A nivel mundial estamos viviendo una situación muy particular que nos afecta a todos y de distintas maneras, tanto económicas como emocionales, pero pocas veces la gente se pregunta cómo se sentirán los jóvenes, porque los problemas de adultos son más “importantes”, sumado a que no se tiene en cuenta que un par de meses no significan lo mismo en proporción de años vividos para estos dos grupos de personas. Las relaciones con otros jóvenes o niños, el ir a la escuela y hacer distintas actividades es lo más importante que los adolescentes y niños tienen. Estudios realizados demuestran que los adolescentes son uno de los grupos más afectados por esta situación de aislamiento. En situaciones normales, si así podemos llamarlo, los adolescentes ya son de por sí más sensibles que los adultos, ya que el entorno social y las interacciones con los compañeros son importantes para su desarrollo en general y en la salud mental. Se dice que la reducción social cara a cara con sus pares podría interrumpir este proceso y tener efectos negativos a largo plazo. Es importante tener en cuenta, también, que no afecta a todos de la misma manera, y la relación con sus familiares afecta mucho en estas situaciones.
Tanto en los niños como en los jóvenes hay un cambio completo en sus rutinas y una constante preocupación a causa de los medios de comunicación. Estas personas sufren estrés, pérdida de sueño, cambios constantes de humor, baja autoestima y muchas cosas más. Siempre son importantes las relaciones “presenciales” y sobre todo en esta edad, que es cuando se forman las personalidades y se aprende a relacionarse con los demás. Por estas razones es que muchos expertos afirman que la reapertura de escuelas y otros entornos sociales deberían ser una prioridad.
A pesar de esto, se cree que falta un tiempo todavía para que todo vuelva a la normalidad y por eso hace un tiempo se creó el Ciberencuentro Mundial de Jóvenes por Coronavirus, donde muchísimos jóvenes de distintas partes del mundo, incluso Argentina, participaron de una videollamada para hablar de cualquiera tema y de alguna forma sacar sus miedos que toda esta situación les genera. Se dice que se lograron buenos resultados, porque muchos miembros lograron sacar algunas cosas que les hacían mal y a través de esta forma extraña de relacionarse, sentirse un poco mejor con ellos. Cómo estas ideas andan dando vueltas por todos lados, cada uno puede encontrar alguna forma propia de llevar mejor la cuarentena, para que esto pueda pasarse más rápido y de una forma más placentera. Esto se puede lograr haciendo cosas que lo hagan feliz y esperando una pronta vuelta, pero no hay que dejar de lado los sentimientos de los jóvenes.
Hoy en día vivimos en un mundo globalizado e industrializado, en donde consumimos productos de los cuales no conocemos sus orígenes o procesos. Los productos que consumimos día a día son sometidos a alteraciones artificiales con el fin de mejorar alguna de sus cualidades, ya sea conservación, sabor o estética.
Lo que uno no se plantea es que la consecuencia de esas transformaciones repercuten en la calidad de los alimentos y por ende, en la salud de las personas.
Los procesos industriales privan a los alimentos de nutrientes fundamentales y logran contaminarlos con sustancias perjudiciales para la salud, como azúcares, edulcorantes, sales, conservantes, antibióticos, colorantes y toda una serie de químicos. Este moderno estilo alimenticio basado en un desorden sistemático es capaz de afectar gravemente nuestras funciones metabólicas.
El desequilibrio de los alimentos gracias a estas sustancias agregadas junto a la proliferación de industrias de comida rápida generan severos problemas de salud. El sobrepeso cuenta con un índice de mortalidad similar o superior al de enfermedades ocasionadas por el tabaco. Las principales enfermedades desencadenadoras de fallecimientos provienen de una errónea ingesta de alimentos. Enfermedades cardíacas, cáncer, diabetes, afecciones renales y hepáticas entre otras, son mayormente provocadas por sobrepeso y obesidad. Ejemplos de estos productos son los alimentos enlatados, conservados o escabechados, los cuales contienen altas concentraciones de sal o azúcar con el fin de prolongar su conservación. Asimismo, sufren una gran pérdida de minerales como el potasio, magnesio y calcio así como de algunas vitaminas.
Otro ejemplo es el pan industrializado, el cual se trabaja con premezclas de harina que contienen altas concentraciones de conservantes, sal y emulsionantes. Los diversos aderezos como la mayonesa o el ketchup contienen un gran número de aditivos, conservantes y colorantes, y a su vez, muy bajo valor nutritivo.
Entonces uno se pregunta…¿qué alimento saludable puedo consumir? Inmediatamente a uno le viene a la cabeza frutas y verduras. Pero es necesario tener en cuenta que también están sometidas a diversos procesos. Un ejemplo es la sumisión de verduras y frutas a congelamiento. Está comprobado que sufren cambios en la composición nutricional, como la disminución de fibra alimentaria, vitamina C o de contenido acuoso, lo que genera el aumento de su densidad calórica.
A su vez, se realizan tratamientos para una mejor preservación como, adición de anhídrido sulfuroso y azúcar, conservación por fermentación y salado, tratamiento con ácidos (adición de vinagre), uso de aditivos químicos para control microbiano, regulación de pH o incluso uso de radiaciones ionizantes.
También, los campos de cosecha son fumigados y sus tierras utilizan fertilizantes de los cuales no conocemos su procedencia.
Al fin y al cabo es difícil determinar qué tan saludables son los alimentos y cuál es el detrás de escena de cada uno de ellos. Año tras año cambian las ideologías y las determinaciones de cuáles son los alimentos perjudiciales para nuestro organismo. La clave de la nutrición saludable se basa en una dieta variada, equilibrada y que contenga en lo posible productos orgánicos y caseros. Es esencial recordar que los alimentos son vitales para nuestra salud. Somos lo que comemos.
El vertedero de Bariloche se encuentra en la ruta 40 saliendo de Bariloche. Al principio, cuando empezó a funcionar el vertedero no había tantas personas viviendo cerca del mismo, pero en la actualidad la población ha crecido y la salud de muchas personas de los barrios altos, que se encuentran cerca del basurero, está siendo afectada por este basurero.
Por un lado, cabe destacar que constantemente se producen quemas en el basurero para quemar toda la basura, ya que este no cuenta con el espacio ni el equipo suficiente para albergarla. Además hay cada vez más incendios inesperados en la zona. El humo que liberan estas quemas afecta gravemente a la salud de las personas que viven en los alrededores, debido a los gases tóxicos que este contiene y que estas personas están constantemente respirandolo. Además no sólo afecta a los seres humanos sino que también a los animales que viven allí. Para añadir, el humo también es el causante de la poca o casi nula visibilidad que tienen a veces los autos que transitan cerca del basurero y esto provoca un mayor riesgo de accidentes de tránsito en la zona.
Por otro lado, hace pocos días un censo oficial pudo constatar que la cantidad de personas que buscan alimento a diario en el basurero se duplicó desde el 2014. Según el censo, hoy en día al menos 112 personas van al basurero a diario para ver si encuentran alimentos entre la basura. Esta situación también amenaza la salud de las personas, ya que están comiendo alimentos que no están en buenas condiciones y que se encuentran contaminados. También es importante mencionar que la salud de los niños y adultos mayores está siendo afectada, ya que algunos menores de edad y personas mayores trabajan en el basurero a diario, poniendo en riesgo su propia salud.
La salud de las personas de los alrededores del vertedero está siendo afectada en muchos sentidos y para que esto termine hay que buscar una solución inmediata.
Hoy en día casi todos los adolescentes tenemos redes sociales, las más usadas en Argentina son YouTube, Whatsapp, Facebook, Instagram y Twitter. A pesar de que estas plataformas ofrecen comunicación instantánea y con todo el mundo, entretenimiento constante y mucha información, en realidad estas plataformas perjudican la salud mental de los jóvenes, en muchos casos disminuye la autoestima y la paciencia.
Está científicamente comprobado que el ser humano tiene varios aspectos automáticos de la mente que le juegan en contra en cuanto a la felicidad. Instantáneamente se compara con un punto de referencia que se elige al azar, lo mismo ocurre dentro de las redes sociales. Pero el enorme problema con esta situación es que uno compara su realidad con todo lo malo y lo bueno que tiene, solamente con lo que los demás muestran de su realidad o ni siquiera su realidad. Esta acción de comparación lleva al pensamiento de que el otro es mejor, que todos tienen más amigos, o la pasan mejor que uno. Asimismo, las redes sociales proporcionan puntos de comparación muy lejanos a uno mismo; uno ya no se compara solamente con personas de su círculo, sino que gracias a las redes puede pasar que uno se esté comparando con famosos.
Además de gente subiendo contenido irreal, las redes sociales ahora también ponen propagandas con constantes estereotipos que llevan a las personas a querer ser así (trabajo para nada sencillo).
La salud mental de muchas personas se ve afectada, también, hay jóvenes que están desarrollando desórdenes alimenticios. Se reveló en un estudio que estas publicidades y la constante exposición a información e imágenes de esta clase son la causa principal de estos trastornos hoy en día.
Se cree que como solución a toda esta información uno debe ser consciente de que nuestro cerebro toma esos puntos de referencia de manera arbitraria, por lo que deberíamos dejar de escucharlo. También, hay que tomar conciencia de que muchas veces las imágenes que vemos están distorsionadas o directamente son falsas.
Otro rasgo negativo de la mente es que por alguna razón nos comenzamos a centrar cada vez más en lo negativo de uno, también está bueno darse cuenta de eso y admirar que es lo que nos gusta más de cada uno, en vez de centrarnos en lo malo afectando así nuestra salud mental.