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Errázuriz Urmeneta, José Tomás

José Tomás Errázuriz Urmeneta (1856-1927) es el hijo mayor de Maximiano Errázuriz Valdivieso y su primera esposa Carmen Urmeneta Quiroga.

José Tomás Errázuriz Urmeneta
En Los Errázuriz figura de manera lacónica como “distinguido artista de carácter excéntrico”; a continuación siguen varias líneas sobre su mujer Eugenia Huici. Esto parece ser una constante a la hora de indagar sobre José Tomás, siempre aparece desdibujado bajo la poderosa sombra de su esposa Eugenia.

José Tomás se casó con Eugenia en 1880 y al poco tiempo partieron ambos hacia Europa. Él regresaría solo esporádicamente. La mayor parte de su vida adulta residió en Londres, donde desempeñaba un cargo diplomático; ya entrado el siglo XX, viajaba con frecuencia a Suiza debido a problemas de salud. Su matrimonio con Eugenia terminó en separación informal y amistosa. José Tomás murió en 1927.

El matrimonio tuvo un primer hijo nacido en Chile, fallecido con muy corta edad; en París nacieron Maximiliano, Carmen y María

José Tomás fue, como su mujer, amigo de artistas de la talla de Boldini, Sargent, James MacNeil Whisler...; pero mientras que respecto a Eugenia Huici todo parecen ser elogios (con alguna excepción, lo veremos a su tiempo), la opinión está más dividida en cuanto a José Tomás, tanto en la faceta personal como artística.

No es muy favorable el juicio proveniente de Inés Echevarría Bello, “Iris” (con lejana relación de parentesco); leemos en las “Memorias de Iris” que José Tomás era  

seco y estirado y, según Ramón Larraín, gringo de agua dulce, lo que equivalía a ser imitador de costumbres británicas para tapar su criollismo. Esos hijos de don Maximiliano Errázuriz habían sido de los pocos vástagos de familia opulenta educados en Europa y muy viajados. Tenían el esnobismo inglés. José Tomás cultivaba la pintura. Se había presentado en los concursos parisienses y la prensa lo había designado como «le mari de la belle madame Errázuriz». En esta designación iba ya envuelto todo el drama conyugal.”

Dice Iris “Nunca vi a José Tomás. Estaba en Londres. Las relaciones entre ellos eran la de dos conocidos que se respetan y tienen que vivir juntos. La llama pasional que él llevó al matrimonio se había extinguido y a ella no se le había despertado


José Tomás aparece a la derecha, echando un pulso con su hermano Guillermo, en el retrato de familia pintado por Maurice Blum en 1871

Sin embargo para Julio Subercaseaux Browne (“Reminiscencias”), José Tomás no es seco ni estirado:

"Otro comensal que daba mucha alegría a las reuniones era José Tomás Errázuriz Urmeneta, hermano de mi tía Amalia y esposo de Eugenia Huici "la belle Chilienne".Tenía un aspecto un tanto adusto, más bien callado. Con nosotros, en cambio, era el compañero alegre y divertido. Gran bailarín, ejecutaba a veces unos bailes grotescos inimaginables, con un sombrero de pelo que le llegaba hasta las orejas.”

También Eduardo Balmaceda Valdés (otro con lejana relación familiar), en “Un mundo que se fue”, se refiere a la afición a la danza de José Tomás: "Nunca abandonó su afición a la danza y le vimos en Londres, ya anciano, pero con agilidad veinteañera, bailar con maestría las modernsa danzas con sus pasos más intrincados y difíciles"

Sobre los méritos artísticos, Julio Subercaseaux en la obra citada se muestra favorable sin excesos, y en cierto modo, por la referencia final, concuerda con lo expuesto por Iris

"Buen pintor, me hizo a los dieciocho años un retrato que aún conservo y que la gente entendida estima como muy bueno. Resultó que ese año él fue premiado en el Salón de París, y para felicitarle se le dió una gran comida en casa de mi tía Emiliana, dondse se le coronó de laureles, y donde, Carlos Concha, al ofrecerle la manifestación, le dijo “Que el triunfo no se lo debía a sus méritos, sino al hecho de estar casado con la mujer más bonita de París

Para Pedro Subercaseaux Errázuriz ("Memorias"), sobrino de José Tomás, su tío "pintaba excelentes paisajes inspirados en temas que le ofrecía la Isla de Wight. Una de esas telas mereció una distinción en el Salón de París, lo que fue la ocasión de una de esas fiestas de familia en que desbordaba la ruidosa alegría de mis parientes"

Más recientemente, Jorge Edwards (también abordable a través de relación de parentesco), en los “Diálogos en un tejado”,  lo define como “pintor de fines de semana, a pesar de eso estimable y conectado con el movimiento de la pintura chilena de principios de siglo

Pintor o no de fines de semana, José Tomás no pareció dar excesiva importancia a su faceta artística, hasta el punto de que “nunca se interesó por firmar o vender sus cuadros. En 1926 envió a Chile gran parte de su obra por medio de su hermana Amalia Errázuriz, con la intención de subastarla y destinar los fondos para ayudar a los desposeídos del país.” (Museo Nacional de Bellos Artes, Artistas Plásticos Chilenos).

 
 
Su obra más conocida es el retrato de su hermano Rafael Valentín Errázuriz Urmeneta, de 1891 (a la izquierda). Sólo hemos encontrado un sitio donde se identifique a la persona retratada, en todos los demás aparece simplemente como "Retrato".

Se encuentra en el Museo Nacional de Bellas Artes ("se puede apreciar una pincelada segura que afirma la solidez de la figura junto a un color refinadamente austero. Es considerada la obra maestra de Errázuriz y uno de los mejores retratos de la pintura chilena del siglo XIX", Portal de Arte).

Tenemos la referencia, pero no hemos encontrado la obra, de un retrato que realizó a Carlos Morla Vicuña: "Un retrato del señor C. Morla Vicuña completa el grupo de cuadros exhibidos con la firma del señor J. Tomas Errázuriz. Es la mejor de sus obras. Tiene distincion, cierto sello orijinal, algo de convencional en el colorido; en una palabra, creo que esa tela posee las cualidades de su autor. Las demas reunen todos los defectos de su escuela" (Estudios i ensayos literarios, Pedro Balmaceda Toro, 1889)

A la derecha, retrato de su concuñado Salvador Vergara Álvarez (su hermana Blanca Vergara estaba casada con Guillermo Errázuriz, hermano de Tomás); se conserva en la Quinta Vergara (Museo de Bellas Artes), en las salas dedicadas a la familia Vergara

 

Aunque a ella “no le gustaban los cuadros de su marido” (José Donoso, “Artículos de incierta necesidad”, citando a Phililpe Jullian), su marido la pintó en varias ocasiones. El primer retrato es de alrededor de 1880, el segundo de 1913; el tercero parece posterior.

 
 


 


Otras obras destacadas:


 
 
 Campesina bretona
Campesina recostada

 
 

Paisaje con niños
 Matías Errázuriz pescando



Detalle de Dunas en Primavera (litografía sobre el original, presentado en la exposición de 1888)



 






Costa de Normandía

 

Bosque