El agua es fundamental para el funcionamiento óptimo del organismo, especialmente en los niños, cuyos cuerpos están en constante crecimiento y desarrollo. Una hidratación adecuada en los niños ofrece numerosos beneficios: mantiene el equilibrio de líquidos, previene la deshidratación, favorece el buen funcionamiento del sistema digestivo y contribuye a la lubricación de las articulaciones.
Según la Academia Americana de Pediatría (AAP) y el Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano de los Estados Unidos (NICHD), los niños deben beber una cantidad adecuada de agua según su edad y peso. Las recomendaciones son:
De 1 a 3 años: alrededor de 4 tazas (946 ml) de agua al día.
De 4 a 8 años: aproximadamente 5 vasos (1.2 litros) diarios.
Mayores de 9 años: al menos 7 a 8 tazas (1.7 a 1.9 litros) durante el día.
Fomentar el hábito de beber agua desde temprana edad y asegurar que los niños tengan acceso a ella durante todo el día es esencial para su bienestar y un desarrollo equilibrado a lo largo de los años.
¿Qué es la actividad física?
De acuerdo con la OMS, la actividad física es considerada como cualquier movimiento corporal voluntario, repetitivo y que involucra a los grandes grupos musculares. Además, aumenta el gasto energético por encima de los niveles de reposo.
La realización de la actividad física diaria trae beneficios para la salud. Sin embargo, frente a ello no se ha tomado la conciencia suficiente. Por esa razón se hace necesario fomentar acciones en su favor.
La siguiente tabla nos presenta los beneficios de ejercitarse y algunas ideas para ponerlo en práctica diariamente:
1. Cereales, tubérculos, raíces, plátanos y derivados
Aportan energía a nuestro cuerpo para estar en la capacidad de realizar diversas actividades diarias, ya que tienen un aporte alto de hidratos de carbono. Entre los nutrientes que contienen algunos de los subgrupos están proteína, vitamina A, del complejo B y C; minerales como calcio, hierro y potasio. Por su parte, los cereales integrales son buena fuente de fibra.
2. Frutas y verduras
Suministran fibra, vitaminas, minerales y fitonutrientes. Estos favorecen una adecuada digestión, ayudan a reducir el deterioro de las cédulas y aportan al crecimiento y al desarrollo normal del cuerpo. Además, contienen agua, que aporta a la hidratación de los niños. En general, es esencial incluir fruta en la alimentación de su hijo por sus diversos beneficios para la salud.
3. Leche y productos lácteos
Son considerados alimentos de alto valor biológico. Este grupo se destaca por su contenido en calcio, que contribuye al desarrollo adecuado de los huesos y dientes. Adicionalmente, aporta proteína de alta calidad, selenio, magnesio, riboflavina, ácido pantoténico y vitamina B12. En general, son esenciales para el adecuado crecimiento y desarrollo durante la infancia y adolescencia.
4. Carnes, huevos, leguminosas secas, frutos secos y semillas
Brindan proteína de alto valor biológico, que ayuda a la formación de los músculos de nuestro cuerpo. Las carnes y huevos aportan hierro hem que es de fácil absorción, también vitaminas A, C, D, tiamina, riboflavina, niacina, zinc y calcio. Mientras que en los demás grupos hay presencia de grasas insaturadas, fibra y son naturalmente libres de colesterol.
5. Grasas
El cuerpo las descompone para ayudar a la formación de células y la protección de los órganos internos. Con este grupo se recomienda reducir el consumo de grasa de origen animal. Existen las grasas monoinsaturadas, que se encuentra principalmente en alimentos de origen vegetal, y las poliinsaturadas, que aportan ácidos grasos omega-6 y omega-3.
6. Azucares
Proporcionan energía al cuerpo. Los organismos de salud recomiendan limitar el consumo de azúcar libre a menos del 10% de la ingesta calórica total. Este porcentaje equivale a 50 gramos (o unas 12 cucharaditas rasas).
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