CONOCE NUESTRA CANCIÓN
CONOCE NUESTRA CANCIÓN
Ver nuestra realidad, reflexionar sobre ella y tomar el compromiso de transformarla en nuestro hacer cotidiano, en las cosas del día a día, en el cuidado de lo pequeño, desde el amor, la fortaleza, la sencillez, la alegría y la libertad. ¡Empecemos haciendo!
¿QUIERES CONOCER DE DÓNDE NACE EL LEMA Y QUÉ PONEMOS DETRÁS?
Este curso 2026-2027 continuamos nuestro camino a través de las CLAVES POVEDANAS y ponemos nuestra mirada en una nueva clave:
Una clave que nos invita…
A estar presentes, atentos a lo que ocurre a nuestro alrededor y también en nuestro interior, aprendiendo a mirar la realidad para comprenderla y descubrir qué nos pide.
A dejarnos afectar por lo que vivimos y por las necesidades de los demás, permaneciendo atentos a los signos de los tiempos y a las invitaciones de Dios que descubrimos en ellos.
Y a actuar, dando respuesta desde lo que somos y poniendo nuestras posibilidades y capacidades al servicio de los demás.
De esta clave surge el lema que nos acompañará durante todo el curso:
Una invitación a vivir en modo ON y no en modo OFF; a conectar con nuestro interior, con los demás, con Dios y con la realidad. Queremos aprender a pasar por la vida con una mirada atenta, capaz de descubrir, sentir y comprometerse; sin permanecer indiferentes ante las situaciones y necesidades que encontramos cada día.
Tres verbos marcarán nuestro camino:
PIENSA: observa, escucha, hazte preguntas, reflexiona y trata de comprender lo que sucede. Una cabeza despierta nos ayuda a descubrir los signos de los tiempos y las llamadas de Dios.
SIENTE: mira también con el corazón. Déjate afectar, acoge la fragilidad, empatiza y descubre en los demás una realidad que merece ser cuidada y amada. No se trata solo de sentir, sino de dejar que lo que ocurre toque nuestra vida.
ACTÚA: no pases de largo. Comprométete, asume tu responsabilidad y descubre que, trabajando junto a otros, podemos contribuir a transformar la realidad y dar vida.
Este curso nos acompañará de manera especial la parábola del Buen Samaritano (Lc 10, 25-37), que nos ayuda a descubrir qué significa estar verdaderamente presentes ante la realidad.
“Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó cuando cayó en manos de unos ladrones, que le robaron, le golpearon y lo dejaron medio muerto al borde del camino.
Pasó por allí un sacerdote; lo vio y siguió de largo. Después pasó un levita; también lo vio y continuó su camino.
Pero llegó un samaritano y, al verlo, se conmovió. Se acercó a él, curó sus heridas, lo montó en su cabalgadura y lo llevó a un lugar donde pudieran cuidarlo. Al día siguiente, dejó dinero al posadero y le pidió que siguiera atendiendo a aquel hombre.
Jesús preguntó entonces:
—¿Quién de los tres se hizo prójimo del hombre que había caído en manos de los ladrones?
—El que tuvo compasión de él.
Y Jesús le dijo:
—Ve y haz tú lo mismo.”
El Buen Samaritano nos muestra el camino que queremos recorrer durante este curso: mira y comprende lo que está ocurriendo, se deja afectar por lo que ve y actúa. No pasa de largo. Está presente ante la realidad que encuentra en su camino.
También nosotros estamos llamados a vivir así. A mirar con atención, a escuchar, a dejarnos conmover y a comprometernos. A descubrir que la realidad nos necesita y que cada uno, desde lo que es y desde lo que puede ofrecer, puede contribuir a transformarla.
Porque estar presentes es aprender a unir cabeza y corazón, pensamiento y sentimiento, interioridad y compromiso.