Y acá empieza la otra historia…
Yo caigo del cordón y también caen mis esperanzas. Mientras se me cae un lagrimón.
Caigo de pie, la muerte me vio, sacó una guadaña y recargó una 9mm.
Me lanzó la guadaña, me la clavó en la espalda y acto seguido, sacó la 9...un tiro en la cien.
Despierto en el infierno, no recuerdo qué pasó.
Doy unos cuantos pasos y me reencontré con la muerte. Me dijo que me había matado por ser como una especie de elegido como la matrix, solo que para desterrar a un dios.
Me contó que una vez cada 1000 años hay una votación para elegir a un nuevo dios. Claramente, estaba arreglado para Jesús. La idea de la muerte (o el diablo) era matarlo para quedarse con su lugar y convertirse en el nuevo dios.
Mi parte del trato era que si funcionaba, me convertiría en el diablo “Rey del Inframundo”. En el medio de la discusión comencé a matar ángeles hasta que el diablo pudiera matar al dios. Entonces me regaló su guadaña y una faca para matarlos a todos.
El plan funcionó 100% y ahora soy el diablo y hago todo lo que quiero.