Guanyem!


Concurs de redacció de Sant Jordi del Gremi de comerciants..
  • 1r premi Núria Vacares
  • 2n premi Alba Martínez




 El dia 23 d'Abril, Sant Jordi van donar els premis a la pla
ça Llobregat, els premis d'un concurs organitzat per la UCER Roquetes, on en el nivell juvenil havíem d'escriure una redacció de tema lliure.
Uns companys de l'institut i jo la vam fer i precisament aquest dia, el de Sant Jordi, després d'uns dies  de neguit pensant "ai! hauré guanyat?" ens van donar els resultats, i l'Alba, una companya de classe, i jo vam guanyar, així jo vaig rebre el primer premi i ella el segon.
Em va agradar moltíssim ja que és un concurs que s'ha fet en el poble i tota la gent de primària i secundària ha pogut participar.
Núria Vacares.

Heus ací el relat guanyador,  i la foto.

Siempre conmigo Núria Vacares

Amanecía un nuevo día, las calles de Barcelona empezaban a clarecer, me levanté y me dirigí al frigorífico, me h

ice un breve desayuno y salí a la calle. No era un día como cualquier otro, era Sant Jordi. Cerré la puerta y fui decidido a comprar una rosa a una persona muy especial, a la cual hac

ía muchísimo tiempo que no la veía, sin embargo siempre estaba conmigo.

Estaba dispuesto a recorrerme toda la ciudad con tal de encontrar una de las rosas más bonitas, empecé a caminar hacia una parada muy antigua, donde una anciana las vendía con mucho amor desde hacía muchos años. Llegué allí y me quedé observando la gran variedad que había en el mostrador, de un momento a otro todo se congeló, apareció caminando entre la niebla, a un paso lento. Estaba tan bonita como siempre, llevaba ese cabello tan peculiar con un color parecido al de la luna, sus hoyuelos se hicieron presentes en su rostro; hoy estaba feliz, le delataba el brillo en sus ojos.

Cuando llego a mi me dijo:

-Nunca fallas, ¿Eh?- me sonr

ió. –Estoy orgullosa de ti, pequeño.- Me dio dos golpecitos con cariño y desapareció poco. Todo volvió a la normalidad, la anciana me miró extrañada.

-¿Va todo bien?- preguntó- ¿La has visto?- miró de un lado a otro intentando encontrarla.

-Sí. – sacudí la cabeza para despejarme un poco.-Estaba preciosa, deme esa rosa, por favor.- señalé una de las rosas más rojas y relucientes.

-Muchas gracias, que vaya b

ien el día.-dijo mientras me la entregaba.

Le agradecí sus palabras

con una breve sonrisa. Me dispuse a caminar hacia un lugar donde siempre podía hallarla. Allí todo es silencioso. A veces ellos salen a ver a sus familiares o viejos amigos, para darles todo su amor y hacerse presentes en ellos cuando más lo necesitan. Sin embargo, ella me decía que le gustaba estar en ese lugar tan especial, donde podía descansar, la sentía presente conmigo cuando necesitaba un apoyo.

Cuando llegué a mi destino, me dispuse a caminar por los largos pasillos, parecía un gran jardín, cada uno tenía

su lugar, lleno de preciosas flores y fotografías de ellos mismos, normalmente en blanco y en negro, porque allí habitan mayormente quienes han vivido todas las etapas de la vida, desde la niñez hasta la vejez.

Llegué al lugar donde ella me esperaba paciente, me arrodillé y le dije:

-Siempre me acuerdo de ti, todos los días de mi vida, hoy es un día muy especial y sé que te encantaban las rosas, y como tradición, aquí te la entrego, te quiero abuela, gracias por estar conmigo aún así no pudiendo estar presente, sólo nos separa un cielo, te quiero abuela.- Deposité la rosa sobre la lápida.

Sentí una b

reve caricia en mi rostro.





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