En las fábricas trabajaban un montón de personas. Cuando se construyeron máquinas con energía de petróleo y electricidad aceleraron el trabajo de las fábricas. Pero eso no quiere decir que los obreros no trabajaban más, sino que cuando llegaron las máquinas tuvieron que hacer tareas más simples y repetitivas por un salario “proporcional” por el trabajo que hacían.
Aunque las máquinas hacían la mayor parte del trabajo, los obreros tenían que trabajar entre 14 y 16 horas al día durante seis días a la semana. Y no solo eso, sino que tenían que trabajar en muy malas condiciones. Las fábricas estaban poco iluminadas y no había mucha ventilación. Además si hacían mal el trabajo o se distraían los capataces los retaban y les descontaban dinero del salario.
No sólo los hombres trabajaban en las fábricas, las mujeres y los niños también. A las mujeres les pagaban menos por hacer el mismo trabajo que los hombres porque en esa época no se consideraban los derechos de las mujeres y de los niños. Los niños también trabajaban pero también los usaban para cuando se atascaba una máquina metían su brazo y la reparaban pero podían perder un brazo, y además no iban a la escuela y trabajaban por mucho tiempo con el riesgo de dormirse sobre unas de las máquinas y tener accidentes. Ahora los derechos son iguales, aunque hay algunos lugares donde no, y los niños no pueden trabajar hasta completar la preparatoria y las mujeres trabajan por el mismo salario que el de los hombres.