Liceo República de Brasil

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Fake News: La mentira en el siglo XXI

Las fake news son una forma sofisticada de introducir una mentira maquillada de verdad. Sugieren un desafío gigante, sobre todo para la libertad de expresión y la democracia. Pero también son una advertencia. Todos podemos ser objetivo de una noticia falsa e incluso difundir una, lo importante es saber distinguir que errar negligentemente en comunicar algo, no es lo mismo que ser un precursor de fake news. La intencionalidad de desinformar es el elemento a considerar, y es parte prominente de un fenómeno más grande como el de la pos verdad y del cual hay que estar preparados.


Se ha comprobado que las fake news se extienden y difunden muchísimo más rápido que información.[1] Según la investigación realizada por el MIT y publicada en la revista Science, las noticias falsas serán la principal fuente de información en la mayoría de las naciones occidentales,[2] como se pudo evidenciar durante las elecciones norteamericanas en 2016: el 25% de todas las noticias leídas en ese proceso electoral fueron noticias falsas.


Las fake news no tienen una definición absoluta. Mientras el diccionario de la Universidad de Oxford relaciona este fenómeno con la posverdad, definiéndolas como un relato que describe circunstancias donde los hechos objetivos son menos influyentes que la apelación a la emoción o a la creencia personal para cambiar la opinión pública,[3] la Universidad de Cambridge las describe como nuevos artículos que, son intencional y verificablemente falsos, que llevan a confundir a lectores.[4]


Cualquier intento de definición siempre nos lleva a una inexorable conclusión ligada con el acto de mentir: intencionalidad, falsedad y premeditación. Todo destinado a un público objetivo. Por lo tanto, el propósito de una noticia falsa no es simplemente desinformar, sino también influir en el público para lograr acciones o comportamientos específicos: cambiar una opinión política, afectar resultados electorales, sabotear la reputación de una institución o de una persona.


Esta falsedad mal intencionada es un problema endémico en las democracias actuales; presupone como condición de existencia, la desinformación masificada. Los efectos que provoca la desinformación ha logrado que hechos empíricos o comprobados por la ciencia sean desacreditados sin la posibilidad de respuesta a esta manipulación, muchas veces haciendo predominar sólo sentimientos, perjuicios y percepciones personales. Lo anterior ha generado un permanente y continuo debilitamiento del debate racional, tolerante y pacífico, que es justamente lo que ha permitido la búsqueda de la verdad a través de la discusión y la confrontación de ideas.[5]


Este efecto distorsionador del debate público se ha traducido en crecientes obstáculos y en una constante infoxicación –mediante el exceso innecesario y malintencionado de información-. En vez de predominar la información predomina el ruido, lo que se asemeja a tratar de escuchar al interlocutor en una muchedumbre histriónica.

Entre los siglos XVII al XIX, la respuesta frente a la difusión de mentiras o información manipulada consistía en dos mecanismos –no excluyentes-; la censura o la concentración de lo comunicado en unos pocos difusores de información.[6] Este tipo de respuestas a nuestro actual problema con las fake news carece de sentido por dos razones. Por un lado, porque presuponen limitaciones a las libertades que resultan inadmisibles desde la ética liberal y las democracias contemporáneas. Por otro lado, la construcción de estas nuevas mentiras son más sofisticadas; esa radicalidad que se expresa en la universalidad, inmediatez de difusión y anulación de lo racional. De esta forma, las fake news se convierten en mecanismos de tergiversación de la realidad que conllevan una creciente dificultad para discernir qué es verdad y qué es falso.


Junto con lo anterior, el poder de la fake news no sólo reside en su capacidad de influir y distorsionar nuestro conocimiento, sino también en exacerbar nuestros prejuicios y pasiones. No es raro ni sorpresivo ver que el aumento de noticias falsas esté en directa relación con los períodos eleccionarios, con contextos bélicos o cuando está en disputa alguna decisión gubernamental compleja. Uno de los problemas que conllevan las fake news es que la racionalidad es sustituida por la creencia personal sobrealimentada y exacerbada al reforzar los prejuicios y sentimientos.


A su vez, este fenómeno tampoco encuentra resistencia por parte del poder político: Donald Trump, Erdogan, o Nicolás Maduro han utilizado en reiteradas ocasiones el concepto de las fake news para defenderse de las acusaciones a su gestión, logrando desprestigiar a la prensa tradicional y poniéndolos en contra de la opinión pública. Sin embargo, no son solo los líderes políticos quienes abusan de este concepto, sino también los medios masivos de información -y no tan masivos- quienes manipulan la información para tergiversar la realidad y así, posicionar una opinión para influir en el público. El resultado es la polarización, clausura del debate y exacerbación de pasiones. Lo que más se pierde en esta lógica, es la noción de democracia y sus valores esenciales.


Todo este conjunto es el “carburante” que consumen con tanto entusiasmo los populistas. Este tipo de líderes –funcional o realmente- exaltan las creencias de las personas para conducirlas a su mayor producto político: una elección. Los populistas ocupan las noticias falsas para catapultar estos sentimientos, llevarlos a lo público, para ser expuestos y lograr así la adhesión de aquellos que pueden ser convencidos. El manejo y manipulación de las pasiones por parte del líder populista es un peligro que merodea en las entrañas de las democracias liberales,[7] esperando el debilitamiento institucional para obtener protagonismo. La tentación de obtener poder por parte del populista, mezclado con la facilidad de la población por recibir la confirmación de sus prejuicios difícilmente encuentra contención para este peligro.


La respuesta a las fake news no tiene una perspectiva esperanzadora, sobre todo, si se considera que el poder político y la prensa coquetean fatídicamente con estas. Viviremos con la mentira donde quiera que exista una verdad, y por lo tanto la “salvación” no pasa necesariamente por confiar en las prometedoras ideas de un grupo de políticos que, como en Chile, proponen cesar de sus cargos a cualquier funcionario público que difunda noticias falsas, sino que depende de la creatividad de la misma sociedad que, exhausta y atiborrada de información –o infoxicación-, va creando herramientas útiles para desenmarañar el ruido y poder analizar información fidedigna y lo más objetiva posible. Para evitar esa infoxicación, el foco no debe centrarse en la noticia falsa, sino en cómo descifrarla y detectarla. En esta línea, han surgido aplicaciones y plataformas como Fact Check, Politifact, Snopes o el Transparency Center, que a través de algoritmos identifican la veracidad de la información, contrastan noticias manipuladas con distintas fuentes alrededor del mundo, pueden reconocer fotos y videos adulterados, y también determinar qué usuario o persona ha publicado y difundido este tipo de información.


La virtud en la utilización de estas herramientas de “depuración informativa” contra las fake news va más allá del sentido puramente eficiente o consecuencialista en la obtención de información, sino también es abrir –una vez más- el debate respecto al manejo de información y la libertad de expresión. La única verdad que nos han revelado las fake news, es la necesidad de replantearnos una actitud de escepticismo frente a los medios y las fuentes de información, para lograr así un nuevo mínimo imperativo democrático que pueda reafirmar a la libertad de expresión como uno de los pilares fundamentales para la convivencia pacífica, y la democracia como un valor esencial.


[1] http://science.sciencemag.org/content/359/6380/1146

[2] http://science.sciencemag.org/content/359/6380/1146

[3] https://en.oxforddictionaries.com/definition/post-truth

[4] https://dictionary.cambridge.org/es/diccionario/ingles/fake-news

[5] https://mtsu.edu/first-amendment/article/1337/oliver-wendell-holmes-jr

[6] John Milton. «El paraíso perdido». España. Editorial Espasa, Colección Austral Summa.

[7] Enrique Krauze. (2018). «El pueblo soy yo». México. Editorial Debate.

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Lineamientos año escolar 2022


Con el objetivo de apoyar y acompañar la planificación oportuna del año escolar 2022, el Ministerio de Educación pone a disposición del sistema escolar los lineamientos de funcionamiento para los establecimientos educacionales. El inicio del año escolar para los estudiantes está calendarizado para el miércoles 2 de marzo donde la asistencia presencial será obligatoria. Para esa fecha, además, la vacunación en esquema completo de los menores de 18 años y de los trabajadores de la educación se encontrará finalizada. Con ello, se retoman las normas que regulan el funcionamiento del sistema escolar chileno.

Fuente: Comunidad Escolar Mineduc


El Colegio de Profesores criticó el anuncio del Ministerio de Educación, respecto a la obligatoriedad de clases presenciales para marzo del 2022, desde primero básico hasta cuarto medio. Según dijo presidente del organismo, Carlos Díaz, "el ministro Raúl Figueroa una vez más demuestra que no ha aprendido la lección y se está aventurando de forma irresponsable, respecto de que no sabemos en qué condiciones sanitarias va a estar nuestro país en marzo del próximo año".

"Me gusta ser hombre, ser persona, porque sé que mi paso por el mundo no es algo predeterminado, preestablecido. Que mi destino no es un dato, sino algo que necesita ser hecho y de cuya responsabilidad no puedo escapar".

"Me gustaría que me recuerden como un sujeto que amó profundamente el mundo y las personas; los bichos, los árboles, las aguas ... la vida".

Un amigo de Paulo Freire [...] expresó que se puede estar a favor o en contra de Freire, pero que sin lugar a dudas, lo que no se puede hacer es ignorarlo. Y efectivamente, es casi imposible que su figura pase desapercibida. Solo una voluntad política decididamente autoritaria, como es el caso del actual gobierno de Bolsonaro, que busca eliminar el nombre Paulo Freire de cualquier estampa institucional, puede sostener tamaño absurdo. Los escritos de Freire fueron traducidos a más de cincuenta lenguas; sus libros recorren todos los continentes; las citas académicas lo ubican en el tercer lugar mundial en las ciencias sociales. No es posible hoy, no saber algo de Paulo Freire. Pero eso que sabemos, ¿qué es? ¿Cómo ingresa el nombre Paulo Freire en nuestras vidas educadoras?

Es probable que quienes se encuentren con Freire en la intimidad de la lectura de sus libros o en la escucha atenta de su voz en alguna producción audiovisual, experimenten la sensación de amplificar sus mundos. La lectura del mundo, que siempre es anterior a la lectura de la palabra, se verá sin dudas afectada por esa experiencia de lectura o de escucha. Porque las palabras de Paulo Freire van al corazón de nuestras existencias: no hay retórica de circunstancia en su forma de hablar, de pensar y de escribir. Otro amigo suyo, el pedagogo Moacir Gadotti ha dicho que con Freire la poesía consiguió visa permanente para transitar los textos científicos.2 Es una voz cargada de ternura, que sabe que la pedagogía debe jugar el difícil juego del equilibrio entre la creación y la prescripción. Y entonces, sus palabras educadoras generalmente invitan, no dan órdenes. Pero al mismo tiempo, sus palabras educadoras, filosóficas y políticas, denuncian. No ceden ante un orden desigual y opresivo. A veces, incluso, son palabras de rabia. Cómo llegan estas palabras a nuestras vidas educadoras, nos preguntamos hace un momento al comenzar esta escritura. Llegan cuando nuestras voces, nuestro pensamiento y nuestra práctica educadora, busca caminos de emancipación. No llegan antes.

Gustavo Ruggiero - Pensar con Paulo Freire

Paulo Freire: El maestro de Latinoamérica

Centenario de su nacimiento (1921 -2021).

La vida y obra del
maestro Paulo Freire ha sido trascendental para el desarrollo de la educación en América Latina, principalmente en la instrucción de profesores que sirven por vocación a los sectores más vulnerables de una sociedad cada vez más competitiva en las temáticas políticas y económicas. Así, él expresó que el convivir entre los seres humanos es un desafío mucho más complejo que el simple hecho de obedecer. Paulo Freire inició el “verdadero” camino para una formación popular, con el fin de crear el esperado tejido social latinoamericano. Su legado exponencial en la Ciencia de la Educación trascendió en las campañas de alfabetización, y que además le fue adjudicada una persecución ideológica por las clases opresoras del continente latinoamericano, específicamente por los gobiernos militares. Pero su método pedagógico humanista, revolucionario de la paz, introdujo a los no letrados en la complejidad del conocimiento universal para recuperar la dignidad y de acercar la desesperanza en esperanza.

Sus obras publicadas expresan ideas claras y sencillas para todos los lectores. El maestro recibió el título de Doctor Honoris Causa en veintisiete universidades internacionales, y entre numerosos reconocimientos como: el Premio UNESCO de Educación para la paz; y el Premio Andrés Bello de la Organización de los Estados Americanos, como Educador de los Continentes, en 1922 y otros innumerables nombramientos en distintos organismos educacionales que lo atribuyen a salas de estudios, de investigaciones y centros culturales.

Paulo Freire fue uno de los pedagogos más influyentes del siglo XX. Lúcido y preocupado por las clases más desfavorecidas, pensó la educación como práctica de la libertad. Su filosofía se mantiene vigente en tanto rescata los saberes propios de quienes aprenden como base para construir un conocimiento que genera dignidad, conciencia del mundo: una pedagogía que promueve su transformación. «Es necesario desarrollar una pedagogía de la pregunta. Siempre estamos escuchando una pedagogía de la respuesta. Los profesores contestan a preguntas que los alumnos no se han hecho». La cita sintetiza buena parte de las ideas de Paulo Reglus Neves Freire.


“La pedagogía del oprimido, como pedagogía humanista y liberadora tendrá, pues, dos momentos distintos aunque interrelacionados. El primero, en el cual los oprimidos van desvelando el mundo de la opresión y se van comprometiendo, en la praxis, con su transformación y el segundo, en que, una vez transformada la realidad opresora, esta pedagogía deja de ser del oprimido y pasa a ser la pedagogía de los hombres en proceso de permanente liberación”.

“Nadie educa a nadie —nadie se educa a sí mismo—, los hombres se educan entre si con la mediación del mundo”.

"… El educador ya no es sólo el que educa sino aquel que, en tanto educa, es educado
a través del diálogo con el educando, quien, al ser educado, también educa.
Así, ambos se transforman en sujetos del proceso en que crecen juntos y en el cual los argumentos
de la autoridad ya no rigen.
Proceso en el que ser funcionalmente autoridad, requiere el estar siendo con las libertades y no contra ellas".

"Lo que no es posible es pensar en transformar el mundo, sin un sueño, sin utopía y sin proyecto… Los sueños son proyectos por los que se lucha… y toda concreción de sueños supone lucha… En realidad, la transformación del mundo a la que aspira el sueño, es un acto político, y sería una ingenuidad no reconocer que los sueños tienen sus contra-sueños. Es posible la vida sin sueño, pero no la existencia humana y la historia sin sueño. No hay cambio si sueño, como no hay sueño sin esperanza".

Paulo Freire - Pedagogía de la indignación


"Paulo no nos da recetas ni nos presenta métodos particulares, a excepción de su método inicial de alfabetización. Pero sí, una visión compleja de fundamentos éticos, epistemológicos, pedagógicos y políticos. A nosotros nos toca buscar la síntesis creativa y los caminos de recreación, según cada circunstancia".

Carlos Núñez - Vigencia del pensamiento de Paulo Freire





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El Proyecto Educativo Institucional de nuestro Liceo busca materializar de manera integral la construcción de una Comunidad de Aprendizaje sustentada en los principios de inclusión, diversidad e interculturalidad, que posibilite la formación de personas con una fuerte formación valórica, comprometidos con un proyecto de vida personal que los haga dueños y constructores de su propio destino. Con este fin, nos definimos como una institución educativa que entregue a los estudiantes las competencias que respondan a las necesidades y demandas de la sociedad del conocimiento. Procuramos ser un Liceo abierto y comprometido con la comunidad, el barrio, la comuna y el país. Trabajamos para aportar al país personas honestas y solidarias; críticas y tolerantes; justas y respetuosas; coherentes en su actuar y en su decir; disciplinadas y comprometidas con sus deberes; responsables con sus compromisos, dispuestas a ponerse en el lugar del otro y con disposición al servicio de los demás.

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