lengua

Una institución como la Academia es un foro natural de diálogo para preservar la dignidad del hombre en el lenguaje; para afirmarla, incluso, no por mecánica reacción casticida, sino por imperativo moral estricto y activo. Un diccionario es, en cierto modo, el mejor libro de poesía, porque es el libro, quizá, con el que soñó Mallarmé; encierra, potencialmente, toda la poesía. Y la poesía, punto máximo de la tensión expresiva, es, en si, una crítica de la precariedad moral del lenguaje erosionado. Tendremos identidad si el lenguaje no es para nosotros algo huidizo e inaprensible, si nos reconocemos en la palabra. Sea cual fuere la lengua empleada, la cohesión moral se halla en el centro; en la conciencia del lenguaje.

 

Lluís Bassets, "Dos académicos nuevos", El País (19/IV/1985)