Uruguay‎ > ‎

Reseña histórica del Uruguay

Los primeros descubridores de las costas uruguayas fueron Juan Díaz de Solís, Hernando de Magallanes, y la expedición de Sebastián Gaboto, que en 1527 fundó la primera población española en territorio uruguayo, llamada San Salvador, pronto destruida por los indígenas.

En realidad, cuando Juan Díaz de Solís descubre en 1516 el actual Río de la Plata, sólo encuentra pequeños grupos de indígenas nómadas. La banda oriental del río Uruguay estaba apenas poblada y no había metales preciosos ni especias, lo que motivó el desinterés inicial por ocupar esas tierras.

En el siglo XVII se desarrollaría su mayor riqueza, la ganadería, merced a la rápida adaptación al medio natural uruguayo, compuesto por llanuras fértiles y húmedas, de las partidas de ganado vacuno traídas por los primeros pobladores españoles. De
hecho, Montevideo, fundada en 1724, es la más moderna de todas las capitales de Iberoamérica, si bien a su origen se le da un carácter esencialmente portuario.

En 1810, después de las invasiones inglesas del Río de la Plata, se inicia en Uruguay, en el marco de las guerras entre los “federalistas” de las provincias argentinas y los “unionistas” de Buenos Aires, el Movimiento Revolucionario encabezado por José Artigas, quien sería con el tiempo considerado el fundador de la nacionalidad “oriental”. Este proceso comenzó a cerrarse, tras el destierro de Artigas a Paraguay y una breve dominación luso-brasileña, con la gesta patria de los “Treinta y Tres Orientales” quienes al mando del jefe artiguista Juan Antonio Lavalleja, consiguió la Declaratoria de la Independencia el 25 de Agosto de 1825, restableciendo el vínculo tradicional de la Provincia Oriental con las Provincias Unidas del Río de La Plata. El proceso de independencia el 18 de julio de 1830, con el juramento de fidelidad a la Constitución, que proclama ya a la República Oriental del Uruguay como un Estado soberano e independiente.

El país nació así como un “estado tapón” entre dos vecinos poderosos y enfrentados, cuya existencia serviría a los intereses ingleses de mantener la navegabilidad libre y pacífica a lo largo del Río de La Plata.

Tres años después se crean el Partido Blanco y el Partido Colorado -Uruguay es uno de los pocos países del mundo en el que dos de sus principales partidos políticos tienen 174 años de vida- y se inicia un período de guerras civiles que no terminarán hasta el gobierno de José Batlle y Ordóñez (1903-1907). Estadista del Partido Colorado de ideas notablemente avanzadas para la época, Batlle impulsó la extensión de la acción del Estado en muchos campos, llevándolo a jugar un papel central en la actividad económica del país. Se le considera el creador del Estado moderno.

Bajo la dirección de Batlle, Uruguay inauguró una época de bienestar económico y social fruto de la consolidación de sus instituciones democráticas y de la bonanza económica que disfrutó gracias a los altos precios internacionales de su producción agraria. De esa época data la configuración del Estado del bienestar uruguayo, con enseñanza gratuita, amplia cobertura social y objetivos expresos de distribución equitativa de la renta. Puede afirmarse que si Artigas es el padre fundador de la nacionalidad oriental, Batlle contribuyó a definir los rasgos culturales que mejor la identifican: paternalismo del Estado, igualitarismo, laicismo y fuerte arraigo de la democracia como sistema de gobierno.

Hasta la década de los años 60 Uruguay vivió su época dorada; las exportaciones de alimentos y materias primas a los países industrializados entre las dos guerras mundiales permitieron a la población uruguaya alcanzar elevados niveles de renta, comparables con los de los países más ricos del mundo, en un entorno político de plenas garantías democráticas.

El sistema hizo crisis a partir de la reconstrucción europea, a causa de las ineficiencias derivadas de un modelo económico excesivamente proteccionista, difícilmente viable en un país de dimensión muy reducida. A principios de los 70, cobró fuerza un movimiento de guerrilla urbana, los Tupamaros, cuya campaña subversiva fue respondida con una fuerte represión de las Fuerzas Armadas. Esta situación desembocó en un golpe de estado en 1973; el subsiguiente régimen militar duró hasta 1984, año en que sería electo Julio Mª. Sanguinetti, del Partido Colorado, como Presidente de la República (1985-1990). Desde entonces, el país ha recuperado el normal funcionamiento de sus instituciones democráticas y a Sanguinetti le siguió la Administración de Luís Alberto Lacalle, del Partido Blanco (1990-1995), una segunda Administración Sanguinetti (1995-2000) y la del Dr. Jorge Batlle Ibáñez del Partido Colorado - hijo y sobrino nieto de presidentes – (2000-2005).

Con fecha 1 de marzo ha tomado posesión el Dr. Tabaré Vázquez, líder de la coalición de partidos de izquierda Encuentro Progresista – Frente Amplio – Nueva Mayoría (EPFA- NM), que desplaza por primera vez del gobierno a los partidos tradicionales después de 175 años de alternancia en el poder.


Fuente: Oficina Económica y Comercial de España
 
Comments