Los padres influimos de manera importante en cada uno de los comportamientos de nuestras hijas e hijos. Los estilos de crianza que aplicamos en nuestras hijas e hijos impactan de modo determinante en su desarrollo. Por ello, es de suma importancia que prestemos atención para identificar el que utilizamos y fomentemos los estilos positivos que contribuyan a un desarrollo sano. Como padres, siempre buscamos y queremos lo mejor para nuestras hijas e hijos, sin embargo, a veces nos resulta difícil encontrar el equilibrio entre el amor y los límites.
Pero, con todo esto quizá te cuestiones: ¿Qué son los estilos de crianza?, ¿Qué estilo de crianza empleo a la hora de educar a mis hijos?
En este artículo te compartiré valiosa información para conocer respecto a los estilos de crianza.
El doctor John Gottman define los estilos de crianza como "la manera que tienen los progenitores de reaccionar y responder a las emociones de los niños y niñas". Los estilos de crianza se ejecutan a partir de los criterios propios que tiene cada familia y poseen elementos determinantes basados en la actitudes y formas en que los padres tienen concepción del mundo y la educación (Comellas, 2003).
Estos resultan tan importantes en las familias, ya que determinan la forma en que los padres interactúan con sus hijas e hijos. Los estilos de crianza y su influencia en el comportamiento de los hijos, serán la base de su desarrollo social y emocional, por lo que repercutirá en su bienestar actual y futuro.
Estilo autoritario: Caracterizado por normas rígidas e inflexibles, poco o nulo contacto emocional, escaso diálogo, predominando la imposición. Poco control en impulsos de los padres, prevaleciendo los castigos y falta de interés en preferencias por sus hijos.
Estilo permisivo: Hay exceso de afecto y contacto emocional, escaso control de conductas del niño (a) y falta de normas.
Se rigen por los intereses y preferencias del niño, con padres poco exigentes quienes evitan los conflictos y la negociación, delegando en otros la educación de los (as) hijos (as) (escuela, maestros, abuelos, amigos…)
Estilo negligente-indiferente: Existe poco interés y compromiso de parte de los padres en la educación y crianza de sus hijos (as), mostrándose fríos y distantes, con poca sensibilidad, ausencia de normas y nula comunicación.
Estilo democrático: Caracterizado por padres bastante afectuosos, excelentes niveles de comunicación, normas y limites bien claros y definidos, control del comportamiento de los(as) hijos(as) de forma adecuada y educación en autonomía e independencia.
Educación autoritaria: Estos niños, por lo general, son como adultos en miniatura. Existe poca habilidad comunicativa, pues siempre estuvo bajo imposición de normas, posiblemente ejerza poca toma de decisiones a futuro, y muestre cierta dificultad para expresar emociones y sentimientos ya que fue educado bajo escasa expresión y comunicación emocional.
La sobre exigencia, por su parte, puede ser beneficiosa para los estudios, pero incrementará su ansiedad, estrés y competitividad.
Educación permisiva: En este caso los niños, tienden a una baja autoestima, conductas desorganizadas “irresponsables”, y dificultad con la disciplina en diversos contextos (familiares, educativos, debido a falta de normas y control). Por lo general, no se comprometen con las actividades escolares ni tienen metas definidas con relación a lo académico.
Educación negligente-indiferente: Aquí, los niños pueden presentar diversos comportamientos en función de su personalidad. Algunos son rebeldes y otros extremadamente vulnerables. Aunque parezcan conductas opuestas, están unidas por un factor común: la baja autoestima causada por el déficit afectivo, problemas de inseguridad y poco autocontrol, al no haber supervisión en el cumplimiento de rol como hijo(a), así como la dificultad para seguir reglas y normas tanto en escuela como en casa. Resentimiento y rechazo especialmente en la relación con los padres.
Educación democrática: Los niños suelen encarar la vida con seguridad y confianza, cualidades que se reflejan también en el área académica, muestran capacidad de autocontrol, autonomía e independencia. Son niños (as) sociables cooperadores capaces de hacer valer sus derechos en sus relaciones con los demás.
Y bueno, ahora que ya conoces más respecto a los estilos de crianza y la importancia de estos en su educación, ¿lograste identificar qué estilo de crianza empleas a la hora de educar a tus hijos?
Si te percataste que estas siendo un poco más estricto, puedes empezar a flexibilizar poco a poco las rutinas, o, por el contrario, te diste cuenta que no estás poniendo suficientes límites, quizás es momento de iniciar a aplicar algunas reglas.
Sabemos que la crianza positiva no es tan fácil de aplicar, y a veces nos resulta poco complicado, pero, solo es cuestión de encontrar el equilibrio.
Referencias:
Comellas, M. (2003). Criterios educativos básicos en la infancia como prevención de trastornos. Material inédito.