http://w2.vatican.va/content/francesco/es/messages/lent/documents/papa-francesco_20151004_messaggio-quaresima2016.html

Programa Semana Santa 2017

publicado a la‎(s)‎ 1 abr. 2017 9:33 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 11 abr. 2017 16:12 ]

Cuaresma 2017: El Papa propone ver a los demás como un regalo

publicado a la‎(s)‎ 24 feb. 2017 16:01 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 24 feb. 2017 16:02 ]


romereports.com | 7 de Febrero, 2017. 

   

   El Papa Francisco lanza pide de nuevo el fin de la indiferencia ante quienes sufren. 

   Lo hace en su mensaje para preparar la próxima Cuaresma titulado 

"La Palabra es un don. El otro es un don”. 

    El Papa recuerda la parábola del rico que desprecia al pobre Lázaro. A partir de ella dice que "la justa relación con las personas consiste en reconocer con gratitud su valor”, y que "cada vida que encontramos es un don y merece acogida, respeto y amor”. 

    Para Francisco el problema del rico no es el dinero sino que ha cerrado su corazón a Dios, y por lo tanto no puede ver a los demás como un regalo. 

   MONS. GIAMPIETRO DAL TOSO Secretario, Dicasterio para el Desarrollo "Pienso que el Papa nos pone ante una decisión fundamental: decidir si la vida es concebida como una prolongación del propio yo o como una apertura del propio yo”. 

    CHIARA AMIRANTE Fundadora de la Comunidad Nuevos Horizontes "Desde hace de 20 años los que veo pasar a Jesús entre los pobres. Veo paralíticos que se levantan, paralíticos del corazón, heridos en el corazón. Veo a jóvenes con el corazón destruido y cuyas heridas son curadas por Aquel que es el Amor. Veo a muertos resucitar. Esta creo que es la experiencia más bonita que el don de acoger la Palabra de Dios, el don de acoger al otro, nos permite realizar cada día”. 

    El Vaticano invitó a presentar el mensaje del Papa a Chiara Amirante, una italiana que decidió ir a las zonas más degradadas de Roma para ayudar a los pobres, y descubrió que la mayor pobreza no era material. 

   CHIARA AMIRANTE Fundadora de la Comunidad Nuevos Horizontes "Cuando comencé a ir por las calles de noche era una chica joven y tenía miedo. Ir a la estación de Termini, donde había violencia de todo tipo, tráficos de todo tipo, inmigrantes que venían con muy buenas intenciones para encontrar trabajo pero que a menudo terminaban en el crimen organizado. Yo tenía miedo por toda la violencia a la que me exponía. Sin embargo, cuando te pones a disposición de escuchar el grito de auxilio del otro, entras con respeto en su mundo y cambias de actitud. Se pasa del miedo a la urgencia de encontrar juntos una respuesta”. 

    Ella fundó "Nuevos Horizontes” una comunidad católica que ofrece un proceso de curación de las heridas más profundas del alma. Hoy cuenta con más de 200 centros de acogida y formación, 30 mil voluntarios y más de medio millón de personas comprometidas a vivir el Evangelio para cambiar el mundo.

Cuaresma2017

publicado a la‎(s)‎ 24 feb. 2017 15:30 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 25 feb. 2017 16:56 ]

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PROGRAMACIÓN
MIÉRCOLES DE CENIZA

                                8:00 am                   Santa Misa

                 9:00 a 11:50 am                   Imposición de  Ceniza

                              12:00 m                     Santa Misa

            1:00 pm a 6:20 pm                  Imposición  de Ceniza

                                                                          6:30 pm                   Santa Misa

            7:30pm a  9:00pm                   Imposición  de Ceniza


   La imposición de la ceniza marca dentro del calendario litúrgico el inicio de la Cuaresma, un tiempo de preparación espiritual para todo cristiano que quiera vivir dignamente el misterio pascual de la pasión, muerte y resurrección del Señor Jesús. Un tiempo en el que la palabra “conviértete” resuena como un imperativo en la mente de los fieles.

    La Cuaresma es un tiempo que invita a reflexionar acerca del deber de la conversión; nos recuerda la efímera fragilidad de la vida humana, eleva nuestras mentes a la realidad eterna que no pasa jamás, a Dios, principio y fin de nuestra existencia. Cuarenta días de oración, penitencia y ayuno para convertir el corazón.

    El llamado a la conversión es, en efecto, un volver a Dios, valorando las realidades terrenales en su justa medida, con una conciencia cada vez más clara del hecho de que estamos de paso por esta tierra. 


SIGNIFICADO SIMBÓLICO DE LA CENIZA 


   La palabra ceniza viene del latín “cinis”, es el residuo producto de la combustión de algo. Representa la conciencia de la nada, de la muerte, de la caducidad del ser humano. Bien nos recuerda el libro del Génesis nuestro origen: entonces Yahvé Dios formó al hombre con polvo del suelo. Y nuestro fin: con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado. Porque eres polvo y al polvo tornarás 

   Igualmente la ceniza tiene sentido de humildad, penitencia, sufrimiento, luto, dolor y arrepentimiento. Los ninivitas creyeron en Dios: ordenaron un ayuno y se vistieron de sayal desde el mayor al menor. La palabra llegó hasta el rey de Nínive, que se levantó de su trono, se quitó su manto, se cubrió de sayal y se sentó en la ceniza 

   El gesto simbólico de la imposición de la ceniza es el inicio del camino cuaresmal, un camino que invita a la conversión, a quemar y destruir en nosotros el hombre viejo para dar lugar al hombre nuevo, que se renueva continuamente en Cristo. Despójense del hombre viejo con sus obras, y revístanse del hombre nuevo, que se va renovando hasta alcanzar un conocimiento perfecto, según la imagen de su Creador. De ahí que, al acercarnos a recibir la ceniza, debemos tener una actitud de querer mejorar consigo mismo, con Dios y con los demás. 

   Por tanto, la imposición de la ceniza no se debe considerar como algo negativo, como símbolo de muerte, sino como un motivo de esperanza y superación. La ceniza que cae sobre nuestra cabeza también se convierte para cada uno en una pregunta: ¿a quién estoy buscando con mi vida?, ¿estoy dispuesto a purificar mi corazón y de qué manera? 

   La imposición de la ceniza es una costumbre que nos recuerda que algún día vamos a morir y que nuestro cuerpo se va  a convertir en polvo. Nos enseña que todo lo material queda en este mundo y sólo llevamos a la eternidad  a la eternidad el bien que hayamos hecho. Nos lo recuerda el mismo San Juan de la Cruz cuando dice que en el atardecer de la vida nos examinarán en el amor. 

   La ceniza no es un rito mágico que quita nuestros pecados. Para ello tenemos el sacramento de la reconciliación. Es un signo de arrepentimiento, de penitencia, pero sobre todo, de conversión. Es el inicio del camino de la cuaresma, un tiempo de reflexión de nuestra vida, de entender a dónde vamos, de analizar cómo es nuestro comportamiento con nuestra familia, con las personas y ambientes que nos rodean.

    Este tiempo litúrgico de la Cuaresma recuerda que la existencia cristiana es un combate sin tregua, donde se usan las armas de la oración, del ayuno y la penitencia. Luchar contra el mal, contra cualquier forma de egoísmo y odio(..) es el itinerario ascético que todo discípulo de Jesús está llamado a sostener (Benedicto XVI). 

·      Ayuno. No se trata de una disciplina puramente externa, entendida como el acto de abstenerse voluntariamente de ingerir alimentos. El ayuno ha de ser un camino no de lucha contra nosotros mismos, sino contra los enemigos del alma. El ayuno quita desmesura y desorden a los instintos, y nos ayuda a ver a quién le damos el dominio de nuestra vida: si a Dios o a Satanás. 

·       Oración. Al igual que el ayuno, orar nos ayuda a estar más cerca de Dios para poder lograr una verdadera conversión. 

·     Limosna. Es la práctica de dar al hermano de los mismos bienes que Dios nos ha dado, no para buscar alabanza y reconocimiento, sino por amor a Dios.


MENÚ CUARESMAL 2.017

 

Recetas al alcance de todas y todos.

En la cocina se preparan para ofrecer el menú cuaresmal. Tienen listo el cuchillo, para cortar vicios y el colador de purificar intenciones; también, el abrelatas para abrir el corazón. 

El Chef recomienda:

    • Caldo de atención a los tristes y ensalada de detalles de cariño.
    • Puré de zanahoria para ver con buenos ojos a los demás.
    • Pan abundante para compartir con el necesitado.
    • Vino de alegría para convidar a los abatidos y desanimados.

Como plato fuerte:

  • Exquisita caridad para con el prójimo.
  • Abstenerse de consumir altas grasas de egoísmo.

 Carta de los postres:

  • Perita en dulce, para ser buena persona.
  • Yogurt de fruta para repartir gestos de perdón, y ¡repetirlos!
  • Naranja dulce para abrazar a todos y amarlos de verdad.
  • Abstenerse de tomar postres helados, que congelen el afecto.

 

La cuaresma: un camino de alegría [Mt 4,1-11] 

   Antes de la escucha de la Palabra de Dios, antes de las ofrendas, antes de la comunión, la misa tiene un comienzo humilde: recordarnos que somos pecadores. No es una humillación que te aplasta, sino que es la que te permite recomenzar. La liturgia de cuaresma comienza con una afirmación impopular, que es quizás la que nos ha colgado a los cristianos el sambenito de tener una fe oscurantista. 

   La afirmación es que necesitamos convertirnos porque somos indigentes. El salmo responsorial del primer domingo de cuaresma dice precisamente: “reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado” (Sal 50). Y sin embargo si el pecado (y todos nuestros fracasos y limitaciones) tuviese la palabra última y fatal, eso sería lo triste. 

   Ser pecadores es una realidad patente. El cristiano le pone nombre, lo reconoce, y le ofrece una solución, pero el pecado no es invención del Cristianismo. Pensemos en la generosa gama de corrupciones, inmoralidades, violaciones, robos, homicidios, injusticias, depravaciones… Pensemos en todos esos sucesos que llenan hoy día las páginas luctuosas. Estas cosas son pecado, pero no existen porque los cristianos las cataloguemos como tales, sino justamente al revés: porque se dan, por eso las llamamos pecado y las ponemos un nombre. 

   No obstante, si sólo llegásemos a denominar nuestro fracaso, nuestros fallidos intentos de ser felices sin ofender, sin manchar, sin machacar, el Cristianismo sería cruel por advertirnos anticipadamente de un mal que no tiene cura, de algo que realmente no tiene solución. Pero este es precisamente el núcleo del acontecimiento cristiano: que la salvación, la felicidad, la superación de todo pecado, de todo fracaso y de toda muerte se llama Jesucristo. 

   En este año de la misericordia, el salmo 50 continúa resonando: “Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión, borra mi culpa…Crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme… devuélveme la alegría de tu salvación”. Efectivamente, el mensaje de la cuaresma no es la condena, sino precisamente la más grande misericordia y la más inmerecida de las amnistías. 

   Comienza la cuaresma. Es el desierto de todas nuestras tentaciones en donde se nos salva de la soledad librándonos de nuestras culpas y pecados. Comienza un tiempo de penitencia, de ayuno y de oración, para prepararnos a la acogida renovada de la Luz pascual que viene a iluminar todas nuestras oscuridades, la acogida de la salvación del Hijo de Dios en cuyas heridas todas las nuestras han sido curadas, la acogida de la victoria del Resucitado que viene a triunfar sobre todas nuestras muertes. De ahí que la cuaresma es camino de alegría. 

   Cuaresma es el tiempo litúrgico que recuerda los cuarenta días que Jesús pasó en el desierto. Es un tiempo de reconciliación. 

 

Origen y significado de la cuaresma


   La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo. Dura 40 días, comienza el miércoles de Ceniza y termina el Jueves Santo. 

   En la Cuaresma, Cristo nos invita a cambiar de vida. La Iglesia nos invita a vivir la Cuaresma como un camino hacia Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios, orando, compartiendo con el prójimo y haciendo obras de caridad. Nos invita a vivir una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a parecernos más a Jesucristo. 

   El pecado nos aleja de Dios, rompe nuestra relación con Él, por eso debemos luchar contra él pecado y esto sólo se logra a través de la conversión interna de mente y corazón, de un cambio en nuestra vida, en nuestra conducta y comportamiento, buscando el arrepentimiento por nuestras faltas y volviendo a Dios que es la verdadera razón de nuestro existir. 

   La Cuaresma es el tiempo del perdón y de la reconciliación fraterna. Cada día, durante toda la vida, hemos de arrojar de nuestros corazones el odio, el rencor, la envidia, los celos que se oponen a nuestro amor a Dios y a los hermanos. Es un camino hacia la Pascua, que es la fiesta más importante de la Iglesia por ser la resurrección de Cristo, el fundamento y verdad culminante de nuestra fe. Es la buena noticia que tenemos que difundir. 

   Es un momento precioso para conocer y acercarnos con amor a la Cruz de Jesús. Con esto aprendemos también a tomar nuestra cruz con alegría para alcanzar la gloria de la resurrección. 

   La duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del número cuarenta en la Biblia. En ésta, se habla de los cuarenta días del diluvio, de los cuarenta años de la marcha del pueblo judío por el desierto, de los cuarenta días de Moisés y de Elías en la montaña, de los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública, de los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto. 

   En la Biblia, el número cuatro simboliza el universo material, seguido de ceros significa el tiempo de nuestra vida en la tierra, seguido de pruebas y dificultades.

 

El ayuno y la abstinencia en la Cuaresma 

   El ayuno consiste en hacer una sola comida fuerte al día. La abstinencia consiste en no comer carne. Son días de abstinencia y ayuno el miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.

   La abstinencia obliga a partir de los catorce años y el ayuno de los dieciocho hasta los cincuenta y nueve años de edad. Con estos sacrificios, se trata de que todo nuestro ser (alma y cuerpo) participe en un acto donde reconozca la necesidad de hacer obras con las que reparemos el daño ocasionado con nuestros pecados y para el bien de la Iglesia. 

 

CÓMO VIVIR LA CUARESMA 

 

1.      Arrepintiéndome de mis pecados 

Pensar en qué he ofendido a Dios, Nuestro Señor, si me duele haberlo ofendido, si realmente estoy arrepentido. Este es un muy buen momento del año para llevar a cabo la confesión, revisando los mandamientos de Dios y de la Iglesia. 

2.     Luchando por cambiar 

Analiza tu conducta para conocer en qué estás fallando. Hazte propósitos para cumplir día a día y revisa en la noche si lo lograste. Recuerda no ponerte demasiados porque te va a ser muy difícil cumplirlos todos. Hay que subir las escaleras de un escalón en un escalón, no se puede subir toda de un salto. Conoce cuál es tu defecto dominante y haz un plan para luchar contra éste. Tu plan debe ser realista, práctico y concreto para poderlo cumplir. 

3.    Haciendo sacrificios 

La palabra sacrificio viene del latín sacrum-facere, que significa “hacer sagrado”. Entonces, hacer un sacrificio es hacer una cosa sagrada, es decir, ofrecerla a Dios por amor. Hacer sacrificio es ofrecer a Dios, porque lo amas, cosas que te cuestan trabajo. Si todo se lo ofrecemos a Dios por amor, estamos haciendo sacrificio. 

4.   
Haciendo oración 

Aprovecha estos días para orar, para platicar con Dios, para decirle que lo quieres y que quieres estar con Él. Te puedes ayudar de un buen libro de meditación para Cuaresma. Puedes leer en la Biblia los pasajes de la Pasión de Nuestro Señor.




Programa Semana Santa 2016

publicado a la‎(s)‎ 14 mar. 2016 9:11 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 15 mar. 2016 11:37 ]

Programa Semana Santa 2015

publicado a la‎(s)‎ 26 mar. 2015 18:46 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 29 mar. 2015 17:32 ]

Ninguno está excluído de la misericordia de Dios

publicado a la‎(s)‎ 16 mar. 2015 12:59 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 16 mar. 2015 12:59 ]


Vaticanes | 14 de Marzo, 2015. 

  

Durante la celebración penitencial en la Basílica de San Pedro, el Papa Francisco, se refirió a la Iglesia como la casa que recibe a todos y a ninguno rechaza. Este viernes por la tarde, rodeado de cientos de fieles que lo acompañaron también durante el segundo aniversario de su Pontificado, el Obispo de Roma recordó que las puertas de la Iglesia “permanecen abiertas, para que quienes son tocados por la gracia, puedan encontrar la certeza de su perdón”. El Papa Francisco contó que piensa frecuentemente en cómo la Iglesia puede hacer más evidente “su misión de ser testigo de su misericordia”, un camino -aseguró- que comienza con una conversión espiritual, y en este sentido anunció un Jubileo extraordi ...

24 Horas para El Señor 13 a 14 de Marzo de 2015

publicado a la‎(s)‎ 12 mar. 2015 7:41 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 14 mar. 2015 17:13 ]



Vaticanes | 9 de Marzo, 2015. 

  

"Dios rico en misericordia”, es el lema de la jornada de oración y confesión

 “24 horas para el Señor”

al que se refiere el Papa Francisco en el mensaje para la Cuaresma 2015. 

Nueva Evangelización




Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización

Cuaresma 2015

publicado a la‎(s)‎ 23 feb. 2015 13:38 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía

El Reloj Cuaresmal

 

La hora de la conversión.

Es una llamada a redescubrir nuestro origen. A actualizar nuestra vida cristiana. No es tanto un esfuerzo personal, sino un permanente ir al encuentro de Aquel que nos ama.

La hora de la verdad

No caminamos hacia la nada. El tiempo de cuaresma nos pone en órbita hacia la Pascua. Nuestro final definitivo no es la gran mentira en la que viven sumidos muchos hombres. Nosotros, porque Cristo nos lo aseguró con su propia existencia, sabemos que hay una gran Verdad: la vida de Jesús y sus promesas.

La hora de la caridad.

Sin obras, nuestra fe, queda coja. Pero, nuestras obras sin referencia a Dios, pronto se agotan. Pueden derivar incluso en el puro humanismo arrogante. La hora de la caridad cuaresmal nos centra en Aquel de donde todo tiene su origen y su cumplimiento: Dios en Cristo.

La hora del silencio

El silencio es un tesoro bien escaso. No se encuentra en cualquier lugar ni se compra en cualquier establecimiento. Una campana, una iglesia abierta, una capilla de adoración, pueden ser una llamada a poner en orden lo que tal vez llevamos atrasado: la visita con el Señor. La oración.

La hora de la Palabra.

¿Cómo podemos encontrar el camino si no dejamos que el Señor nos lo indique? El reloj cuaresmal nos hace llegar con prontitud a la escucha de la Palabra. Es un tiempo de audición de lo santo, de captar aquello que es esencial para nuestra fe.

La hora del ayuno.

Acostumbrados a mirar al reloj para la hora de la comida, la cuaresma brinda otro alimento: Cristo. Nos hace comprender que, la ansiedad, no es buena consejera para tener hambre de Cristo. Es un buen momento para ayunar de excesos, malos modos, blasfemias, odios, ingratitud, preocupaciones, críticas…

La hora de la penitencia.

No nos gustan los obstáculos, en la carretera preferimos la autopista. La cuaresma nos recuerda que el sacrificio nos mantiene vigorosos, lo mismo que el entrenamiento hace grande y fuerte a un futbolista. Rectificar es de sabios y moderar ciertos comportamientos nuestros nos pueden encaminar a identificarnos más con Cristo.

La hora de la confesión.

Hasta la mejor prenda necesita, de vez en cuando, ser llevada a una buena lavandería. Nuestras almas, en las que se encuentra impreso el sello de Hijos de Dios, tienen derecho a ser puestas a punto. La hora de la confesión nos facilita un nuevo rostro: la alegría de sentirnos reconciliados con Dios y con nosotros mismos.

La hora del hermano.

El encuentro con Jesús empuja al abrazo con el hermano. No podemos observar el reloj cristiano y, a continuación, olvidarnos de las horas amargas en las que viven los que nos rodean. Poner a punto nuestra vida cristiana nos exige ayudar a aquellas personas que quedaron rezagadas en la felicidad, en el bienestar o en el amor.

 

La hora del corazón.

Las prisas y los agobios, el estrés o el ritmo de vida que llevamos presionan en exceso la serenidad de nuestro corazón. El reloj cuaresmal procura que el corazón vaya despacio, medite, reflexione, ame y se oxigene a la sombra del Corazón de Cristo.

La hora Eucarística.

Frecuentemente señalamos el reloj y preguntamos ¿nos tomamos un café? El reloj cuaresmal nos interpela ¿y por qué no vivir una eucaristía diaria? Nunca, en tan poco tiempo, se nos ofrece tanto: acogida, perdón, calor, palabra, fuerza, silencio, amor, paz interior y poder saborear lo que sólo Jesús nos puede dar: su Cuerpo y su Sangre.

HERRAMIENTAS PARA LA CUARESMA

  

1.      La mesa de la oración. Para comprender y entender la voluntad de Dios en nuestra vida. ¿Qué querrá el Señor de mí?

2.     El destornillador del perdón. Para aflojar situaciones tensas y, por lo tanto, al igual que Jesús Maestro ofrecer el perdón sin exigir nada a cambio.

3.     La sierra de la confesión. Para cortar con todo lo que nos separa del amor de Dios. Para apartar de nuestro lado aquellas actitudes que no nos permiten vivir como hijos de Dios y por lo tanto para permitir que Dios vuelva a recuperar la noble madera que tenemos en el corazón.  

4.     El martillo de la fe. Para no desesperar ante un mundo incierto. Para llegar al fondo de los misterios pascuales. La fe nos hace comprender que, Dios, es amor y que lo ofrece gratuita y generosamente. Sólo nos pide correspondencia y confianza.

5.      El metro de la penitencia. Para marcarnos pequeñas metas que nos inviten a ponernos en camino saliendo al encuentro del Señor que sube hacia Jerusalén.  

6.     El torno de la conversión. Para moldear nuestra persona, nuestro corazón y nuestra alma con la fuerza del Espíritu. Dos grandes enemigos salen a nuestro paso: el todo vale y el todo da igual.

7.     El clavo del amor. Para volcarnos e incrustarnos de lleno allá donde existe soledad e incomprensión. Cristo fue sensible a los dramas de las personas. También nosotros podemos llevar seguridad a aquellos que nos rodean, dándoles un poco de afecto.

8.    El cristal de la transparencia Para que el Señor y también los demás nos vean tal cual somos. Pedro se comprometió a ser fiel aún a sabiendas de que su debilidad podría más que sus promesas. Ser transparente significa también ser humilde, mostrarnos tal y cual somos.

9.      Las gafas de la esperanza. Para ver los acontecimientos del mundo como Dios mismo los ve. Para ser objetivos en nuestros juicios y no confundir la falsedad con la verdad, la mediocridad con la perfección o el interés personal sobre todo.  

10.Las tijeras del pecado. Para podar aquello que sobra en el árbol de nuestra vida social, política, matrimonial, moral o personal. Vivir con Cristo conlleva buscar el camino de la perfección para encontrarnos con Aquel que es imagen de la perfección divina.  

11.  Los alicates de la palabra de Dios. Para perfeccionar nuestra vida y hacer de nuestra existencia una búsqueda de su presencia, de su voluntad y de su amor.  

12. La llave del corazón. Para abrirnos sin reservas y sin condiciones ante un Jesús que nos invita a seguirle, a escucharle, A ADORARLE y ser mejores hermanos, y santos adoradores en Espíritu y en Verdad.

Cuaresma 2014

publicado a la‎(s)‎ 10 abr. 2014 14:31 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 10 abr. 2014 14:32 ]

Programación Semana Santa 2014
 



Cuaresma 2013

publicado a la‎(s)‎ 15 mar. 2013 16:11 por Diseño Web Santa Ana Centro Chía   [ actualizado el 10 abr. 2014 14:34 ]


Programación Semana Santa 2013
 



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