En el suelo, se coloca una cuerda formando un camino con imágenes de un bebé, un niño pequeño y un niño más grande.
A medida que el niño avanza, realiza algunos retos según cada etapa:
Ejemplos:
Gatear como un bebé.
Intentar abrocharse un botón como un niño pequeño.
Saltar en un pie como un niño más grande.
Después de cada reto, se conversa sobre lo que pueden o no hacer en cada etapa y por qué.
Al finalizar, la familia reconoce el esfuerzo del niño y resalta lo que ha aprendido durante su crecimiento.
Cada miembro de la familia traza su mano en una cartulina y la recorta.
Dentro de la mano, un adulto escribe una acción misericordiosa que pueda hacer en casa.
Ejemplos:
“Ayudar a mi hermanito a recoger los juguetes”.
“Abrazar a alguien que esté triste”.
“Perdonar cuando alguien me lastima”.
Decoran su mano con colores o dibujos.
Pegan todas las manos en una pared o cartulina formando un árbol.
Cada día, alguien de la familia toma una mano y realiza la acción escrita.
Al finalizar, comentan cómo se sintieron ayudando a los demás y si notaron cambios en la familia