La práctica del propio deporte.
El aprendizaje, tanto individual como colectivo, que se deriva de un deporte de equipo. Aprendizaje que ayuda enormemente al crecimiento de los participantes.
La interiorización de los valores ligados al deportes y que serán muy útiles para la vida adulta de nuestros participantes.
La asimilación de rutinas saludables y duraderas que contribuyan a una mejor salud de los participantes. Luchando con el sedentarismo existente en nuestra sociedad.
La oportunidad de pertenecer a un “nosotros” relegando el “yo”, al pertenecer a un equipo y siendo consciente de que las necesidades colectivas prevalecen por encima de las individuales.