S.V. Moraq

Economista de profesión, enamorado de la arquitectura, aunque su amor imposible, la
química. Profesor en la facultad de Economía por varias décadas en el Seminario de Economía
Internacional, impartiendo cursos de Desarrollo Industrial y Normalización Técnica.

Preocupado por los problemas del desarrollo económico, realizó su postgrado en Suiza,
donde convivió con profesores y estudiantes emigrados de la recientemente fallida, en aquel
entonces, Primavera de Praga.

En su tesis doctoral desarrolla una metodología de selección de proyectos industriales basado
en el uso no convencional de la normalización como instrumento de prospectiva tecnológica.
Dicha metodología la propuso en varios foros de enseñanza superior, así como al participar en
delegaciones económicas de México ante las Naciones Unidas (Onudi) y el Banco Mundial.

En el 68 finalizaba sus estudios en la UNAM. Un año antes y luego en diversas ocasiones,
visitó EUA, donde conoció la intensa actividad social de estudiantes y otros sectores durante
la guerra de Vietnam. Posteriormente, durante la caída del muro de Berlín y en los años
subsecuentes, se ha mantenido en contacto con académicos de ese país que proponen nuevos
esquemas de desarrollo local con perspectiva global como D. Korten, M. Nagler y T. Hastings.

Respecto al bloque socialista, se pregunta si su desaparición ha mejorado la situación para los
países llamados periféricos como México.

Muy interesado en los idiomas y en astrofísica. Desde sus años de estudiante se inició en la
redacción de cuentos cortos y apuntes, algunos de ellos los pudo recuperar para lo que serían
sus futuras novelas. Ha explorado el campo de la poesía y el ensayo político filosófico. En la
actualidad ha terminado la trilogía “Todavía hay tiempo”, cuya primera novela es la que nos
ocupa.

Un reciente viaje a Francia y a EUA lo inspiró para una cuarta donde, entre otros temas, aborda
el papel del Ahimsa y las opciones de la sociedad para sobrevivir los estragos del capitalismo,
ahora, hegemónico.

Los temas que inspiran sus novelas son los sentimientos de los seres humanos cuando se
enfrentan a la reflexión sobre la protesta contra el desorden injusto en que se vive en México
y el resto del mundo. Su gran reto es proponer caminos aunque nos parezcan utópicos, más no
gusta de las ficciones que muestran sociedades oprimidas en el futuro.

Sobre su seudónimo S V Moraq, que proviene de Sortiv Moraq, se ha inspirado en personajes
como B. Traven, cuyo verdadero nombre tal vez fue Ret Marut o Hal Croves o Traven Torsvan.
Algunos antecedentes son el lejano Francois Rabelais que firmaba sus obras como Alcofribas
Nasier y tantos otros como Mark Twain, Pablo Neruda, Moliere o Lewis Carroll, el de Alicia en
el país de las maravillas, cuyos nombres reales nos cuesta trabajo recordar. Ejemplos recientes
del uso masivo de seudónimos los tenemos en el correo electrónico, blog y twitter.

Comments