Historia del departamento

Historia del Departamento de Matemáticas (por Jorge Soto)

La prehistoria: hasta 1964

A comienzos de la década del  60 nuestro país era un desierto matemático y quien tuviera la descabellada idea de dedicarse a la matemática, como ciencia o arte, no tenía otra opción que ingresar al Instituto Pedagógico o a la Escuela de Ingeniería. Así lo hicieron, por ejemplo, César Abuabuad y ulteriormente Rolando Pomareda, Camilo Quezada y otros, en el primer caso, y  Jaime Michelow, en el segundo.

Fue entonces aquella una etapa de clandestinidad, en cuanto a la formación de  matemáticos. Esta característica siguió vigente al momento de la creación de la Escuela de Física de la Universidad de Chile, en el seno de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas.

Su pionero fue Igor Saavedra, quien concedió en esos años una entrevista a la antigua revista Ercilla, dirigida por Lenka Franulic, que causó  un gran impacto en muchas jóvenes mentes. El encabezado de esa entrevista decía algo así como: “A chileno le pagan por pensar, en Gran Bretaña” y relataba el caso increíble de un chileno dedicado a la investigación en Física Teórica, que había sido contratado para esos fines en Gran Bretaña.

A esa Escuela de Física ingresaron en 1962 quienes habrían de ser los primeros matemáticos egresados ulteriormente de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, como flamantes Licenciados en Ciencias, Mención Matemáticas, a saber: Jorge Soto Andrade y Julio Vidaurrázaga Vodanovic. En tanto, frormaba parte de ella, como ayudante, Óscar Barriga.

En 1964 regresó al país uno de los primeros chilenos que obtuvo un Doctorado en Matemáticas en un país desarrollado (Ph. D. por la Universidad de Washington, bajo Edwin Hewitt), a saber Jaime Michelow. Tuvo un rol importante en estimular a los jóvenes estudiantes cuya vocación matemática permanecía inconfesada o clandestina, a optar abiertamente por la matemática. Así lo hicieron algunos, a pesar de que los decretos correspondientes todavía no existían. Durante esos años recibieron una formación matemática bastante aleatoria, lo cual es comprensible en vista de las condiciones de funcionamiento difíciles, dadas las cuales había un fuerte déficit de profesores idóneos.

Algunos cursos de primer o segundo año fueron dictados por profesores de liceo, de l’Alliance, por ejemplo, que no eran matemáticos activos precisamente. Otros, por matemáticos extranjeros de vasta cultura pero poca productividad y ningún sentido común didáctico y otros, por profesores universitarios fuera de lugar en una Escuela de Física o una Facultad de Ciencias. Rescataban la situación profesores como Arno Zaddach, Carlos López o Armando Cisternas (estos dos últimos, físicos). En cuanto a ayudantes, la situación no era mejor: habitualmente no estaban a la altura de sus alumnos, con la notable excepción de Oscar Barriga.

La historia antigua: De 1964 hasta 1973

En todo caso, en 1964 se logró crear el Instituto de Ciencias, albergado en Beaucheff, cuyo primer director fue el biólogo Hogdson. En su seno existía ya un Departamento de Matemáticas, entre cuyos profesores se contaba a los alemanes Arno Zaddach, Kurt Legrady y luego el polaco Olgierd Biberstein, junto  con el uruguayo Héctor Merklen, los chilenos doctorados en USA, Rolando Chuaqui y Jaime Michelow, y luego Yerko Valderrama, recién doctorado en Bélgica, bajo Paul Dedecker, además de Raúl Bravo, detentor de un Master of Sciences.

Unos años después, en 1965, este Departamento de Matemáticas pasó a formar parte de la Facultad de Ciencias, que reemplazó al Instituto de Ciencias.

Uno o dos años después se alejó del Departamento Jaime Michelow, quien fundó luego un centro matemático en la Universidad Técnica del Estado, actual USACH, con el apoyo académico fundamental de Herbert Clemens y el apoyo pecuniario de la Fundación Ford y el Plan Chile-California. Años más tarde, en 1968, dejaron el Departamento, su Director Olgierd Biberstein, quien emigró a México y Rolando Chuaqui, quien fue contratado en la Pontificia Universidad Católica de Chile, donde tuvo un rol fundamental en la creación de un centro matemático de excelencia, actualmente denominado Facultad de Matemática.

Cabe señalar que la crisis del país del año 1973 afectó al Departamento de manera fuerte, en particular fue cerrado en Septiembre de ese año. Ello causó el alejamiento de varios excelentes alumnos que no terminaron sus Licenciaturas en Ciencias, mención Matemáticas en nuestro Departamento, sino que obtuvieron un grado análogo en otras Universidades, antes de emigrar al hemisferio Norte para obtener un Doctorado. Sin embargo, los alumnos de los últimos años, entre ellos Antum Domic y Günther Uhlmann, pudieron regresar a la Facultad cuando ésta fue reabierta, graduándose de ella.

En cuanto a la docencia realizada por el Departamento de esos años: Fue aún más aleatoria que en la fase previa. Se contó con ilustres visitantes como André Avez o Warren Ambrose, por ejemplo, que dictaban interesantes seminarios o cursillos, a los cuales asistían los estudiantes, cualquiera fuera su nivel. Así, muchos de esta generación aprendieron Teoría Ergódica, con André Avez, o Bicategorías, con Paul Dedecker, pero no tenían la menor idea sobre la relevancia de la teoría de Galois al momento de egresar. Por otro lado, sabían bastante Análisis y Geometría Diferencial, que habían aprendido con O. Biberstein, aunque quizás nunca habían estudiado una variedad concreta. 

En cuanto a la iniciación a la investigación, ésta fue prácticamente nula en esos años. Un típico egresado del Departamento no tenía la menor idea de lo que significaba investigar en Matemáticas. Sólo era capaz de recitar teoremas y sus demostraciones y de resolver ejercicios que le fueran propuestos.

Historia contemporánea: 1973 – 1982

Durante estos años grises, el Departamento debió absorber al Departamento de Matemáticas del antiguo Instituto Pedagógico, y más tarde soportar la fusión de la Facultad de Ciencias con la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas, aberración memorable que tomó varios años deshacer…

El fin de esta etapa está marcado por un hito crucial: la  realización en Chile del primer trabajo de investigación de un alumno de Magíster del Departamento, publicado internacionalmente. Se trata de la construcción de un nuevo plano proyectivo, realizada por Raúl Figueroa, bajo la dirección de Oscar Barriga y Rolando Pomareda. Este plano es conocido en la literatura matemática internacional al día de hoy como “Figueroa’s plane”.

Es este un logro altamente significativo, si se recuerda el desierto que era la investigación matemática en Chile 10 o 15 años antes. No es excesivo pretender que un trabajo como éste pesa tanto o más que decenas de los artículos producidos por otros departamentos de la Facultad, cuyos informes de productividad son mucho más frondosos que los del Departamento de Matemáticas. A este respecto, al día de hoy, sería muy instructivo buscar en la red las citas que tienen trabajos como éste, 20 o 30 años después, y comparar con las que tienen los numerosos trabajos de otras áreas (además de MathScinet, se podría consultar Google,  Google.print   o Google.scholar…).

Una característica de esta etapa inicial de los Magíster en Matemáticas otorgados por el Departamento, es que el nivel de sus tesis era comparable al de una tesis de Doctorado de una buena universidad en el mundo, y desde ya constituían trabajos internacionalmente publicables en una revista honorable. Incluso, hubo casos de Tesis de Magíster publicadas 10 o 15 años después en revistas reputadas. El nivel excesivamente alto de estos Magíster se adecuó ulteriormente, cuando entró en funciones el programa de Doctorado en Ciencias, Mención Matemática, en el Departamento, cuyo primer Doctorado fue Roberto Aravire en 1989. Actualmente, ambos programas se encuentran acreditados y han logrado prestigio internacional, habiendo graduado 17 Doctores y 33 Magísteres hasta la fecha.

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