Introducción a los

Textos Divulgativos Franceses

(1736-1748)

 


 

La colección de textos divulgativos ofrecida en este volumen, como su propio nombre indica, constituye una documentación que, a diferencia de otra literatura masónica, presenta la particularidad de ir dirigida al público en general con la intención, al menos aparente, de dar a conocer el funcionamiento y la razón de ser de una Institución que se presenta a la sociedad con un halo de misterio.

El lector podrá comprobar, quizás con cierta sorpresa, que se encuentra ante unos escritos muy asequibles, elaborados a modo de relato en los que cabe la anécdota y el humor, y en los que las consideraciones técnicas no tienen tanto lugar como en los Catecismos o Rituales. Sin embargo, esta circunstancia característica de las obras francesas que salieron a la luz en la época que consideramos, les conceden una personalidad particular, pues sin dejar de aportar información muy interesante acerca del modo de trabajar de las Logias del momento, por su vitalidad constituyen un testimonio de la mentalidad de los miembros que las componían.

Los ocho textos presentados, tanto en su versión original como en su traducción al español, cobran una importancia especial por contribuir, junto con el resto de publicaciones que entre 1730 y 1760 se realizaron en Francia, a cubrir una laguna en las publicaciones masónicas que en la época se daban en Europa[1]. En efecto, a partir de 1730, cesaron de publicarse textos masónicos de calidad en las islas británicas, y toda la información que sobre Masonería puede obtenerse en este periodo procede de las divulgaciones que aparecieron en suelo francés.

Ampliamente difundidas entre las capas populares, algunas de ellas tienen un carácter marcadamente denigratorio; no obstante, precisamente el hecho de esta asimilación popular no deja de presentar interés; en efecto, el pueblo llano ha sido utilizado habitualmente para ‟conservar así, sin comprenderlos, los restos de tradiciones antiguas, que a veces remontan a un pasado tan lejano que sería imposible determinarˮ, cumpliendo una ‟función de una especie de memoria colectiva más o menos ‘subconsciente’ˮ[2]. Bajo este enfoque, en estos relatos adaptados al pueblo, podrían encontrarse elementos simbólicos reales puestos ahí para asegurar su conservación, y no nos sorprendería que textos como por ejemplo el de La Franc-masona, presentado en estas páginas, pertenecieran a esta categoría.

Entre los temas más tratados destacan los que hacen referencia al secreto masónico y a la mujer, lo cual permite gustar en varias ocasiones de párrafos ciertamente graciosos, sin desmerecer en la mayoría de los casos la seriedad de los planteamientos.

En cuanto a la información acerca de la forma de trabajar en Masonería durante estos años, la que se obtiene de estos documentos está lejos de ser desdeñable. Entre otras cosas, de ellos se deduce el lugar de celebración de las tenidas, el contenido de los Cuadros de Logia, la importancia del ágape ritual, el número de grados masónicos, decoración de las Logias, presencia de grados superiores, …

No nos queda más que desear al lector el mismo placer en la lectura de este trabajo que el mismo que hemos obtenido en su elaboración.

Barcelona, 21 de Septiembre de 2012

Renato Torres


[1] Si bien los datos que figuran impresos en las diferentes obras que consideramos acerca de las plazas de edición no parecen indicarlo así (La Haya, Maastrick, Bruselas, Jerusalén, ), todos ellos estaban escritos en lengua francesa y tuvieron su máxima expansión en territorio francés. La prohibición religiosa y también política (a partir de 1737), hace pensar que estas ubicaciones eran ficticias.

[2] René Guénon, Symboles de la Science sacrée, cap. IV: ‟Le Saint Graalˮ, Éditions Gallimard, Paris, 1977.