Buscamos dar continuidad a los procesos iniciados en Educación Inicial y avanzar en el trabajo de transformación con la totalidad del centro educativo. Nuestro propósito es avanzar en la consolidación de una identidad pedagógica Marista que convoque y ofrezca estrategias para impulsar innovaciones y avanzar así hacia un horizonte educativo que contemple a las infancias y juventudes de hoy.
La cultura que ha imperado y que aún sigue tomando mayor protagonismo en el aula está enmarcada bajo criterios y condiciones de lo que supone una educación bancaria. Es bastante común seguir encontrando prácticas de enseñanza expositivas, instructivas, donde se presenta un tema o contenido de aprendizaje, se practica y se somete a una prueba, donde generalmente el alumno tiene que reproducir lo que “aprendió”. Este esquema (con ciertas modificaciones en algunos casos) nos ponen de manifiesto modelos didácticos basados en la trasmisión del saber, donde el “dueño” del saber es el docente o el que enseña, y los alumnos tienen un rol pasivo, de escucha y repetición fundamentalmente.
Planteamos que es necesario salir de este modelo y transitar otras perspectivas que pongan en el centro la educación centrada en la persona. Esto puede lograrse con la puesta en marcha de procesos reflexivos con los equipos directivos y docentes que se interpelen por los modelos de infancias, adolescentes que sustenten, por los propios modos de posicionarse frente al rol docente y sus prácticas. Sabemos que nuevas propuestas y metodologías se están implementando en distintas experiencias en nuestros países y en otros que son conocidas, esas maneras de hacer escuela, suponen trabajar sobre la base de aprendizaje cooperativo, la inclusión de nuevas tecnologías en el aula, aprendizaje basado en proyectos, entre otros, que ponen al alumno en el centro y al docente como guía que acompaña con otros la construcción de los aprendizajes.
Nos proponemos que los niños, niñas, adolescentes y jóvenes puedan vivir sus infancias y juventudes sin las urgencias ni los tiempos externos de los adultos, tenemos la intención que las propuestas educativas busquen contemplar sus tiempos, las posibilidades de conversación, de silencio, de diálogo e intercambio con los demás, con los objetos vigentes con el fin de indagar los desafíos vitales. Buscamos que nuestras instituciones puedan generar nuevas posibilidades respondiendo a los signos de los tiempos y también, a los signos vitales de la humanidad.
Bajo estos desafíos que la escuela y la educación tienen hoy, nos preguntamos: ¿qué deben aprender los niños, niñas y adolescentes en la escuela? ¿Cómo pueden hacerlo? Centrados en una perspectiva de derechos, ¿cómo podemos lograr que todos y todas accedan a la educación marista alcanzando aprendizajes significativos para la vida?
Proponemos avanzar hacia un horizonte educativo que contemple a las infancias y juventudes de hoy, por ello, nuevos caminos y metodologías se vienen ensayando y poniendo en juego, buscando gestionar así un currículum más “amigable”, más justo y significativo.
Iniciamos un camino de transformación en el nivel inicial, invitando a poner el foco en los procesos educativos de nuestras infancias, y brindando caminos posibles para enriquecerlos, en un acompañamiento y desarrollo del niño/a ajustado a las demandas del contexto actual y, específicamente, a sus necesidades singulares que emanan de sus propias experiencias con los otros. En continuidad proyectamos al resto de los siguientes ciclos educativos (Nivel Primario - Secundario – Bachiller y profesorados), imaginando recorridos, que permitan que se incluyen y sustenten los principios de… inclusión, justicia curricular, aprendizaje cooperativo, el aprendizaje – servicio, las inteligencias múltiples, la pedagogía solidaria…