Carta del president executiu— Juny 2026
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El verano que construimos entre todos
Hay quien piensa que el curso termina cuando se cierran las aulas, se entregan las notas y llegan las vacaciones. Sin embargo, en Itaca siempre hemos sabido que el calendario educativo cuenta una historia diferente. Cuando acaba el curso escolar, para nosotros comienza uno de los momentos más importantes del año.
Durante las próximas diez semanas, cerca de 1.000 niños y niñas participarán en nuestras actividades de verano. Lo harán en su barrio, rodeados de amigos, educadores y referentes que les acompañarán en una etapa que debería estar llena de descubrimientos, diversión y recuerdos felices. Y aunque a menudo hablamos de casales, colonias, salidas o actividades, lo que realmente estamos construyendo es algo mucho más valioso: espacios de oportunidad.
Porque detrás de cada actividad hay una decisión colectiva de proteger la infancia. Hay familias que necesitan saber que sus hijos están bien cuidados. Hay niños y niñas que encuentran en estos espacios un lugar donde sentirse seguros, escuchados y acompañados. Y hay una comunidad que entiende que garantizar un verano digno para todos no es un privilegio, sino una responsabilidad compartida.
Quizás por eso el verano siempre me ha parecido una de las mejores formas de medir quiénes somos como sociedad. Mientras algunos hacen las maletas para marcharse lejos, nosotros seguimos abriendo puertas para que ningún niño o niña se quede atrás. Seguimos creando oportunidades para que la infancia pueda disfrutar de aquello que nunca debería faltar: tiempo para jugar, para aprender, para relacionarse y, sencillamente, para ser niños.
Nada de esto sería posible sin las personas que cada día dan vida a este proyecto. Quiero agradecer de corazón a los equipos educativos que estarán durante todo el verano acompañando a nuestros niños y niñas con profesionalidad, vocación y una enorme capacidad para generar confianza. Educar no consiste únicamente en organizar actividades; consiste en estar presentes, en escuchar, en detectar necesidades, en celebrar pequeños logros y en sembrar autoestima allí donde más falta hace.
También quiero reconocer a todas aquellas personas cuyo trabajo rara vez aparece en las fotografías o en los agradecimientos públicos. Pienso en los equipos de dirección, coordinación, administración, captación de fondos y gestión que llevan meses preparando cada detalle para que todo funcione. Pienso en quienes resuelven problemas antes incluso de que existan, en quienes sostienen la organización desde la discreción y en quienes asumen responsabilidades que muchas veces pasan desapercibidas. Su trabajo no siempre se ve, pero está presente en cada actividad que sale bien, en cada familia que confía y en cada niño que vuelve a casa con una sonrisa.
Si algo he aprendido después de tantos años en Itaca es que las transformaciones más importantes rara vez son las que hacen ruido. Las transformaciones que dejan huella suelen construirse de forma silenciosa, día a día, persona a persona, generando oportunidades donde antes no las había y demostrando que cuando una comunidad trabaja unida es capaz de cambiar muchas vidas.
Por eso, al cerrar este curso, no pienso tanto en lo que termina como en todo lo que está a punto de comenzar. Nos esperan semanas intensas, exigentes y llenas de vida. Diez semanas para seguir demostrando que la educación no entiende de estaciones y que cuidar de la infancia es una tarea que no se toma vacaciones.
Gracias a todas las personas que harán posible este verano. Gracias por seguir creyendo que cada niño y cada niña merecen crecer rodeados de oportunidades. Gracias por recordarnos, una vez más, que el futuro no se construye en los grandes discursos, sino en el compromiso cotidiano de quienes cada día deciden estar al lado de los demás.
Felipe Campos i Rubio
President Executiu | Associació Educativa Itaca