Desgraciadamente, las ciudades no están adaptadas para que las personas con movilidad reducida que necesiten sillas de ruedas o andadores, puedan desplazarse con total normalidad y sin obstáculos.
¿En algún momento has tenido la necesidad de tener que llevar a un familiar minusválido al médico o simplemente a pasear? Entonces, te habrás dado cuenta de que, en la ciudad de León, el desnivel entre el paso de peatones y la acera es bastante notable, incluso llevando un carrito de bebé, cuyo peso es mucho menor.
De hecho, en Castilla y León hay 157.736 personas que tienen reconocido algún grado de discapacidad, lo que supone el 6,12% del total de la población empadronada en la Comunidad. A pesar de suponerse de gran parte de la población, León no está adaptado para su circulación. En determinadas calles el paso de cebra y el declive son inexistentes, las baldosas están rotas o mal colocadas y las calles estrechas son vías no aptas. Esto afecta también a niños, jóvenes y adultos, y algún que otro despistado.
Además, la cortesía de las personas a la hora de encontrarnos en una calle estrecha es bastante mejorable, aun sabiendo de la incomodidad que supone el estar en una silla de ruedas o con un andador o la superación que es transportarlo. Para afianzar nuestro alegato, añadimos algunos ejemplos:
En la avenida José Aguado la diferencia entre el arcén y la carretera es destacable. Nos parece importante mencionar esta calle ya que es el camino por el cual vas al centro de salud, por lo que muchos enfermos deben pasar por allí.
En la calle Santo Toribio de Mogrovejo en algunas bocacalles, encontramos que no hay paso de peatones, cuando hay un colegio cerca y forma parte de un barrio en el que habitan bastantes personas mayores.
Nuestra idea es sencilla: al igual que se hacen zonas específicas para las bicicletas, llamadas carril bici, los ayuntamientos podrían construir espacios únicos para las sillas de ruedas, andadores y cochecitos, en definitiva, zonas de ruedas pequeñas, que contarán con aceras más grandes y barandillas para evitar caídas, desniveles, y ayudar a todo el que lo necesite. Asimismo, la señalización sería nuestra aportación, y serviría para diferenciar zonas no aptas de las propuestas anteriormente.
Además, mostraría a la población en silla de ruedas que allí no habría trabas en el camino, y haría saber a la población válida que deberían tener cuidado, dar preferencia a las sillas, o simplemente, evitar el paso y dejarlo para los necesitados.
Por otro lado, queremos ir más allá, pensando en las nuevas infraestructuras a construir, proponemos la construcción de aceras DUA (Diseño Universal para el Aprendizaje) que harían la circulación apta para toda diversidad de peatones, unido a peatonalizar más calles de la ciudad para habilitar más zonas de paso.
Con esto conseguiríamos evitar muchos leves accidentes que se producen a diario en las calles y proteger a las personas con movilidad reducida sin que les sea difícil desplazarse por las ciudades o hacer una vida normal.
Una forma de contribuir a conseguir la Agenda 2030 afrontando el ODS11 aplicado a nuestra ciudad.
Para llevar a cabo nuestro proyecto necesitaríamos la colaboración del Ayuntamiento de León, La Junta de Castilla y León, el Ministerio de Fomento y la Unión Europea, con sus departamentos urbanísticos, para poder llevar a cabo estas acciones de tanta envergadura.
También necesitaríamos colaborar con la Dirección General de Tráfico (DGT) para asegurar que todos lso diseños se adapta na la normativa de tráfico.