Febrer 2026
Febrer 2026
Cuando el compromiso sostiene lo que aún no se ve...
Después de más de veinte años en Itaca, uno aprende a interpretar los momentos. No solo por los resultados o los indicadores, sino por las miradas de los equipos, por la manera en que se entra a una reunión, por los silencios que se alargan un poco más de lo habitual cuando te cruzas por la escalera. Hay etapas que no se explican con datos, pero se sienten con claridad.
No son momentos de tristeza ni de agotamiento extremo. Tampoco responden a una sensación de fracaso. Son fases más complejas de nombrar, en las que el sentido sigue intacto, pero el avance parece menos visible. Etapas en las que el compromiso se mantiene firme, aunque las certezas se vuelven más discretas.
En una entidad como Itaca, dedicada a la educación en el tiempo libre, la acción social y a la acción comunitaria, estos momentos forman parte natural del recorrido. Trabajamos con procesos largos, con realidades frágiles, con personas que necesitan tiempo para reconstruir confianza y oportunidades. Y eso implica asumir que no todo cambio es inmediato ni todo esfuerzo tiene un reflejo rápido.
Acompañar a los equipos cuando el camino se vuelve exigente es una de las mayores responsabilidades del liderazgo. Porque es ahí donde se pone a prueba la coherencia entre el propósito que proclamamos y el que sostenemos en el día a día. Cuando no hay reconocimientos inmediatos, cuando los avances son pequeños o invisibles, es cuando más importa recordar por qué hacemos lo que hacemos.
En Itaca hemos aprendido que los procesos transformadores se consolidan precisamente en estos tramos. En la constancia, en la capacidad de sostener el rumbo sin caer en la prisa ni en el desánimo fácil. En entender que educar, acompañar y cuidar comunidades no es una carrera de velocidad, sino una travesía de fondo.
Y lo sabemos bien porque llevamos cerca de 50 años caminando junto a Collblanc–La Torrassa. Un barrio que nos ha enseñado que la resiliencia no siempre hace ruido, que la esperanza se construye en lo cotidiano y que la transformación real nace de la proximidad, la confianza y la presencia constante.
Por eso, cuando el ánimo se repliega sin romperse, no interpretamos la señal como una invitación a parar, sino como una llamada a reafirmar el sentido. A volver a lo esencial. A recordar que nuestro impacto no siempre se mide en el presente, pero sí se construye en él.
Seguimos porque sabemos que hay jóvenes que aún no han descubierto todo su potencial. Seguimos porque Collblanc–La Torrassa no necesita soluciones rápidas, sino compromisos duraderos.
Seguimos porque, cuando los resultados tardan, lo que no puede flaquear es la convicción.
Hay momentos en los que avanzar no se nota, pero se consolida.
Y después de más de veinte años en Itaca, ahora como presidente, uno sabe que es precisamente ahí donde más sentido tiene seguir estando.
Felipe Campos i Rubio
President Executiu | Associació Educativa Itaca