Caracol Africano y Hormiga Arriera: ¿plagas u oportunidades?

Caracol gigante africano

El caracol gigante africano (Achatina fulica) es una especie de molusco terrestre originaria de la región tropical del África y su peligrosidad radica en que puede albergar nematodos (parásitos) del género Angyostrongylus, que se alojan en su tejido muscular y en las secreciones de baba y que, en los humanos, causan angiostrongiliasis abdominal cuando ingresan al cuerpo por vía oral. Sin embargo, el caracol también posee características antibacterianas que aún no se han estudiado completamente.

Este caracol se alimenta de material orgánico: hojas de plantas, papel y excrementos de animales entre otras cosas, y es más activo cuando la temperatura es baja y hay presencia de lluvias, por tal razón el aseo en las zonas públicas y el empoderamiento de las comunidades para su recolección y disposición es fundamental como método de control.

Diana Vanessa Caballero, bióloga de la Universidad Industrial de Santander, afirma que al caracol africano se le puede hacer control manual sin problema alguno: “Él no es venenoso, ni escupe como dicen algunas personas, si existe algún riesgo por los parásitos y bacterias que alberga, pero con guantes y anteojos de protección se puede recoger”. Junto con ella, los expertos coinciden en que existe un problema de desinformación al respecto, lo que genera temor y desconocimiento de cómo se puede manejar al caracol.