Un sistema de control es un conjunto de dispositivos encargados de administrar, ordenar, dirigir o regular el comportamiento de otro sistema, con el fin de reducir las probabilidades de fallo y obtener los resultados deseados.
En un sistema de control hay varios elementos fundamentales:
Pensemos en la iluminación automática de una habitación.
Entrada es la información que recibe el sistema. En el ejemplo la entrada es el nivel de iluminación de la habitación.
Salida es la respuesta del sistema a esa información.; esto es, el encendido o apagado de la bombilla.
Controlador: interpreta la señal que le llega, su procedencia, y en ocasiones la intensidad; la compara con cierta señal de referencia y genera otra señal que haga actuar a otros elementos de la máquina. En el ejemplo de la iluminación de la habitación, el controlador sería un sencillo circuito que activa o desactiva la lámpara.
Actuador: es el encargado de llevar a cabo la acción para la que se ha diseñado el sistema automático. Habitualmente son motores. Radiadores, cilindros o válvulas neumáticas, etc. En el caso que estudiamos es la bombilla de la habitación. Sensores: captan información del entorno y miden magnitudes físicas: velocidad, temperatura, humedad, presión, intensidad de la luz, etc.
No todos estos funcionan igual, si no que podemos encontrar distintos tipos según su funcionamiento:
Sistemas de control de lazo abierto: En ellos no se tiene en cuenta el estado de la salida para realizar el proceso. Es decir, que el sistema de control de lazo abierto interviene sobre el proceso únicamente por medio del conocimiento previo que se tiene del sistema. Algunos de los sistemas de este tipo son, por ejemplo, todos los programados: el lavavajillas, lavadora, temporizador del horno, temporizador del microondas, etc.
Sistemas de lazo cerrado, en los que se compara la salida con la entrada para corregir posibles perturbaciones en el sistema. Algunos ejemplos pueden ser: cisterna de un inodoro, control de temperatura del cuerpo humano, sistemas automáticos (iluminación, aire acondicionado...)
Aquí podemos ver algún ejemplo explicado más detalladamente:
El aire acondicionado es un sensor que retroalimenta información sobre la temperatura de la habitación para identificar si hace falta encender el sistema o mantenerlo en standby.