Viaje a Turquía

Cada viaje que hacemos es una oportunidad para aprender, disfrutar de la vida de una forma diferente, más intensa, quizás por alejarnos más o menos de nuestra zona de confort. El viaje a Turquía con algunos alumnos de 1º de Bachillerato ha sido un cúmulo de experiencias y vivencias en una cultura que tendemos a estereotipar. Son muchas las visitas realizadas; museos de ciencias, centros religiosos, fábricas y factorías, monumentos, etc. De todas ellas destacaría dos; una por acercarnos a un personaje totalmente desconocido para la mayoría de nosotros (no así para Eva, mi compañera de viaje) y de gran relevancia en el mundo musulmán, y otra mucho más conocida por el gran público pero que una vez allí se entiende su merecida fama.

El centro mausoleo de Mevlana es un complejo con varios edificios donde reposan los restos de Rumi, un poeta místico persa fundador de una orden sufí (los Mevlevi). Esto convierte al lugar en un centro capital de peregrinación para el sufismo, una de las ramas más místicas e integradoras del Islam. Inmediatamente se percibe la importancia del lugar nada más entrar por la cantidad de turistas de multitud de nacionalidades. Sin embargo, se trata de un turismo religioso por lo que apenas vemos en este lugar occidentales venidos del oeste de Europa, siendo la mayoría de países musulmanes de lo más variopinto, desde iraníes hasta indonesios. Rumi es ampliamente conocido en numerosos países y sus bellos poemas son leídos en todo el mundo, especialmente en países de origen persa. Sus versos nos hablan del amor y la tolerancia y sus obras más importantes son “Masnavi” y “El libro interior”.

Tras numerosas visitas a centros religiosos y mezquitas llegó el día de la visita a La Capadoccia, situada a unas tres horas de autobús de la ciudad de Konya donde nos alojábamos. Si la figura de Rumi es generalmente desconocida para la mayoría, no ocurre lo mismo con esta región, centro turístico de primer orden y famosa en el mundo entero tanto por las formas geológicas y los pueblos excavados en la arenisca del lugar, como por ser uno de los mejores (sino el mejor) del mundo para volar en globo. El sitio responde a las expectativas y sorprende tanto por la cantidad de sitios a visitar (es una zona relativamente amplia) como por la originalidad de las formas y paisajes. A pesar de no ser temporada de vuelo para los globos, son muchos los turistas en la zona, bien sea de forma independiente, bien mediante turoperadores que trabajan en la zona y que traen al lugar personas de todo el mundo.

Además de las mencionadas visitas pudimos ver gracias a nuestros amables anfitriones muchas más cosas, entre otras su Centro Educativo, un instituto politécnico bastante grande y con estudios muy variados, situado en este área de Turquía que sorprende por su grado de desarrollo en todos los aspectos. Esperamos con ilusión volver por aquí en otra ocasión y seguir descubriendo cosas de este increíble país.

Fausto Álvarez Ramos