Era la de su querida mujer más una aún más grave a su lado, tal vez el vecino. Aunque parecían estar riéndose un poco de la situación, qué agradable. A voces lograron comunicarse, resulta que se trató de un apagón en todo el edificio tal vez más incluso y tras múltiples llamadas fallidas a los bomberos alguien que traería una esperanza apareció. Se trataba de Manolo, su vecino favorito, el que de hecho tenía en su poder una mismísima llave manual. Una hora pasó reventado en las cuatro paredes metálicas verdes cuando por fin logró ver la luz, delante suya su mujer con cara burlona, y los dos vecinos, uno de ellos Manolo al que a partir de ese día le debería la vida. El perro por otro lado, quien parecía ser quien más habría sufrido salió disparado a la calle, el pobre se estaba cagando encima. FIN.
Noah
Guille llevaba varias semanas sin salir del búnker. Había racionado las latas de conserva y comía cuando el hambre hacía que se le nublara la vista. Se acostó y siguió escribiendo, por si decidía salir, por si no volvía, por si enloquecía y no llegaba a recordar cómo había llegado allí.
Todo había comenzado el 28 de abril de 2025. Primero, el gran apagón. Toda Europa quedó sumida en el cero eléctrico. Cero eléctrico, repetían las radios a pilas de los pocos afortunados que en pleno siglo XXI todavía tenían una. Nadie lo había escuchado antes.
Guille estaba en el Instituto, trabajando. Todos pensaron que se trataba de algo puntual, momentáneo, que afectaba solo al centro o, como mucho, al barrio. La Historia no necesita de ordenadores o pantallas, así que siguió con su clase. Fue una hora más tarde, cuando sonaron las alarmas y los militares evacuaron el edificio, cuando todos empezaron a asustarse.
Rosalía
Astrid es una estudiante que estaba estudiando pensando “me cago en la PU** que no apruebo el puñetero examen” cuando entonces se apagó toda la ciudad “mierda voy a acabar en la pu** calle fumando porros y gastándome los 2€ que me den por día en Don Simón” a los pocos minutos se entera de que ha habido un apagón en Francia, Portugal y España. “De pu** madre a dormir” Astrid estuvo durmiendo y comiendo Tosta Rica todo el día aparte de intentar encender la luz sabiendo que hay un apagón porque la pobre criatura es una inútil, a las 3 AM empieza a escuchar gritos de sus jodidos vecinos, cuando ve que la luz ha vuelto, pero Astrid cogió una piedra y se la tiró a la cabeza a su vecina por haberla despertado, al final se desveló con el teléfono. ¡FIN!
Vega
Estaban Pedro y Marta trabajando, cada uno en sus respectivos trabajos, cuando de repente estaban en el descanso comiéndose una magdalena y un café cuando de repente todo se apagó, la cafetera se paró, y todo aquel ruido se paró. Ahí estaba Marta, en su habitación de la oficina, cerró los ojos y escuchó unos instantes el silencio, luego miró el móvil y no le funcionaba, ni podía mandar mensajes ni hacer llamadas, de repente se escuchó la radio de fondo, algún compañero suyo la debió de poner. En ella anunciaban que se había ido la luz en toda la Península Ibérica. Marta, al oír eso cogió sus cosas y se fue corriendo al trabajo de Pedro, al llegar preguntó por él pero sus compañeros le decían que hacía ya un rato que no lo veían. Marta entró corriendo y fue subiendo planta por planta buscando a Pedro. De repente se para en una planta y se pone a escuchar, escuchaba unos gritos que venían de unas plantas más arriba, ella subió corriendo y resulta que Pedro se había quedado atrapado en el ascensor. Marta, al escucharlo, se sentó justo en la puerta del ascensor el cual no funcionaba y se puso a hablar con él para tranquilizarlo, después llamaron emergencias, pero tardaron unas horas en venir ya que a mucha gente le había pasado lo mismo. Pedro y Marta pasaron un rato bastante agradable hablando y compartiendo ese ratito. Cuando la ayuda llegó y sacaron a Pedro del ascensor, miró a Marta y fue corriendo a abrazarla. Salieron del edificio y se fueron a su casa a esperar que volviera la luz.
Lucía
Todo parecía un día normal, pero no lo fue.
Mientras su novio la dejaba por teléfono a las 12:33 todo se apagó y la luz con su corazón se fue. No podía hacer nada sin embargo releía chats una y otra vez.
Pero mientras todo se apagaba, España nació otra vez, personas en las calles, helados gratis y alguna caña al caer.
Ella decidió salir a la calle, fastidiada por no poder usar el ascensor esta vez.
Bajó sin esperanzas, con la cara un poco hinchada, pero aunque todo fuera catastrófico era hermoso conectar con personas en un barrio, ver a tus amigos por la calle incluso bailando bastante bien.
Entre ayudar a subir la compra a los vecinos y jugar al ajedrez, volvió la luz pero ella ya creía que el móvil era un problema y le dio la razón a sus padres por una vez.
Y si os lo preguntáis. No, no pensó en una llamada de escasos minutos en la que rompieron su corazón.
María
Iba a Oscar por la calle, una mañana que parecía ser tranquila, paseaba escuchando su grupo favorito “The Church”, acababa de terminar su clase con 4º G, todo iba genial.
Cuando está llegando a su casa, la música se para, su móvil se queda sin cobertura y se da cuenta de que los semáforos de la calle están apagados, pero como solo vio uno, no pensó nada más allá de que se hubiera roto.
Poco a poco se acercaba el portón de su casa, sin llaves, pero tranquilo porque su mujer está en casa, cuando se dispone a llamar, aprieta el botón, y no se oye nada, no sabe la tarde que le espera.
Decide ir o pedir ayuda, en la calle no pasaban ni las almas, todos los negocios cerrados, sin cobertura en el móvil, y con la incertidumbre de no saber a dónde ir. Al cabo de las horas, todo sigue igual, empieza a anochecer, no hay luz en las calles, la preocupación aumenta.
A lo lejos, ve una persona, bueno una sombra, decide acercarse, no hay ruido, ni luz, las sombras empieza a acercar, dos metros de altura, fuerte respiración, una mala sensación, la sombra empieza a correr dirección a Óscar, cuando lo tenía un metro de distancia, se hizo la luz, Óscar corrió a casa y todo se quedó en el misterio.
Guille
Cada miembro del club dicen una frase en la que aparezca la palabra "libro" o algo relacionado con la lectura. Las frases se apuntan. A continuación, deben escribir un pequeño relato que comience por una de las frases dichas, no tiene por qué ser la propia. Las frases inventadas por los alumnos fueron:
¿Este libro es mío?
Empecé a leer libros este año.
El folio en blanco acabó de repente lleno de letras.
Soñé con un libro que no estaba escrito.
Nuestra historia siempre quedará entre las páginas de este libro.
Cuando en los libros solo se escuche tu voz.
Lo último que hizo fue regalarme un libro.
Estoy en blanco.
Ojalá saberlo todo con un solo libro.
Un libro puede ser muchas cosas.
Estoy en blanco, durante las largas noches que trato de escribir, aunque tenga un mínimo de concentración, el papel no parece tener fin. Recojo las ideas, las mezclo, pero es imposible ponerle palabras a todo lo que pienso. Imagino mundos apocalípticos, amores raros incluso muertes de un hermano. Sin embargo, a la hora de tomar el boli me es en vano.
Tal vez sea culpa mía o el usar Chat GPT todos los días. Pero qué puedo hacer, cuando por mis manos no queda nada más que crear.
Noah
Un libro puede ser muchas cosas: un regalo, un recuerdo, un sueño, un escondite, una despedida. Pocas veces es una simple historia.
Eva
Empecé a leer libros este año, y descubrí todo un mundo que todavía nadie ha llegado a descubrir del todo. En un libro puedes llegar a encontrar un mundo en el cual estés protegido de toda idea que ande por tu cabeza, desconectar. Puedes encontrar resguardo de todas las cosas de tu día a día, tanto buenas como malas, pero sobre todo de las malas ya que te hace olvidarlas por un rato.
Con un libro puedes llegar a descubrir y aprender tantas cosas… La que más me gusta a mí es lo de ponerte en el lugar de los personajes de la historia para poder entenderla, eso (cuando lo llevas a la vida real) te puede ayudar a comprender muchas cosas.
Lucía
¿Este libro es mío? Las palabras escogidas como piedras preciosas, las expresiones rascamos de lo cotidiano incluso ese tono aterciopelado en lo que se dice y en lo que no se dice. Este libro tiene que ser mío, si no no me explico cómo puede una ser suya, ser de un libro, y que no sea correspondido.
A lo mejor lo he escrito sonámbula bajo el seudónimo que casualmente corresponde con el de esta autora, o en otro tiempo y con otras manos me he puesto a escribirlo en dos suspiros. Este libro tiene que ser mío, aunque la letra parezca la de la imprenta, yo adivino, yo noto y toco y saboreo mi letra escrita a mano. Porque si no es mío, si no es mío, me va a desgarrar esa envidia de estamparle la cabeza, la dejaría allí estampada contra los azulejos de los baños.
Marta
Soñé con un libro que no estaba escrito, el libro durante el sueño era capaz de hacerme ver, bueno leer, una vida completamente imaginaria, una vida que era como si ya antes la hubiera escrito, una vida en la que todos mis sueños, bueno, nuestros sueños, solo los tuyos y los míos, se hacen realidad. El libro comenzaba en el presente e iba llevándote entre capítulos al futuro, nuestro futuro, era mi vida soñada ya escrita, y contigo. Empezaba contándome año tras año cómo avanzaban mis sueños y se iban cumpliendo poco a poco, año tras año, cómo la vida que yo tengo en la cabeza se iba escribiendo poco a poco y cumpliendo uno a uno mis objetivos, toda una vida soñada y escrita en un libro, todo el proceso y todo el camino, ¿no os da envidia? Después de eso desperté, ojalá solo escribiendo se pudieran cumplir mis sueños, bueno, nuestros sueños.
Guille
El folio en blanco acabó de repente lleno de letras. A veces es mucho mejor calidad que cantidad, pero es difícil expresar todo lo que sientes o todo lo que piensas sobre algo en pocas palabras, sobre todo cuando eres una persona que siente mucho. No se trata únicamente de sensibilidad, sino también de euforia y emociones por todo lo alto. Me encanta escribir sobre sentimientos con los que tanto yo como la sociedad se siente identificada. A lo mejor por eso me interesa tanto la música y sobre todo la letra de las canciones. Hoy en una asignatura grupal de piano hablábamos de los sentimientos que transmite una canción y el profesor y casi todos los demás han dicho que casi nunca se fijaban en la letra de las canciones. Me he sentido como si fuera de otro planeta porque probablemente es en lo que más me fijo. Me encanta escribir canciones con letras complejas, aunque nunca, repito, NUNCA se las enseñe a nadie. Siento que sería como desnudarme en frente de todo el mundo. Estaría enseñando todas mis cualidades pero también mis debilidades, y sería una vergüenza que mi familia lea (o mejor dicho escuche) todo eso. Me encantaría publicar cosas pero solo para desconocidos. Porque la gente que conozco querría saber todo lo que hay detrás.
Amanda
¿Este libro es mío? No tiene nombre, ni fecha, ni una humilde romántico-vomitiva dedicatoria que me provoque un ápice de vergüenza, de nostalgia.
¿Este libro es mío? Asoma entre las cajas de la mudanza que empezó hace dos años, polvorientas, no aptas para alérgicos, ni para personas ordenadas. Pero es que yo nunca he sido una persona ordenada. Ni siquiera para los pensamientos, se me apilan en montañas que no soy capaz de clasificar. Y a veces sueño que estoy debajo de todos ellos, y me hundo, pesan, me asfixio, grito. Y no hay nadie allí. Solo libros. Libros que abro y me acunan, y acallan los gritos, y liberan el peso, y el pecho, y respiro de nuevo.
¿Este libro es mío? Supongo que no, que es de Natalia, pero no se lo pienso devolver.
Rosalía
Escribe la entrada de un diario. Puede ser basado en algo que te haya pasado o como un personaje inventado. Recuerda que debes escribirlo en 1ª persona y puedes hacer tantas entradas del diario como quieras.
Árbol de la felicidad
2 de diciembre
Hoy han talado el árbol en el que me refugiaba de pequeña. Y ahora más que nunca recuerdo lo feliz que me hizo cuando no me sentía bien. Cómo me perdía en sus interminables ramas mientras que sus hojas me susurraban las canciones del viento. Y cuando despertaba con los rayos de la luna después de una larga tarde. Después de 50 años toda mi infancia ha sido talada porque “necesitaban espacio”.
Eva
Lunes, 31 de marzo de 2025
Me he levantado, no he desayunado, me he puesto el chándal, y después de que me arda la garganta por la pasta de dientes, he cogido el bus. Al ser lunes no espero ningún cántico de planes, por así decirlo. Me levanto, sufro, banda e intentar dormir, volviendo a sufrir, obviamente. Esta tarde lo de siempre, intentar entender matemáticas, tejer un rato, sin éxito ninguno, y cenar algo para poder aguantar la noche. El ascensor se ha roto, en fin.
Martes, 1 de abril de 2025
Quedan 19 días para el peor día del año, el cumpleaños feliz, la peor canción que han podido inventar. Y 26 para revivir el peor día de mi vida. Llevo la anterior cuenta atrás desde que quedaban 50 días. ¿Ha pasado tiempo?, pues mi reloj no avanza, y tampoco se le puede cambiar la pila. Esta tarde… bueno, mejor no hablar de esta tarde.
Miércoles 2 de abril de 2025
Me he levantado, he sufrido, no he desayunado y hoy no llevo chándal, otro día sin más. Pokémon favorito Snorlax, casualidad que llevo su carta en el móvil. Esta noche a intentar cenar algo y a ponerme el traje, que no diré lo que me aprietan los pantalones.
María
Comienza tu texto con las palabras "Me gusta..." y a partir de ahí, deja volar tu mente. Puedes utilizar la escritura automática, no hace falta poner signos de puntuación... Pero intenta ser original.
Me gustan los vinilos llenos de polvo que entre semana mi abuelo suele prestarme; el sonido lejano de algunos blues suena desde el comedor y pienso en mi abuelo, y cómo cuando era joven prefería gastar sus pesetas en estos discos que hoy han llegado mis manos. Me gusta cuando al llegar a la soledad de mi casa, da igual el día que sea, mi perro está detrás de la puerta esperándome para saludarme como si fuera la primera vez que me viera. La sensación de escuchar una buena canción por primera vez es irrepetible, es el tipo de sensación que se tiene solo una vez en la vida.
O esos momentos en los que te ríes tanto con una persona que parece que el tiempo se para y piensas: “ojalá este momento durara para siempre”. Pero como todo en la vida es temporal.
Y eso es lo que menos me gusta. La fugacidad de la vida. Sentir que el tiempo se me escapa de las manos. Ver cómo le empiezan a salir las primeras canas a mi perro. Sentir que mi ropa favorita ya no me cabe, y me da nostalgia saber que he crecido. Aprovecho las tardes que me quedan con mis abuelos para hablar con ellos y jugar al parchís.
Al final del día, hay mil cosas que nunca podré descubrir que me gustan pero es que si pudiéramos hacerlo todo, ¿qué sentido tendría vivir?
Antonia
Estas son algunas de las cosas que me gustan: me gusta quedarme despierto toda la madrugada leyendo a Franz Kafka, me gustan las series y películas trágicas de amor que me mantengan con cara de perro toda una semana, me gusta usar mis gafas más como diadema que para ver, me gusta llegar a mi casa y ser recibido por mi perro con lágrimas, me gusta sentarme en las mesas del Angus haciendo nada con mis amigos, me gusta escribir en mi diario con letra cursiva como si fuera ruso, con el fin de evitar a chismosos, me gusta dormir hasta las tres de la tarde sin preocupación ninguna e incluso tener la oportunidad de echarme alguna siesta en clase (solo en guardias…), me gusta poder hablar y hablar de las cosas que me apasionan.
No me gusta sentir todo mi cuerpo azul después de un tinte, no me gusta tener que recibir a visitas, no me gusta que me hablen cuando claramente estoy escuchando música, no me gusta mojarme, aunque me encante el sonido de la lluvia, no me gusta encontrarme con gente conocida en la calle, pues me tendría que cambiar de camino, no me gusta ver películas con la gente, me acabo obsesionando más con lo que hacen y sus reacciones que con quién acaba Noa, no me gus…
Noah
Me gustan las risas de mis alumnos en el pasillo, sus caras de sueño y esa vitalidad propia de la adolescencia. Me gusta leer lo que escriben en ese club de lectura loco que hemos formado entre todos, escuchar sus opiniones, que a veces me hacen plantearme mis propias creencias, mi manera de ver el mundo. Porque a veces descubro que es mucho más interesante a través de sus ojos.
Me gusta ser profe, me gusta ser SU profe. Lo que no me gusta es madrugar.
Rosalía
Aprovechando una semana lluviosa... Escribe un pequeño relato en el que aparezca la palabra GOTA.
Para mí el club de lectura es…
Para mí el club de lectura es ilusión y nuevos proyectos.
Para mi el club de lectura es una maravilla
Para mi el club de lectura es un nuevo mundo
Para mí el club de lectura es una excusa perfecta para salir de mi casa y aprovechar antes de entrar
Para mí el club de lectura es el sitio en el que soy una marginada más
Para mi el club de lectura es gente chill de cojones.
Para mí el klub de lectura es transgresión y desenfreno literario of course arriquitaum
Del club de lectura espero no separarme de los libros ni de estas monas
Del club de lectura espero los chupitos y con ansias
Del club de lectura espero no agobiarme y escribir sin pensar
Del club de lectura espero que escribamos un libro juntos
Del club de lectura espero seguir viendo a esta gente tan guay
Del kluc de lectura espero leer aquel libro que quise escribir
Del club de lectura espero risas, llantos, espacio seguro.
Los libros son el paraíso de cada tipo de persona
Los libros son para romperse
Los libros son una parte esencial del outfit
Los libros son una historia a lo mejor mal contada
Los libros son un mundo sin fronteras
Los libros ocupan algo más que espacio.
Los libros son refugio.