texto

Don Julián ocurría en Tánger; Juan sin Tierra ocurre en el texto. No hay otro espacio físico que el textual; no nos movemos en otro campo que el de la escritura. Han sido derribados los dos últimos y ya muy débiles vínculos que Don Julián conservaba con la novela usual. Por una parte, se ha eliminado por completo la noción de progresión. El texto no es ya algo que empieza y acaba, aunque sea para empezar y acabar en forma absolutamente idéntica, ni algo que se articula según unas leyes determinadas de decurso temporal o gradación dramática: es, simplemente, algo que irrumpe en un momento determinado, se dispara en todas direcciones, aniquila todo impulso centralizador, y se desvance para siempre, porque ya no nos queda, tras el texto, sino postular su incidencia en la "verdad práctica". Por otro lado, establecido el texto como realidad autónoma, todo cuanto ocurre en él es real: real en la medida en que el texto es la suplantación ­y por ende la crítica­ de "nuestra" realidad. La fenomenología del texto sustituye a la de la percepción.

 

Radicalidades, Barcelona: Antoni Bosch editor, 1978: 42