El área de intervención se emplaza en la zona sureste del Centro Histórico de Sorbas, junto al tajo denominado ‘Afa’ (palabra de origen árabe que significa ‘acantilado’) y en la llamada Plaza del Castillo. Este ámbito, erigido sobre un farallón rocoso de origen kárstico excavado en la roca por el río Aguas, muestra un inexpugnable carácter defensivo vinculándose a la zona más fortificada de la población y al único acceso al municipio hasta finales del siglo XIX, conocido como la Puerta del Lugar.
En la intervención que hemos llevado a cabo se han podido documentar dos grandes periodos de ocupación y uso histórico del espacio intervenido.
El primero y más antiguo de ellos, vendría caracterizado por la presencia de tres estructuras murarias o lienzos que formarían parte del primitivo recinto amurallado erigido en la cima del farallón rocoso donde se ubica la intervención. Estas construcciones, alzadas en mampostería trabada con hormigón de cal, fueron amortizadas posteriormente como espacio cementerial al menos desde época moderna hasta prácticamente mediados del siglo XIX. Constancia de este último momento de uso, serían los alzados en tapia y enlucido de cal que se añadieron posteriormente sobre las primitivas estructuras amuralladas, así como el reaprovechamiento del espacio interior del primitivo recinto como área de inhumación.
El segundo que corresponde con el período moderno-contemporáneo, y se asocia a dos fases de inhumación. La fase de inhumación más antigua vendría definida por la presencia de depósitos sedimentarios con intrusiones constructivas posteriormente amortizados con la superposición de nuevos enterramientos.
La evidencia de exhumaciones debidas probablemente a la escasez de espacio, así como la presencia del nivel de cal que cubre la última fase del área cementerial, parecen indicar que el municipio se vio afectado por alguna epidemia o infección contagiosa que llevó a aislar sanitariamente las inhumaciones adscribibles a una franja cronológica comprendida entre las décadas de los treinta y cincuenta del siglo XIX. Probablemente, dada la cronología, podemos hipotetizar que se tratase de alguna de las dos primeras oleadas del cólera morbo que afectaron de manera significativa a Andalucía y a la provincia de Almería.