Sobre la intolerancia

El experimento psicosocial que os presentamos hoy trata sobre la intolerancia. En 1968 la maestra de primaria Jane Elliot decidió llevar a cabo un ejercicio pedagógico con sus alumnas yhttp://blog.isdfundacion.org/wp-content/uploads/2012/09/jane-elliot.jpg alumnos a raíz de la muerte de Martin Luther King. Se trataba de un experimento basado en la categorización social y su objetivo era concienciar al alumnado de los efectos de la discriminación, tanto en quien la ejerce como en quien la padece.

Consistió en dividir el aula en dos grupos en función del color de los ojos. De esta manera, a los niños y niñas que tuvieran los ojos azules la profesora les diría que son superiores y más inteligentes que los de los ojos marrones y por eso tenían derecho a ir al recreo o podían repetir la comida. Mientras, a los niños de ojos marrones les diría que son más lentos, menos inteligentes y más torpes, por lo que no podrían disfrutar de los privilegios de los primeros. Además, a cada niña y niño de la clase con ojos marrones se les hizo ponerse un pañuelo en el cuello que servía para identificarles rápidamente como el grupo discriminado. Esta separación en el aula rápidamente obtuvo consecuencias y empezaron las peleas entre ambos grupos y las discusiones en clase. Amigos de toda la vida se veían ahora enfrentados simplemente por el hecho de que les habían dicho que eran diferentes.Al día siguiente, la profesora invirtió los papeles y los niños de ojos marrones pasaron a ser los superiores. Lo curioso es que en ese momento este grupo realizó las tareas y los ejercicios de clase bastante más rápido que lo habían hecho el día anterior y mucho más rápido que el grupo de ojos azules. Cada grupo había adoptado perfectamente el rol de dominantes y subordinados con los correspondientes estados de ánimo de alegría y tristeza en cada uno de ellos. Al finalizar este ejercicio, la profesora les explicó que se trataba de un ejercicio para que se dieran cuenta de cómo actúan los racistas en su país y que si no les parecía justo sentirse discriminados por el color de sus ojos, tampoco es justo perpetuar los prejuicios sociales basados en categorías como el color de la piel.

Más tarde, Elliot desarrolló un experimento similar con funcionarios de una prisión de máxima seguridad de Nueva York y obtuvo resultados sorprendentemente muy parecidos a los de los niños.

Este experimento lo podéis ver en el documental de “A class divided” de William Peters (1985) donde enseña el reencuentro de los ex-alumnos 15 años después del experimento con su profesora Jane Elliott en su antigua escuela de Riceville (Iowa) y les muestra las imágenes del experimento. Los antiguos alumnos afirmaron que este experimento pedagógico sobre la discriminación les había ayudado mucho como personas en sus vidas.

 

 

Así, Jane Elliot consigue que nos hagamos una profunda reflexión sobre la igualdad entre las personas. Este tipo de experimentos nos ayuda a saber cómo y por qué se produce la discriminación y se justifica la intolerancia entre grupos sociales. Hay que tener en cuenta, como dice la propia maestra Jane Elliot, que se trata de un experimento muy controvertido y puede resultar peligroso llevarlo a cabo si no se tienen los conocimientos necesarios para hacerlo.

 

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