instante

Fijamos un instante; este instante es el del tránsito del blanco al blanco; en este instante nos vemos a nosotros mismos como sombra o reflejo, ya que lo que vemos es la autoconciencia de nuestro ser propiciada por la suspensión, entre blanco y blanco, de la palabra poética, que es así unpasar en claro, un sacar a la luz lo que somos, apresado al apresar el instante en el poema. Itinerario hacia la claridad: lo claro en blanco.

Lecturas de Octavio Paz. Barcelona: Editorial Anagrama, 1980: 35


El tema del poema es, pues, nuevamente la búsqueda de la "fijeza momentánea", pero esta vez en una operación concentrada, en la cual lo que constituye propiamente la materia de poemas largos como Piedra de sol o Nocturno de San Ildefonso ­el acto de adentrarse en el instante detenido en la fijeza del poema para volver luego a él y reincorporarse al fluir temporal del que el poema nos ha separado pasajeramente­ aparece dado en forma elíptica, y por así decirlo, percibido estrictamente como fenómeno, desde fuera, en su piel o superficie: escribir el poema vale así exactamente lo mismo que percibir el instante, y lo característico del poema ­lo que hace que el poema sea poema­ es el hecho de que la percepción del poema equivale a un género de percepción del instante que no se daría si el poema no existiera y que, en cambio, se reproducirá cada vez que lo leamos. En este sentido, el instante así aislado, detenido y reproducido o nuevamente animado, permanece, aquí, en el nivel de la pura percepción fenomenológica: no se nos invita a entrar en él a desgarrar su entraña, sino, simplemente, a verlo inmovilizarse, en transición hacia su dejar de ser, durante la lectura, esto es, a verlo transcurrir ante nosotros.

Lecturas de Octavio Paz. Barcelona: Editorial Anagrama, 1980: 105-6


Com el poema, la fotografia és un art de l'instant. O, potser, més aviat, un art de la intemporalitat? És un art de retenir l'instant, de fer-lo esdevenir temporal. Ho veiem ben clar, per exemple, en els poemes xinesos de l'època Tang. Hi ha un poema que ­en el silenci, verd de fulles, d'una clariana de bosc­ ens diu la presència, mai no vista, de dos monjos, només pel so lleu i concís que, darrera els matolls, indica, de tant en tant, que han mogut, lents, una peça d'un joc d'escacs. També ho veiem en els poemes japonesos: hi ha un haikú que, per exemple, il·lumina, encegador, l'instant d'unes tisores a punt de tallar un crisantem.

Dietari Complet, 1(1979-1980), Barcelona: Edicions 62, 1995: 353

Como el poema, la fotografía es un arte del instante. ¿O quizá, más bien, un arte de la intemporalidad? Es un arte de retener el instante, de convertirlo en intemporal. Lo vemos bien claro, por ejemplo, en los poemas chinos de la época Tang. Hay un poema que ­en el silencio, verde de hojas, de un claro del bosque­ nos habla de la presencia nunca vista de dos monjes, sólo por el sonido leve y conciso que, tras los matojos, indica, de tanto en tanto, que han movido, lentos, una pieza en una partida de ajedrez. También lo vemos en los poemas japoneses: hay un haikú que, por ejemplo, ilumina, cegador, el instante de unas tijeras a punto de cortar un crisantemo.

Dietario (1970-1980), Traducción de Basilio Losada. Barcelona: Editorial Seix Barral, 1984: 194


La pintura és un art de l'instant; el poema és un art de l'instant. Els pollancres de Monet, ara són a Nova York. Aquesta entrada d'estiu, després d'esguardar-los, un poeta ­Octavio Paz­ ha fixat en el vers l'instant que Monet va fixar en la tela. Mots, colors: miratges del que llisca i fuig. No: llum quieta del que viu a la consciència, com el record de la claror del capvespre quan ja s'ha fet de nit.

Dietari Complet, 2(1980-1982), Barcelona: Edicions 62, 1996: 147

La pintura es un arte del instante; el poema es un arte del instante. Los álamos de Monet, ahora, están en Nueva York. En esta entrada del verano, después de mirarlos un momento, un poeta ­Octavio Paz­ ha fijado en el verso el momento que Monet fijó en la tela. Palabras, colores, espejismos de lo que se desliza y huye. No: luz quieta de lo que vive en la conciencia, como el recuerdo de la claridad del crepúsculo cuando ya se ha hecho noche.

Segundo dietario (1980-1982) Traducción de Basilio Losada. Barcelona: Editorial Seix Barral, 1985: 87


Lo terreno y lo celeste se inventan y se destruyen a un tiempo en el juego de espejos de la imagen visionaria. Reedifican, en el instante del poema, la realidad palpable.

Los raros. Barcelona: Editorial Planeta, 1985: 88