Evaluación del alumnado
La evaluación en el proyecto "La Maldición del Faraón" se concibe como un proceso global, continuo, formativo y competencial. No solo se valoran los productos finales, sino también los procesos de aprendizaje, el trabajo en equipo, la creatividad, la implicación personal y el uso adecuado de las tecnologías.
La heteroevaluación (profesorado-alumnado) se ha realizado generalmente de dos formas:
Heteroevaluación informal. Los feedbacks surgidos de la atención constante del profesorado en el aula han sido claves para guiar el proceso de aprendizaje en La maldición del faraón. Durante las sesiones de juego, creación y reflexión, especialmente en los momentos narrativos o cooperativos del videojuego, el profesorado aprovechó los espacios de interacción para conocer las impresiones del alumnado, descubrir qué contenidos estaban asimilando y motivarlos a seguir explorando el Antiguo Egipto desde una perspectiva lúdica y crítica.
Heteroevaluación formal. La evaluación objetiva se llevó a cabo a través de rúbricas diseñadas para cada uno de los retos del proyecto (ver anexo “Aspectos curriculares y evaluación”). Estas rúbricas contemplan no solo los conocimientos históricos sobre Egipto (vida cotidiana, creencias, ritos funerarios, geografía del Nilo, etc.), sino también las competencias desarrolladas: trabajo en equipo, expresión oral, uso de recursos digitales y resolución de problemas. Se evalúan, entre otros aspectos:
La participación activa en las dinámicas del videojuego y en las sesiones grupales.
La calidad del producto final (diseño de amuletos, redacción de jeroglíficos, creación de un diario de exploración, etc.).
La capacidad de aplicar lo aprendido a nuevas situaciones, como la preparación del Juicio de Osiris.
La actitud y la implicación del alumnado a lo largo del proyecto, especialmente en la toma de decisiones durante los retos.
Este enfoque dual de evaluación ha permitido un seguimiento real, cercano y riguroso del progreso del alumnado, ajustando la intervención docente a las necesidades individuales y fomentando una evaluación significativa, acorde con los principios de las metodologías activas. Por otro lado, es sabido que en las metodologías activas el alumno no es solo el protagonista de su aprendizaje, sino también lo es de su evaluación:
Autoevaluación y Coevaluación. A través de un formulario, los alumnos evalúan al resto de compañeros del grupo, así como a sí mismo. Esto genera una retroalimentación para mejorar los procesos de colaboración entre ellos y la implicación con el grupo.
Las calificaciones se comparten con los alumnos a través de Google Classroom, por lo que van viendo en tiempo real sus calificaciones.
Por lo que respecta a los criterios de calificación, se han ponderado los retos según su orden de importancia y, como se puede ver en el anexo II, relacionados con las competencias específicas propias de cada área y, por tanto, con las competencias clave. Se han seguido los siguientes criterios de calificación (ver hoja de cálculo), usando las aplicaciones de iDoceo, Excel u Hojas de cálculo de Google:
80 % de la calificación: nota de los retos. Dentro de este 80 %, cada uno de los retos tiene un peso diferente, en concreto:
Reto 1 (La línea del tiempo): 10 %
Reto 2 (Videotutorial momificación): 20 %
Reto 3 (Marcapáginas jeroglífico): 10 %
Reto 4 (Grabados): 10 %
Retos 5, 6 y 7 (Investigación): 5 %
Reto 8 (Podcast): 20 %
Reto 9 (Preguntas de investigación): 5 %
Reto 10 (Representación teatral): 20 %
20 % de la calificación: cuaderno del proyecto y participación en el mismo.
Rúbrica de evaluación del proyecto en iDoceo.
Rúbrica de evaluación del cuaderno en iDoceo.
Porcentajes de calificación del proyecto
Porcentaje de calificación de los retos
Evaluación del proyecto y del profesorado
El diseño y desarrollo de un proyecto desde cero, requiere de una continua retroalimentación por varias vías. En cuanto a la evaluación del proyecto, hemos centrado nuestra atención en los siguientes aspectos:
Análisis de resultados del alumnado: Revisión de los productos finales (vídeos, presentaciones, etc.) en función de rúbricas previamente establecidas.
Valoración del proceso de trabajo: Evaluamos la implicación, colaboración y evolución del alumnado durante el desarrollo del proyecto.
Autoevaluación y coevaluación: El alumnado reflexiona sobre su propio desempeño y el de sus compañeros, lo que aporta información sobre la efectividad del diseño del proyecto.
Encuestas de satisfacción: Se aplican cuestionarios breves al alumnado para conocer su percepción sobre la utilidad, interés y dificultad del proyecto.
Revisión de la planificación: Se contrasta si los tiempos, materiales y actividades han sido adecuados o si necesitan ajustes.