Notas del Director

De niños, y muchos de nosotros aún de adultos, tenemos sueños que parecen inalcanzables, pero también desde pequeños todos sentimos que tenemos un don con el que creemos poder alcanzar esos sueños. Nunca sabemos si es el sueño el que impulsa el don o si es por el don que nos atrevemos a soñar, lo cierto es que esa “facilidad” para las matemáticas, esa “destreza” para el deporte o el “talento” para la música es en muchos casos la chispa que impulsa nuestras vidas y es lo que nos hace sentirnos particulares, distintos, vale decir “especiales”.

Existen personas que tienen el don de ver cosas negativas o positivas que los demás no somos capaces de ver aunque están ahí: la pobreza, la esclavitud moderna, las injusticias o la bondad en el corazón de las demás personas, aún de los más malvados; y sueñan con un mundo mejor, más justo, más humano, y aunque no son matemáticos o súper atletas, estos hombres y mujeres parecen tener una especie de Visión de Rayos X, con la que, no sólo son capaces de ver la realidad tal cual es o el alma de la gente, sino que ven, en medio de esa espesa humareda que es la "vida moderna", llena de máquinas, computadoras, Internet y consumo; caminos hacia aquello que nos hace verdaderamente humanos: la empatía.

Bien sea con el arte, las matemáticas o “los Rayos X” a todos nos llega un momento en nuestras vidas, casi siempre por azar, en el que se nos plantea el reto de asumir enteramente nuestros dones y esforzarnos, luchar por hacer realidad nuestros sueños y contribuir a crear el mundo que deseamos .… o rechazar estos regalos de Dios y de La Madre Naturaleza y simplemente abandonarnos a la "existencia".

De eso trata Sato, un perro común y corriente que como todos, tiene un sueño, un don… y un reto.

Álvaro Cáceres