ESCENA °1
Hermana: Me pican los ojos, ¿qué será?
Narrador: Mientras que lavaba la ropa le cayó jabón en los ojos, pensó y parpadeó varias veces tratando de aclarar la imagen.
Bruja: ¡¡Apúrele!!
Narrador: Le gritaron desde adentro de la casa, y sabía que era ella porque no había nadie más dentro de la casa.
Después de un tiempo, cuando terminó de lavar toda la ropa, casi no sentía las manos, las tenía rojas. Se bajó del cajón que le ayudaba a alcanzar el lavadero y caminó despacio hasta la puerta de la cocina.
Hermana: Fui a la cocina y había chocolate con pan, me senté y empecé a comer.
Bruja: ¿¡Ya terminó!?
Hermana: No he terminado.
Narrador: Se terminó el chocolate de un solo sorbo, al tomarse el chocolate se maltrató la tráquea por lo caliente que estaba y dejó la taza sobre la mesa.
Narrador: doblo el pan como una hoja de papel y se lo metió en el bolsillo.
Bruja: ¡devuelva eso! ladrona de aquí no se lleva nada ¿entendió? Váyase para su casa y dígale a la vieja esa que después le mando la plata.
Narrador: A empujones le hicieron atravesar la sala y en el portón la enviaron a la calle de un golpe. Le tomó un tiempo acostumbrarse a la intensidad que brillaba el sol. Podía sentir la mirada de la mujer clavada sobre su espalda.
ESCENA °2
Hermana: ya llegué a la casa.
Mamá: Buenas ¿Dónde está?
Narrador: La niña señaló con la cabeza el cuarto del fondo. La madre atravesó la puerta.
Mamá: ¡vieja tacaña!
Narrador: la niña oyó el grito dentro de la habitación y sonaron más cosas, como muebles arrastrados y observó a su hermano.
Abuela: ¡pues se los lleva!¡entonces lléveselos de mi casa!¡son sus hijos!
Mamá: ¿y a dónde quiere que me los lleve?¡al fin y al cabo usted es la abuela!
Abuela: ¡Y usted es la mamá!
Mamá: Pues échelos si es que tanto le estorban.
ESCENA °3
Narrador: Un atado de ropa limpia colgaba de su espalda. El otro lo cargaba su hermano, para poder avanzar con el peso debía sacar la barriga. Sus brazos no eran tan fuertes. Habían Caminado ya varias cuadras cuando la niña Le preguntó:
Hermana: ¿Se fue? ¿La bruja, se fue? ¡Mira tú!
Hermano: No.
Narrador: Siguieron avanzando
Hermana: Si la bruja no está no hay problema. Pero si está vigilando, que no sepa que sabemos.
Hermano: Sí, debemos tener cuidado.
Narrador: Después de un tiempo decidieron volver a mirar al cielo.
Hermana: Ninguna bruja.
Narrador: Nadie que los mirara desde allá
Hermano: Yo sabía…(susurró), las brujas no salen cuando hay tanto sol. Vamos
ESCENA °4
Narrador: Llevaba a su hermano de la mano. Ya no miraba hacia atrás. No los podían detener por mucho que quisieran las brujas, ni las abuelas, ni los gigantes.
La calle llegó a su fin y ellos decidieron ir por el pasto.
No era fácil caminar. El pasto estaba muy alto y debían dar grandes zancadas para avanzar.
Cuando llegaron a su lado, estaban fatigados e hicieron silencio, empezaron a oír un gorjeo, un ligero rasguido de voz, como si algo agudo se quebrara suavemente. Una y otra vez
Hermana: ¡Espera!
Narrador: El hermano no quiso soltarse de su mano
Hermana: ¡Que ya vengo! (suspiró) ¿Tienes hambre?
Narrador: Le preguntó cambiando de estrategia. El niño asintió.
Hermana: Entonces espérame acá.
Narrador: Le volvió a ordenar y se soltó de la mano atrapada
Decidida a conseguir lo que se proponía, trepó como pudo hasta la parte superior de la estructura de metal cubierta por raíces y maleza. El esfuerzo de levantarse en el aire, con la fuerza de los brazos y apoyarse en el estómago inflado para ascender la hizo dar vueltas a la cabeza. Cerro los ojos en un instante esperando que el mareo la pasara.
Hermana: Atraparla fue sencillo apenas dio dos pasos como si tuviera que cumplir con la obligación de oponer alguna resistencia y cayó en mis brazos. Su cuerpo era en realidad mucho más pequeño de lo que parecía gracias al plumaje rojo que la cubría.
Hermano: Estaba tibia como yo en las mañanas.
Narrador: Le miro la cara una cabeza diminuta dos ojos redondos
Le miro de nuevo un pico se abría
Hermana: Sube, no la vamos a matar, las gallinas ponen huevos.
Es muda, es nuestra gallina muda.
ESCENA °5
Abuela: ¡Que se lo lleve!¡Dejen de andar tratando de mirar todo lo que hago!
Narrador: La niña tomó el paquete con la ropa limpia bajo un brazo y le extendió la mano libre al pequeño. El pequeño que la miraba sin parpadear desde el suelo.
Hermana: Vamos(susurrando)
Narrador: el niño se tomó el vientre con las manos y gimió.
Hermana: Ya sé.
Narrador: La niña se agachó para decirle al oído.
Hermana: Vamos, podemos pasar por donde querías.
Narrador: Los ojos del niño se iluminaron.
Caminando despacio, hacia el sol. De vez en cuando se detenían.
Después de detenerse varias veces por fin llegaron.
El niño se soltó de la mano de su hermana y avanzo lo más rápido posible hacia los columpios. Cuando estuvo cerca se detuvo
Hermana: ¿Quieres?
Narrador: Él no respondió, y dio algunos pasos que lo pusieron al lado de uno de los columpios
Hermana: ¡Agárrate duro!
Narrador: mientras seguía empujándolo, le echaba miradas al atado de ropa y se aseguraba de que nadie viniera a interrumpir el vuelo de su hermano. En el camino a casa la niña tenía los billetes dados por el lavado de ropa apretados entre los dedos de las manos, tomaron la calle más poblada, pues allí se sentían seguros, y trataban de no encontrarse con nadie que pudiese quitárselos. Pero se la encontró a una mujer bonita de pelo largo y esperaba que no los notase.
Hermana: Hola
Mamá: ¿Qué más? ¿qué hace por acá?
Hermana: Un mandado de la abuela.
Narrador: La niña apretó los billetes escondiéndolos en el puño de la mano.
Mamá: Venga, la invito a tomar un café
Narrador: La niña la siguió hasta la cafetería y seguía pensando donde esconder los billetes. Se sentaron y aun no decidido donde dejar los billetes. Llegaron las tazas de café.
Mamá: ¿se lo va a tomar?
Narrador: la niña estaba fascinada con el pelo negro de la mujer, y cuando el café ya estaba frio la mujer lo tenia recogido como siempre, por lo que ya pudo dejar de mirarla. Y sorbio un poco de café. Pudo sentir la cercanía de su mama.
La mujer intento poner su mano en la de ella por lo que la niña la quito inmediatamente.
Narrador: Cuando de repente un hombre se asomó a decirle ¡claudia! le llego un cliente
Hermana: ¿porque te dicen Claudia?
Mamá: Claudia le gusta a él.
Hermana: Claudia se llaman muchas.
Narrador: la niña estaba encantada con el pelo negro de su madre.
Hermana: ¿si da igual como se llame porque no te llamas magdalena?
Mamá: No me voy a poner magdalena.
Hermana: Magdalena es más bonito.
Narrador: la mujer se paró de la silla, pago los cafés le paso la mano por la cabeza de la niña le sonrió y salió.
ESCENA °6:
Narrador: La abuela palpaba el piso de la casa en busca de la moneda.
Hermana: Te toca a ti (susurro)
Abuela: ¿Dónde cayo, donde está?
Narrador: El hermano miraba furtivamente a la abuela mientras buscaba la moneda.
Abuela: ¡Ayúdame!
Narrador: La hermana se agacho e hizo una seña al hermano.
Narrador: El niño se escabullo silenciosamente afuera de la casa, ya en la intemperie lo envolvió una nube de barro negro, se aseguro de que ninguna bruja lo estuviera siguiendo.
Hermana: Con esto vamos a comer los dos.
Narrador: La niña recibió un huevo de la mano húmeda de su hermano, ella preparaba el huevo mientras su hermano le sonreía.
Escena °7:
Hermana: ¿Había solo un huevo?
Narrador: Le pregunto a su hermano en voz baja. La esperanza de que la gallina roja hubiera puesto más de un huevo no lo había abandonado.
Hermana: Bien. Hoy tenemos además de esto (susurro)
Narrador: Le mostro un ponqué Gala, un jugo y un pedazo de queso con bocadillo
Abuela: ¿Qué pasa?
Narrador: Rugió la voz detrás de la puerta de la cocina.
Abuela: ¡Que no me vaya a dar cuenta de que me están robando algo porque los echo a la calle!
Narrador: Ellos negaron con la cabeza esperando que la abuela no descubriera las provisiones
Abuela: ¡mucho cuidado con no terminar el oficio!
Narrador: Esperaron unos instantes y, en silencio, como si fueran de aire, devoraron sus provisiones.
Escena °8:
Hermana: Toma
Narrador: El menor recibió la mitad del huevo cocido y lo miro por un momento antes de comerlo. Paso sus ojos desde su mano hasta la mano de ella, donde estaba la otra mitad.
Hermana: Está bien
Narrador: El niño cerro sus dedos y su boca también cerro
Hermana: ¿Te lo vas a comer o no?
Escena °9:
Narrador: La hoja de metal se cerró sobre sus narices. Se quedaron esperando unos minutos más hasta que la puerta se volvió a abrir, una mano enorme salió y les entrego unos cuantos billetes.
Hermana: Falta
Narrador: Dijo la niña devolviendo los billetes, esta vez la puerta se quedo entreabierta. Pronto la mano volvió a salir con unas monedas que tiró al suelo.
La niña tranquilamente se agacho, recogió las monedas y contó.
Hermana: Sigue faltando
Señor: ¡Pues de malas!
Hermana: No les lavo más (susurro)
Señor: Llévelo así que yo hablo con su abuela, no tengo más ahorita.
Hermana: ¡Ella nos va a pegar!
Señor: ¡que yo hablo con ella! ¿No entendió lo que le dije o qué?
Narrador: La puerta se volvió a cerrar y el impulso les hizo llegar a la nariz una bocanada de aire pútrido
Hermana: Vamos
Narrador: Los niños caminaron hacia el potrero
Hermana: Tiene que comerse esto. No hay mas
Narrador: Recogió el pedazo de pan y se lo acerco nuevamente al pico de la gallina roja. La gallina torció el pescuezo y rechazo el alimento.
El niño abrió la palma de su mano y puso una muy pequeña borona, apenas un pellizco de pan sobre ella.
Una vez terminado el proceso de alimentación, el niño se levantó y le mostro a su hermana las manos vacías
Hermana: Vamos, debemos conseguirle maíz
Narrador: Salieron del refugio, el frío era más intenso.
Narrador: En la calle había un camión, los truenos estaban sacudiendo el aire, el camión se alejaba, tuvo que empinarse mucho para alcanzar a poner la ultima toalla doblada sobre la torre de ropa limpia y planchada.
Fue en ese momento cuando sintió el ardor repentino que rasgaba su cabeza. Sorprendida se volvió a mirar y vio a la anciana que levantaba de nuevo la lonchera para descargarla sobre ella, esquivo los ataques tratando llegar a la sala, brinco como una liebre hasta la puerta que la llevaría a la calle y con suerte hasta allí el potrero.
Se dio cuenta que estaba bloqueado y se fue al fondo detrás de la cuerdas de colgar la ropa había un montículo de pasto.
Escena°10:
Hermana: ¿Por qué acá?
Narrador: No lo sabia, pero verlo la tranquilizaba
Hermana: Estas cuerdas no son las alas de unas aves que trazaban círculos en el cielo, son cuerdas de hilos que rompían el horizonte con su mirada.
Narrador: Parpadeo para recuperar la visión y se dio cuenta que había un pequeño cuerpo que temblaba. Corrió a su lado. Le desato las manos y los pies y lo abrazo contra su cuerpo. Era su hermano. El niño no decía nada solamente temblaba
La mujer sin dejar de chillar como si estuviera haciendo la ultima tarea de su vida los fue llevando empujón tras empujón hacia la puerta de ese lado oscuro. No podrían huir y aunque quisieran, no llegarían lejos. Saco de un recóndito de ellas el manojo de llaves.
Abrió la puerta y con un ultimo tirón los hundió en el mundo de las sombras
Hermano: ¿uno o dos?,¿Qué más da?
Hermana: No importa
Narrador: Pasaron días y lo peor había sido comerse esas cositas negras. No sabían que eran, en el mundo de las sombras parecían uvas pasas, pero tenía un ligero sabor salado y agrio. Después de un rato el pequeño empezó a vomitar
Hermana: No importa
Narrador: Salto en los dos pies, grito, insulto, golpeo la puerta, las paredes y como el cuarto no habían nada ningún mueble, pues nada pudo romper
Hermano: No importa, no importa
Narrador: le dijo ella en respuesta y se dio cuenta que había olvidado el conjuro de la nube. Sombra de fuego
Hermana: Baja del cielo, dame confianza, no seas extraño, baja del cielo, mira mis manos, vuélveme nube, confianza, mis manos, baja del cielo
Escena °11:
Narrador: El hambre es tan grande que el pequeño olvidaba el terror y recibía las cucharadas con los ojos abiertos, sin parpadear, comiendo, dejándose alimentar, cuando terminó, No le sonrió, le caía mejor el niño
Cuando le toco el turno a su hermana, el pequeño miraba desde el piso donde ya había recolectado una pequeña montañita de boronas. La vieja se sentó junto a ella y se miraron por un momento y no despegaba la mirada de la anciana, la niña estaba aterrada. E imagino que la vieja era un pez, tenía hambre, pero no tenía cuchara, hasta que la vieja hundió la cuchara en el caldo y partió un pedazo de papa y le ofreció una cucharada. La niña abrió la boca y la recibió. Trato de sostener la cuchara, pero no pudo por la sonrisa de la vieja.
Hermana: ¡ahora!
Narrador: su hermano paso bajo la mesa y salió de la sala y fue a la cocina.
La niña se quedó viendo a un costado de la bruja con miedo a que la viese, simulo seguir planchando mientras que acompañaba a su hermano.
Su hermano subió para alcanzar una lata de maíz. Y la niña se asusto por la sonrisa de la vieja, pero siguió durmiendo.
Escena 12:
Hermana: shhh
Narrador: lo empujo bajo la cerca de alambre de púas y allí el la miro pasar. La niña guardo un puñado de pasto y se lo guardo en el delantal mientras que su hermano hacia lo mismo.
Llegaron al lado del carro abandonado, dando vueltas hasta encontrar de nuevo el camino, empujando a su hermano lo hizo trepar la ventanilla.
Hermana: ¿que ves?
Narrador: el silencio hizo que la niña se angustiara, se lanzó en esa dirección.
Y observó a su hermano con una pluma roja, haciéndola girar en sus maños, la manipulo tanto que se desapareció su color rojo. Sobre el piso el enjambre de plumas rojas dispersas en todas las direcciones.
Hermana: tal vez se fue a dar un paseo.
Escena 13:
Abuela: cuando termine de entregar esa ropa se devuelva para acá.
Narrador: un olor extraño salía por debajo de la puerta de la cocina, al verla asomada la niña espero un golpe pero una sonrisa ilumino su cara. Y paso al lado de la cama de su hermano recogió los atados de ropa.
Hermana: acompáñame
Narrador: pero el niño no despegaba la mirada de la ventana. La niña camino hasta la casa donde debía hacer la entrega. Y espero hasta que le entregaron la plata y se llevaron la ropa. Y la mujer le ofreció agua a lo que respondió.
Hermana: bueno
Narrador: le dio el vaso de agua
Hermana: gracias
Hermana: señora... ¿me podría regalar esa cajita de fósforos?
Narrador: la mujer se la dio. Y la niña atrapo a una araña con la caja de fosforo
Hermana: vamos tenemos una cosa que hacer.
Narrador: camino hasta llegar al potrero y a las ruinas, las plumas seguían allí.
Apretando la caja de fósforos y recordó la misión que debía cumplir. Le describió a la vieja la gallina, sus plumas rojas, y le pidió que le ayudara. Y el culpable debía pagar, ella era una buena hechicera.
Escena 14:
Narrador: nunca había visto a estas personas en la casa y se encontró a un hombre tímido recostado en la puerta de la cocina. Ella llevaba dinero en la mano y con la otra la caja de fosforo y entro a la cocina, Olía a comida.
Hasta que casi le dan ganas de vomitar por su aspecto, atravesó la cocina y llego hasta la mesa de la plancha. Habían cocinado a la gallina.
Abuela: ¿Por qué se demoró tanto?
Narrador: la niña no contesto.
Abuela: ¿Qué me trajo?
Narrador: la niña le entrego la plata y asintió satisfecha.
Abuela: ahora sí, ¿Quién sabe si le quedo algo?
Narrador: los dos acompañantes se rieron. Después su hermano chupándose un hueso le pidió algo, pero ella lo miro con odio y lo tomo de la muñeca.
El niño se escondió bajo la mesa y se acerco a la anciana que se reía y le tiró la araña de la caja de fósforos. Y repitió la orden que le dio a la araña entre dientes, tratando de trasmitirle toda su ira y odio a la araña. Pero la araña hizo un hilo cayendo al piso
Abuela: ¿Qué le pasa? ¿porque me mira así? Mejor vaya a la cocina a ver si quedo un poco. Por eso le decía que no se demorara ¡pero como no se resiste a vagar!
Narrador: la niña no creía lo que pasaba, se dio cuenta que su brujería no servía de nada. Pero segundos después surgió un alarido bajo la mesa, la voz del pequeño chillando. Y salió de su escondite con la mano hinchada y gritando.
Narrador: se dio cuenta que su hermano fue el traidor que no dejaba de chupar el hueso, él era el culpable cuando se dio cuenta de la vieja y los dos hombres riéndose. Desesperada repitió el conjuro repetidas veces esperando convertirse en nube.
FIN