La evidencia sugiere que el Homo habilis tenía una dieta bastante variada y comía frutas, hojas, plantas leñosas y algo de carne. No solían comer alimentos muy duros como nueces, tubérculos duros o carne seca. Sin embargo, el grueso esmalte de sus dientes les permitía hacerlo si era necesario, posiblemente cuando sus alimentos preferidos no estaban disponibles.