(Hermano Dionisio María)
El HERMANO DIONISIO GÓMEZ RODRÍGUEZ (Hno. Dionisio María) nos ha dejado en la madrugada del 31 de marzo de 2026, en el Hospital Santos Reyes de Aranda de Duero (Burgos), a la edad de 78 años de edad, 60 de consagración religiosa.
Las exequias del Hermano Dionisio tunieron lugar el miércoles 1 de abril, a las 17 h., en la Capilla de la Casa-Colegio San Gabriel de La Aguilera – Aranda de Duero (Burgos). Posteriormente, los restos del Hermano Dionisio fueron inhumados en el cementerio de La Aguilera (Burgos).
El Hermano Dionisio Gómez nacía el 23 de enero de 1948 en Cubillos del Pan (Zamora). Hijo de Restituto y Toribia; hermano de Lucas y Severino. Allí fue bautizado y dio sus primeros pasos. También, en tierras zamoranas realizó los estudios primarios.
Gracias a la acción y el acompañamiento del Hermano Vicente Ibeas (Hno. Leonardo) inicia su despertar vocacional en San Gabriel. Así, el 4 de septiembre de 1958 ingresaba en el Aspirantado de Castillo-Elejabeitia. Años más tarde, el 28 de abril de 1964, entraba en el Noviciado en “Can Valls”, en Sant Vicenç de Montalt, donde también completaría su formación religiosa con el Escolasticado. En La Aguilera pronunció los Votos de su Primera Profesión religiosa (14 de agosto de 1965) y de su Profesión Perpetua, consagrando su vida a Dios, para siempre, como Hermano Gabrielista, el 15 de agosto de 1974.
Entre las ciudades de Bilbao y Barcelona alcanza su formación en Magisterio y Auxiliar en Letras (1972). Más tarde, el Hermano Dionisio procuró una más amplia formación en expresión plástica (1975) y Primera Enseñanza como profesor de E.G.B., también en Barcelona (1979), adaptándose a las nuevas leyes educativas.
La misión educativa le llevará a recorrer diversos centros educativos de los Hermanos de San Gabriel en España: Sant Adrià de Besòs (1967), La Aguilera (1969), Castillo- Elejabeitia (1970), Sant Sadurní d’Anoia (1971), Viladecans (1979) y Madrid (1983-2026), el que fuera su destino más largo y querido. En este centro educativo había desempeñado labores de profesor, tutor y miembro del equipo de pastoral. Se ilusionaba con los proyectos educativos y pastorales. Siempre abierto a colaborar y a echar una mano en el Colegio.
El Hermano Dionisio también se formó intensamente en lo que sería su pasión de por vida: la educación y formación de los niños y jóvenes en el tiempo libre. Para ello realizó la formación teórico-práctica que le capacitó en actividades juveniles y campamentos, aportándole la especialización en el apartado artístico y cultural. Es la semilla de su gran proyecto: el Campamento San Gabriel.
En 1983 los Hermanos de San Gabriel llegaron a Madrid y el Hermano Dionisio entre ellos. El Hermano Faustino Besa llevaba varios años participando en los campamentos cristianos de Santo Domingo de Silos (Burgos). El Hno. Dionisio tenía experiencia llevando a los alumnos a la montaña; sobre todo, los últimos años que estuvo en Viladecans (Barcelona). Ambos propusieron al Hermano Celestino, en ese momento Superior provincial, una actividad de campamento cristiano con los alumnos del Colegio-Seminario de Ntra. Sra. de las Viñas en La Aguilera (Aranda de Duero - Burgos). Desde entonces, y de manera ininterrumpida, el Campamento San Gabriel se ha realizado cada verano, para disfrute de cientos -miles- de chicos y chicas de los Colegios Gabrielistas. Los tres principios que han guiado siempre esta actividad han sido estos, desde sus inicios: compartir la amistad, vivir en la naturaleza y evangelizar a la juventud.
Año tras año, junto con el Hno. Faustino y otros Hermanos, el Hermano Dionisio ha sido alma mater de este bonito proyecto. No sólo ha sido una actividad orientada a los niños y adolescentes. También ha sido la fragua de lo que hoy llamamos Pastoral Juvenil Gabrielista, dando apoyo y acompañamiento a las iniciativas educativo- evangelizadoras de los Hermanos de San Gabriel con los jóvenes en España. De ahí el equipo de coordinación de Pastoral Juvenil y los cientos de jóvenes monitores que han pasado por esta escuela del tiempo libre.
Los talleres manuales, las medallas del campamento, las ginkanas, las ciencias divertidas, las noches de estrellas, la cosecha de fósiles y plantas que, año tras año, no han faltado en esta actividad, son obra del Hermano Dionisio. Y cómo olvidar las danzas (el Tallarín, Juanito karateka, Fray papilla y tantas otras…). También su acompañamiento en la preparación de las fiestas y veladas, así como el completísimo seguimiento gráfico de todas las actividades: fotografías y vídeos que nos ha dejado para la posteridad, testigos fieles de miles de horas invertidas en la educación y la evangelización de la juventud.
En lo personal y comunitario, el Hermano Dionisio siempre fue persona de trato fácil, obediente, discreto y piadoso. Su última etapa, ya jubilado, la vivió también en actitud de servicio, como superior de la comunidad religiosa e internacional de los Hermanos de San Gabriel en Madrid. Y qué decir de los cientos de rosarios que elaboraba para venderlos y colaborar con Manos Unidas. O las horas de grabación de cintas de vídeo para alumnos que querían un recuerdo del Campamento. Y vivió todos los avances: Súper 8, VHS, CDs, PenDrives… No se le resistía nada de lo tecnológico e informático. En su etapa joven había participado en la redacción de la Revista de la Provincia gabrielista de España, en sus apartados de anécdotas y curiosidades, apuntando respuestas rocambolescas de sus alumnos en los exámenes. Muchos años después, hizo el inmenso trabajo de digitalizar todas las revistas. Recordamos también, con agradecimiento, la estrecha colaboración (aportando material gráfico y datos) con su hermano, Severino, en la edición del libro conmemorativo del centenario de la presencia de los Hermanos de San Gabriel en España.
La última etapa de la vida del Hermano Dionisio (apenas unas semanas) ha transcurrido en el Residencial Nuestra Señora de las Viñas – Ciudad del Bienestar (en Aranda de Duero), cuando las últimas fases de su enfermedad, que ha combatido siempre con valentía y buen ánimo, desde la auténtica esperanza cristiana, empezaba a dejarle sin fuerzas. Allí ha gozado de las atenciones, el cariño y la visita constante del resto de Hermanos, familiares, amigos y personal sanitario, hasta el final de sus días.
Hermano Dionisio: hoy nos emociona y entristece tu ausencia. Sin embargo, la esperanza cristiana que hemos compartido contigo nos hace dar las gracias a Dios, que tuvo a bien regalarnos tu larga y fructífera vida entre nosotros. Que el Señor resucitado y la santísima Virgen María, Madre de la Sabiduría, te bendigan y te premien con la eterna bienaventuranza.
¡Hasta luego, Hermano Dionisio! ¡Hasta el Cielo!