EL NARRADOR

1. EL NARRADOR: VOZ


El narrador tendrá una voz que será la que “diga” la historia. Este narrador puede formar parte de la historia que cuenta o no. En el primer caso será un narrador interno u homodiegético; en el segundo, externo o heterodiegético.

 

NARRADOR INTERNO

 

            En el texto que leerás a continuación, el narrador nos cuenta la historia desde dentro y hemos señalado en qué momentos podemos apreciarlo:

 

Por dificultades en el último momento para adquirir billetes, llegué a Barcelona a media noche, en un tren distinto del que había anunciado, y no me esperaba nadie. Era la primera noche que viajaba sola, pero no estaba asustada; por el contrario me parecía una aventura agradable y excitante aquella profunda libertad en la noche. La sangre, después del  viaje largo y cansado, me empezaba a circular en las piernas entumecidas […]

 Carmen Laforet, Nada

 

NARRADOR EXTERNO

 

            En otros textos, en cambio, el narrador se sitúa fuera de la historia y no podemos encontrar ninguna marca de su presencia, como comprobamos en el texto de Galdós que viene a continuación:


De un cuartucho oscuro que en el pasillo interior había, salió Abelarda restregándose los ojos, desgreñada, arrastrando la cola sucia de una bata mayor que ella, la cual fue usada por su madre en tiempos más felices, y se dirigió también a la cocina, a punto que salía de ella Villaamil para ir a despertar y vestir al nieto. Abelarda preguntó a su tía si venía el panadero, a lo que Milagros no supo qué responder, por no poder ella formar juicio acerca de problema tan grave, sin oír antes a su hermana. «Haz que tu madre se levante pronto –le dijo consternada–, a ver qué determina». 

Poco después de esto, oyose un fuerte carraspeo allá en la alcoba de la sala, donde Pura dormía.



NARRADOR DE PRIMER NIVEL Y DE SEGUNDO NIVEL

 

En ocasiones una narración se inserta en otra, es decir, hay dos niveles en el relato; otras veces solo se da un nivel de narración. Cuando el narrador cuenta la historia en un único nivel –sería el caso de los narradores de Nada, El guardián entre el centeno o Miau– se dice que estamos ante un narrador extradiegético, es decir, externo al propio relato. Si, por el contrario, el narrador lo es de un relato de segundo nivel, hablamos de narrador intradiegéticoVeamos un ejemplo:

 

 

  EJEMPLO XXXIV

  DE LO QUE ACONTECIÓ A UN CIEGO CON OTRO

 

  Otra vez hablaba el conde Lucanor con Patronio, su consejero, de esta guisa:

  –Patronio, un mi pariente y amigo, de quien yo fío mucho y estoy seguro de que me ama verdaderamente, me aconseja que vaya a un lugar del que me recelo yo mucho. Y díceme él que no haya recelo ninguno; que antes tomaría él la muerte que yo tome ningún daño. Y ahora, ruégoos que me aconsejéis en esto.

  –Señor conde Lucanor –dijo Patronio–, para este consejo mucho querría que supieseis lo que aconteció a un ciego con otro.

  Y el conde le preguntó cómo había sido aquello.

  -Señor conde -dijo Patronio-, un hombre moraba en una villa y perdió la vista de los ojos y fue ciego. Y estando así ciego y pobre, vino a él otro ciego que moraba en aquella villa, y díjole que fuesen ambos a otra villa cerca de aquella y que pedirían por Dios y que habrían de qué mantenerse y sustentarse.

  Y aquel ciego le dijo que sabía que en aquel camino de aquella villa que había pozos y barrancos y muy fuertes pasadas: y que se recelaba mucho de aquella ida.

  Y el otro ciego le dijo que no hubiese recelo. porque él se iría con él y lo pondría a salvo. Y tanto le aseguró y tantas pros le mostró en la ida, que el ciego creyó al otro ciego y fuéronse.

  Y desde que llegaron a los lugares fuertes y peligrosos cayó el ciego que guiaba al otro, y no dejó por eso de caer el ciego que recelaba el camino.

  Y vos, señor conde, si recelo habéis con razón y el hecho es peligroso, no os metáis en peligro por lo que vuestro pariente y amigo os dice, que antes morirá que vos toméis daño; porque muy poco os aprovecharía a vos que él muriese y vos tomaseis daño y murieseis.

  Y el conde tuvo éste por buen consejo e hízolo así y hallóse en ello bien.

  Y entendiendo don Juan que este ejemplo era bueno, hízolo escribir en este libro. E hizo estos versos que dicen así:

  Nunca te metas do hayas malandanza

  aunque tu amigo te haga seguranza.”

Don Juan Manuel, El conde Lucanor

 

El texto de El conde Lucanor presenta un relato que se incluye en otro. La parte que aparece en negro correspondería al primer nivel del relato, es lo que se denomina relato-marco. Patronio y Lucanor son personajes de la historia contada en este primer nivel. En el segundo nivel –lo marcado en rojo– Patronio se convierte en narrador que cuenta una historia a un narratario que tenemos que identificar con Lucanor. Este segundo narrador –Patronio– es lo que hemos denominado narrador intradiegético. Los casos de relatos dentro de otros relatos son muchos, recordemos a Scherezade, protagonista de Las mil y una noches desgranando cuento tras cuento; o Ulises en los cantos IX–XII de La Odisea contando su propia historia en la guerra de Troya: Scherezade y Ulises son personajes de una historia marco que narran otras historias insertas, son narradores intradiegéticos.

 

2. EL NARRADOR: PUNTO DE VISTA

Un narrador puede contar la historia desde distintos puntos de vista y elaborar el discurso, a partir de la información que recabe desde esos puntos de vista. Habría que preguntarse ¿quién ve los hechos? y ¿desde qué perspectiva los enfoca? En cada novela la perspectiva puede ser distinta e, incluso, cambiar en la misma novela… Según el punto de vista adoptado el narrador podrá ser:

 

DE 3ª PERSONA

NARRADOR OMNISCIENTTE (que todo lo sabe). El narrador omnisciente es aquel cuyo conocimiento de los hechos es total y absoluto. Sabe lo que piensan y sienten los personajes: sus sentimientos, sensaciones, intenciones, planes…


La mañana del 4 de octubre, Gregorio Olías se levantó más temprano de lo habitual. Había pasado una noche confusa, y hacia el amanecer creyó soñar que un mensajero con antorcha se asomaba a la puerta para anunciarle que el día de la desgracia había llegado al fin.

Luis Landero, Juegos de la edad tardía


NARRADOR OBSERVADOR. Sólo cuenta lo que puede observar. El narrador muestra lo que ve, de modo parecido a como lo hace una cámara de cine.

Luego se habían metido poco a poco las dos y se iban riendo, conforme el agua les subía por las piernas y el vientre y la cintura. Se detenían, mirándose, y las risas les crecían y se les contagiaban como un cosquilleo nervioso. Se salpicaron y se agarraron dando gritos, hasta que ambas estuvieron del todo mojadas, jadeantes de risa.

Rafael Sánchez Ferlosio, El Jarama     


EDITOR. Simula no ser el creador de la historia sino que se limita a editar un texto que ha encontrado o que le han confiado.


DE 1 ª PERSONA

NARRADOR PROTAGONISTA. El narrador es también el protagonista de la historia 

 

Me niego a corresponder, a representar el papel de esposa de alto status, que esconde su cansancio tras una sonrisa, lleva la batuta en conversaciones sin fuste, pasa bandejitas y se siente pagada de su trabajera con la típica frase: Has estado maravillosa, querida.

Carmen Martín Gaite, Nubosidad variable


NARRADOR PERSONAJE SECUNDARIO/TESTIGO. El narrador es un personaje que interviene dentro del relato pero no es el protagonista. Narra en primera  persona la historia del protagonista que él conoce por estar envuelto en ella.  

En Los adioses un personaje, el dueño de un almacén, cuenta los últimos tiempos de un hombre que ha llegado a una ciudad de la sierra donde hacen su cura los enfermos de tuberculosis. El narrador va elaborando una teoría sobre este personaje –el protagonista– y dos mujeres con las que mantiene relaciones y el lector va viendo lo que sucede a través de él y con él llega a conclusiones erróneas. Este es un fragmento del comienzo:

Quisiera no haberle visto más que las manos, me hubiera bastado verlas cuando le di el cambio de los cien pesos y los dedos apretaron los billetes, trataron de acomodarlos y, en seguida, resolviéndose, hicieron una pelota achatada y la escondieron con pudor en un bolsillo del saco; me hubieran bastado aquellos movimientos sobre la madera llena de tajos rellenados con grasa y mugre para saber que no iba a curarse, que no conocía nada de donde sacar voluntad para curarse.

                    Onetti, Los adioses

 

DE 2 ª PERSONA

El narrador HABLA EN 2ª PERSONA O TÚ AUTORREFLEXIVO. Crea el efecto de estar contándose la historia a sí mismo o a un yo desdoblado. 

Es un recurso muy utilizado por la novela moderna y 

de gran rendimiento. El autor narra en segunda persona, lo que produce un 

apasionante desdoblamiento o un ficticio diálogo-monólogo del protagonista consigo 

mismo y el distanciamiento del autor. 

                             EJEMPLO 1

Ahora él le apartaba los cabellos con la mano y Teresa bajó los ojos. La mano [...] se posó luego en el cuello de la muchacha, presionando levemente la nuca. [...] (Mal lo estás haciendo muy mal, ignorante [...])

- Es lo normal. -Le acariciaba los cabellos, la línea suave de los hombros, la nuca-. Es tan fácil quererte, tan sencillo. Lo más sencillo del mundo. Eres bonita, inteligente...

- Pero, ¿qué dices?

- Pues eso, que estás hecha para que te adoren (mal, muy mal, desgraciado, ¿qué te pasa?). Eres un ángel.

Sus cuerpos se tocaron. Teresa seguía con los ojos bajos.

Juan Marsé, Últimas tardes con Teresa


EJEMPLO 2


         En aquel hospital anónimo de la anónima y dilatada ciudad, durante largas noches en vela y su silencio puntuado con toses y con ayes, habías vuelto a la vida horro de pasado como de futuro, extraño y ajeno a ti mismo, dúctil, maleable, sin patria, sin hogar, sin amigos, puro presente incierto, nacido a tus treinta y dos años Álvaro Mendiola a secas, sin señas de identidad .

         Juan Goytisolo. Señas de identidad

 

 


 

 

Fuente: Lourdes Doménech , Crear y comprender.
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