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 IMPACTO PSICOLOGICO DE LAS TRIBUS URBANAS

  
 
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Introducción:
En el siguiente trabajo estudiaremos el desarrollo psicológico que lleva a los individuos a formar parte de las “tribus urbanas”, cuál es la necesidad que los motiva a formar parte de ellas
Una vez comprendido el desarrollo psicológico que impulsan la existencias de estas tribus nos abocaremos a explicar las características particulares de la tribu elegida.
En qué contexto histórico surgió, cuáles son sus ideales, su aporte a la cultura etc.



Tribus urbanas: aproximación a la definición
La definición de “tribu urbana” se circunscribe a un conjunto de personas que comparte una ideología de contracultura, en la medida en que reacciona contra la cultura dominante, dependiendo de la misma para exteriorizar un rechazo, en un contexto urbano.
El término fue utilizado en 1990 por Michel Maffesoli (Francia, 1944) en su obra "El Tiempo de Las Tribus" y dicho fenómeno es explicado como un intento de recuperar la interacción humana que se ha perdido debido al aislamiento y la alienación de la sociedad moderna. En palabras del autor, “la imagen del tribalismo en su sentido estricto simboliza el reagrupamiento de los miembros de una comunidad específica con el fin de luchar contra la adversidad que los rodea”.
Allí se da la dinámica social del sentimiento de pertenencia, donde el reconocimiento mutuo conlleva la potencialidad de los lazos de solidaridad.
Los darks, los rollingas, los punks, los hippies modernos y muchas otras tribus juveniles hacen de su apariencia el espejo de sus gustos, ideas y rebeliones.
“En la etapa adolescente, el joven busca independizarse del seno familiar para encontrar afuera a grupos de pares o modelos con los cuales identificarse para compartir espacios propios”, explica la psicóloga Josefina Brescia. En Santiago del Estero, también se hace evidente esta segmentación, aunque en realidad en la provincia sólo se adopten los rasgos externos, aquellos que se ven en los diferentes medios de comunicación, y no por su verdadero significado social, como ocurre en otros lugares del mundo
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“La transición adolescente”

Hemos escogido la obra de Peter Blos, ya que en la misma se describe desde la psicología evolutiva, utilizando como herramienta fundamental el psicoanálisis, el proceso de transición de la infancia a la adolescencia, siendo esto esencial para comprender el fenómeno social que desarrollaremos en este trabajo.
Blos explica que la adolescencia no se trata de un conflicto de generaciones sino de una brecha generacional. Esta “brecha” debe ser entendida como la distancia que pone el adolescente hacia el adulto (cuya representación más fuerte son sus padres). Esta distancia es creada a través de la crítica, no sólo directa hacia sus padres, sino también hacia la sociedad a la que pertenecen.
Este concepto se aplica a la tribus urbanas y a la tribu punk (en nuestro caso) ya que esta tribu, crea una distancia entre su “mundo” y el “mundo punk”.
Esta brecha es creada a través de la crítica a la sociedad. De esta manera, colocan en la sociedad adulta (específicamente en el Estado) a la idea del mal, el Estado reprime, el Estado es la representación de mal, la injusticia, la censura, hasta es el representante de la muerte.
Esto nos hace notar una conclusión importante: el Estado es la personificación de lo malo, es el “objeto” malo dentro de un mecanismo de defensa.
En dicho mecanismo el sujeto observa objetos buenos y malos sin lograr integrar cualidades buenas y malas en un mismo objeto. Al no poder realizar esto se adjunta, se adueña del objeto bueno (por ejemplo los pares punks), y proyecta en un objeto externo aquello que le resulta intolerable reconocer en sí mismo, es decir, el objeto malo. En nuestro caso el objeto malo se personifica en la figura del Estado.
La brecha generacional, expresa Blos, es esencial para el fortalecimiento del self (el sí mismo -YO) e inclusivo para el progreso propio de la civilización porque esta brecha favorece a la cultura, ya que las tribus urbanas generan su propia cultura: forma de vestirse, nuevas formas de expresión cultural, lenguaje etc. Esto trae un aire nuevo dentro de la cultura, la cual se nutre de estas novedades que son creadas por las tribus como forma de diferenciación de otras tribus y fundamentalmente del estereotipo de cultura de la sociedad que critican.
Ahora es necesario seguir el proceso de desarrollo del infante.
Durante la adolescencia se produce la maduración sexual (orgánica) que no es paralela al desarrollo psicológico.
Las instancias psíquicas yo, superyó, ideal del yo, por los cambios sexuales se movilizan en el adolescente.
Blos habla de un proceso de individualización adolescente. Para comprender este proceso es necesario explicar, al menos de manera breve, las instancias psíquicas.
Superyó: Es la ley impuesta por el “padre”, lo que se debe y no hacer. Diferenciación del bien y el mal.
Ideal del yo: como el yo aspira a ser. El Ideal del yo infantil está relacionado con los modelos paternos. Figura del padre y la madre como modelos a seguir.
En la adolescencia el yo debe luchar contra el ideal del yo infantil y el superyó.
El período de latencia está comprendido entre los 5/6 años, es decir desde la salida del complejo de Edipo donde las energías sexuales están exacerbadas, hasta la adolescencia.
Al salir del complejo de Edipo se desplaza esa energía hacia el aprendizaje intelectual y social.
Si el yo durante el período de latencia se pudo fortalecer, y entonces el yo tiene un yo con recursos intelectuales, si desarrollo su creatividad, si se le dio las herramientas para ir independizándose de los cuidados maternos, si es un yo que puede tomar decisiones en libertad, podrá superar aquel ideal del yo infantil y poner algún límite (en nuestro objeto de estudio al superarse el ideal del yo infantil, éste es reemplazado por el ideal del yo punk).
El self ilusorio alentado por los padres en el periodo de latencia es finalmente rechazado en un empeño por ser uno mismo.
Los intentos por romper con la dependencia infantil se muestran en los actos de rebeldía.
El adolescente se vale de la brecha generacional como una puesta de distancia con los padres y adultos un desapego emocional de aquel amor infantil hacia los padres, que va a ir siendo distinto.
Esa separación es en el espacio físico y en la ideología.
Dentro del grupo de pares (en nuestro caso los punks) se gesta y promueve un medio social en el que habrá ideales, modelos, lenguaje, propios de ese grupo que lo diferencia de los modelos de la infancia y del mundo adulto. El grupo de pares sustituye a la familia. Encuentra allí, estimulo, lealtad, empatía (a diferencia de los padres que no lo entienden, el grupo sí).
Erikson (psicólogo estadounidense) entendía que el adolescente mantiene su identidad (quién soy - cómo soy) pero frente a los cambios adolescentes ella se va a desarrollar. Adopta identidades transitorias en el esfuerzo por separarse de los padres.
En el grupo (en nuestro caso los punks) todos se identifican con cada uno, es masivo.
Como ha enunciado Michel Maffesoli: “
En la tribu yo no existo por mí mismo, sino que es el otro quien me crea. Y aparece además una nueva relación con la naturaleza donde no es ya el individuo que actúa sobre la naturaleza como objeto, sino en un vaivén.”

 

 
 
La estética de la discrepancia
La estética de las tribus urbanas posee singular importancia para sus miembros porque les permite la identificación entre sí y la integración en medio de la exclusión efectiva.
Para el movimiento punk, la estética era sólo un ornamento del verdadero cambio, del cambio de conciencia, no el eje de su caracterización como grupo.
Ante la superficialidad de una sociedad de consumo, el propio cuerpo (como también lo fue la música) era el móvil que ponía de manifiesto la contracultura, porque las contraculturas siempre son incompatibles con el modelo imperante de su época.
En sus comienzos, la estética giraba en torno al “shock visual”. Para romper con los estereotipos, era inminente el desafío de trascender desde lo visual y no caer en la repetición.
En todos los aspectos, se buscaba la crudeza ante la crisis de adaptación de la sociedad, era necesario encerrarse en la propia realidad para erigirse como institución contracultural.
Su apariencia se convirtió en una denuncia abierta a la sociedad en general:
- Indumentaria desgastada, de cuero y con tachas, que daba cuenta de su repudio a identificarse con las modas pasajeras, se oponía al modelo consumista de shopping y reafirmaba el espíritu del “no future”.
- En la cabeza un peinado “mohicano” (por ejemplo: las crestas engominadas y de colores llamativos o el pelo bien corto), en homenaje a las tribus indígenas que fueron sometidas durante años.
- Botas militares, o en puntas, (borcegos) como una manera de ridiculizar la simbología militar.


Los sujetos en el Cono Invertido
Un grupo de pertenencia es el grupo al que pertenece el individuo o del cual forma parte. El grupo ejerce sobre sus miembros una presión a fin de que tengan comportamientos ajustados a sus normas. Esto explicaría por qué el comportamiento es masivo.
Estos grupos se forman, tomando el esquema del cono invertido, a partir de la afiliación, fenómenos con una pertenencia no lograda; lo que nos lleva a la pertenencia, una identificación con los procesos grupales, lo que nos brinda un clima de seguridad e identificación. Esto se logra gracias a la comunicación, un proceso de codificación y decodificación de mensajes; la comunicación nos facilita la cooperación, todos los miembros del grupo tienen un objetivo en común y cooperan para llegar a él. Este abordaje del objeto logra un aprendizaje del mismo; para esto se debe lograr cierto grado de pertinencia (tener un lugar en la realización de la tarea). Todo esto brinda una telé, capacidad de cada uno para trabajar con otros dando un clima afectivo, que puede ser positivo o negativo (aceptación o rechazo). Cabe mencionar que esto va desde lo explícito, lo manifiesto, a lo implícito, lo latente que resulta perturbador y conflictivo. Lo latente es la resistencia al cambio, que se apoya en dos miedos básicos: el miedo al ataque y el miedo a la pérdida. Es decir, el sujeto teme que lo rechacen en el nuevo ámbito, perdiendo aquel que tiene.

 

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La motivación
Con respecto a la motivación de los individuos a constituirse como miembros de un grupo, hay una serie de teorías acerca de ella. Según el psicólogo Juan Antonio Huertas, “la motivación se entiende como un proceso psicológico (no meramente cognitivo, la energía que proporciona la motivación tiene un alto componente afectivo, emocional) que determina la planificación del sujeto”.
Las teorías biológicas fundamentan la motivación en factores del propio individuo: tratan de explicar la conducta humana como fruto de una predisposición genética. en consecuencia, afirman que estamos biológicamente predispuestos a realizar determinadas conductas independientemente del medio social en que vivamos.
Desde la perspectiva psicoanalítica, el rasgo que define los motivos humanos más profundos es su carácter inconsciente, siendo el deseo el motor privilegiado de las acciones humanas. Freud distingue dos grandes tipos de pulsiones: pulsión de vida o Eros (que tiende a la preservación) y pulsión de muerte o Tánatos (que tiende a la destrucción); como esta energía no encuentra satisfacción completa en ningún objeto, permanece en constante activación.
Según las teorías humanísticas, la autorrealización es la tendencia fundamental de todo ser humano. Abraham Maslow concibe una jerarquía de motivos para clasificar las principales necesidades humanas: las más elementales se encuentran en la base y a medida que se va ascendiendo, aumenta su complejidad. Cuando se satisface uno de los peldaños, se encuentra la motivación necesaria para pasar al siguiente.
Los enfoques factorialistas intentan superar la escasez de argumentos empíricos predominante en el panorama psicológico. los aportes de Henry Murray (1938) y Raymond Cattell (1965) consistieron en buscar e identificar motivos básicos mediante una metodología teórica. Murray clasifica los motivos humanos a través de su TAT (Test de Apercepción Temática) en el cual el sujeto debe dar significado a las situaciones representadas en las láminas que se le muestran.
Las teorías del aprendizaje explican la conducta humana como efecto de un aprendizaje condicionado y observacional. Las asociaciones entre la conducta y la recompensa recibida están influidas socialmente y en buena medida son producto del ambiente cultural de cada sociedad. La valoración social que un logro intelectual o un logro material puede ejercer influencia en la motivación personal para buscar otras recompensas.

Agresión humana
En lo relativo a la agresión humana, hay distintas corrientes que establecen una postura con respecto a sus orígenes.
El determinismo psíquico postulado por Freud sostiene que la agresión constituye una fuerza impulsora inherente a la constitución psíquica humana cuyas pulsiones ya hemos enunciado (la de preservación y la de destrucción). Para Freud, la pulsión de muerte no puede ser extinguida, pero pondera la intervención del proceso de civilización, que bajo la forma de la educación puede canalizar esta fuerza hacia metas menos destructivas.
Según el determinismo ambiental, el ambiente moldea las conductas humanas. Desde esta perspectiva, se pueden modificar las conductas antisociales o agresivas cambiando las contingencias ambientales que las refuerzan. También la educación es un medio para el aprendizaje de conductas prosociales.
Desde el determinismo recíproco, Albert Bandura, autor de la teoría del aprendizaje social, para analizar los determinantes de la conducta deben tomarse en cuenta tres factores: los personales, el ambiente y la propia conducta, que se influyen recíprocamente. Destaca los motivos conscientes que dirigen las acciones humanas, subrayando la posibilidad de la persona de controlar sus propias acciones.
Con respecto a las formas de repudio, o conductas antisociales, ya que tienen el efecto de dañar a otra persona, por parte del movimiento, cabe mencionar el contenido de una canción titulada “Know Your Rights” (“Conoce tus derechos”), del grupo The Clash. En ella, se enumeran derechos de todo ser humano. El primero es el derecho a no matarnos, ya que el asesinato es un crimen, tras lo cual el vocalista agrega que lo es a menos que sea efectuado por la policía o por un aristócrata. Otro derecho del que se habla es el de la libre expresión, “siempre que no seamos lo suficientemente idiotas como para realmente intentarlo”.
A través de su música, el grupo expresa la contrariedad de nuestros derechos con respecto a la realidad en la que se vive, aludiendo a un aparato de dominación como puede ser la policía o una clase que goza de prosperidad económica y de poder. De este modo, parece dejar implícitamente una sentencia: nuestros derechos son los espejismos de las sociedades democráticas.

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Conclusión
Las tribus urbanas se dan mayormente en la etapa adolescente: el joven busca independizarse del seno familiar para encontrar afuera a grupos de pares o modelos con los cuales identificarse para compartir espacios propios.
Blos explica que la adolescencia no se trata de un conflicto de generaciones sino de una brecha generacional, la distancia que pone el adolescente hacia el adulto (cuya representación más fuerte son sus padres). Esta distancia es creada a través de la crítica, no sólo directa hacia sus padres, sino también hacia la sociedad a la que pertenecen.
Así, el sujeto busca un grupo de pertenencia, el reconocimiento, la aceptación y poder planificar con otros, a la vez que tiene los sentimientos de los miedos básicos: el miedo al ataque (al rechazo dentro del nuevo espacio en el que se desenvuelve) y el miedo a la pérdida (perder lo que se tenía hasta entonces). En la búsqueda hay una motivación que se justifica desde distintas posturas, y se responde con tanto actitudes antisociales como prosociales, una constante en toda tribu urbana. Desde su posición, cada sujeto se convierte en representante de su grupo de pertenencia en tanto se siente protagonista de la búsqueda, en tanto que es su búsqueda, una indagación del mundo para la conformación de su personalidad y la posibilidad de moverse en espacios de resistencia y adoptar identidades transitorias en el esfuerzo por separarse de los padres.

 

 
 
 


 

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