La contaminación marina por petróleo, especialmente a través de derrames, representa una grave amenaza para los océanos y la biodiversidad. Estos desastres, causados por fallos humanos o tecnológicos, liberan millones de litros de petróleo, afectando ecosistemas y comunidades costeras durante décadas, estos son algunos ejemplos de catástrofes emblemáticas, que dejaron profundas huellas en los ecosistemas marinos.
El hundimiento del Prestige, la mayor catástrofe ambiental de la historia de España
El desastre del Prestige fue un derrame de petróleo en Galicia provocado por el hundimiento del buque petrolero Prestige en 2002. El accidente afectó a 2000 kilómetros de costa española, francesa y portuguesa. El miércoles 13 de noviembre de 2002, el petrolero Prestige se accidentó en una tormenta mientras transitaba cargado con 77.000 toneladas de fuel. Tras varios días de maniobra para su alejamiento de la costa gallega, se acabó hundiendo a unos 250 km de la misma. El vertido de la carga causó una de las catástrofes medioambientales más grandes de la historia de la navegación, tanto por la cantidad de contaminantes liberados como por la extensión del área afectada, una zona comprendida desde el norte de Portugal hasta las Landas de Francia. El episodio tuvo una especial incidencia en Galicia, donde causó además una crisis política y una importante controversia en la opinión pública.
Naufragio del Exxon Valdez (1989)
Otro grave desastre petrolífero fue ocasionado por el naufragio del barco norteamericano Exxon Valdez en aguas de Alaska. Su hundimiento provocó el vertido de 41,6 millones de litros de crudo, lo que se tradujo en 2.100 kilómetros de costa contaminados y más de 150.000 animales muertos. Además, puso en serio peligro la cadena alimenticia de todo el ecosistema. Miles de aves, nutrias, marsopas, leones de mar, ballenas y otras especies se vieron afectadas.
La mitad de animales marinos afectados por el petróleo no sobrevivirán
En toda la costa del Perú no existe ningún centro de rescate marino en caso ocurra algún desastre ecológico como el ocasionado por Repsol. Entre las especies más afectadas se encuentran las calificadas en peligro de extinción por la legislación, como el pingüino de Humboldt o la nutria marina. Los efectos del petróleo en un animal marino son la irritación en sus mucosas, la pérdida de su capacidad para regular su temperatura corporal o la muerte.
La bióloga Pilar Ayala, de la Administración Técnica Forestal y de Fauna Silvestre del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor), quien viene apoyando a estos animales desde que se iniciaron las acciones de rescate, explica que la cifra de un 50% es una estimación muy probable porque no todos los animales reaccionan bien al tratamiento que se les da. “Va a depender del estado en el que se encontraba el animal antes del derrame. Normalmente, el pronóstico es reservado”, dice la especialista.
El último reporte de Serfor indica que 51 animales han sido rescatados de las playas contaminadas.
Para el médico veterinario Ángelo Ponce, la recuperación de los animales podría darse en semanas o meses. Sin embargo, no serviría de nada si es que, al ser liberados, su hábitat sigue afectado. En ese caso, los animales deberán vivir en cautiverio. Lo que quiere decir que se necesitaría un espacio destinado solo para ellos.
Por eso, el médico veterinario Carlos Calvo, recomienda la creación de al menos tres centros de rescate de fauna marina en la costa del país (Lima, Piura y Paracas). “Si tuviésemos centros de rescate, no estaríamos tratando de crear de la nada una zona de baños, de triaje, de estabilización. Simplemente se realiza el acopio y de ahí van al centro de rescate con las instalaciones adecuadas para esta situación. Pero nunca ha habido esa iniciativa”, dice.
La muerte, un efecto a corto plazo
El biólogo marino Yuri Hooker, director del laboratorio de biología de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, explicó al portal de periodismo ambiental Mongabay que los primeros afectados cuando ocurre un derrame de petróleo son las aves marinas y mamíferos acuáticos (como nutrias y lobos marinos), los peces de superficie (como pejerreyes, lisas) y el plancton.
Los efectos a corto plazo y más devastadores son la irritación en sus mucosas, la pérdida de su capacidad para regular su temperatura corporal (ya que ellos usan sus plumas o pelaje para protegerse del frío o calor), problemas respiratorios y gastrointestinales, e incluso la muerte. "Muerte por asfixia, por envenenamiento (por absorción o contacto) o por exposición a componentes tóxicos del petróleo". Las organismos que habitan en las profundidades del mar, como cangrejos, ostras, mejillones o almejas también suelen ser afectados porque los
componentes pesados del petróleo se hunden hasta el fondo del mar.
A largo plazo, los problemas son peores: se pueden perder poblaciones. El médico veterinario Calvo recuerda que tras el
derrame de petróleo en el Golfo de México se registraron huevos de pelícanos que tenían la cáscaras más débiles y se rompían antes de tiempo.
En otros países se han detectado rastros de petróleo en los animales después de más de una década. Por ejemplo, veinte años después del derrame de crudo causado por la embarcación Barge Florida en Cabo Cod, en 1969, los investigadores hallaron restos de petróleo en los sedimentos marinos y en tejidos de algunos animales marinos.