VISITA A LOS MONEGROS

Excursión a Los Monegros: tramoya y escenarios

Incluso aquellos dados al quietismo más radical debemos admitir que el movimiento impulsa al espíritu, lo excita y lo promueve. Estas salidas que propone nuestra Asociación, nos trasladan en el espacio y en el tiempo, a la vez que unen a los miembros de la misma en el gozo de la heterogeneidad de su composición: padres de alumnos, personal no docente, antiguos y actuales profesores …, una treintena elegida.

En esta ocasión la propuesta venía bien preparada por Pilar Amador y contaba con Gemma Grau como excepcional cicerone monegrina. Nada que ver con la imagen preconcebida de unos Monegros de estepa árida. Como bien dice nuestro amigo Severino Pallaruelo:

Desierto, paradigma de comarca árida, estepa inhóspita… Las definiciones simples no cuadran con esta comarca extensa y variada, que ni es llana, ni deforestada, ni solo áspera. Entre el río Alcanadre y el Ebro se suceden las planicies, las sierras y los relieves tabulares. Junto a las plantas esteparias crecen el cereal, los pinos, las sabinas y los tamarices. Los nuevos rega- díos están cambiando el color del paisaje.

Comenzó la visita en la Cartuja de Las Fuentes: una interesante sorpresa de factura dieciochesca. Al estar todavía pendiente de rehabilitación definitiva (aún se recuerda como refugio de ganado), la sensación de hábitat de un tiempo pasado detenido fue mayor. Admirable el trabajo decorativo de uno de los hermanos Bayeu, cuñado de Goya, que dedicó buena arte de su tiempo frailuno a la decoración de más de 2.000 m2 de pared en la iglesia conventual y en esos hermosos claustrillos en los que pueden apreciarse también grafitis de la guerra incivil. Fuimos debidamente informados de la historia, usos y componentes estilísticos del monumento que se prestaba a todo tipo de recreación.

Posteriormente visitamos un pueblo de colonización, concretamente Cartuja de Monegros. El urbanismo, el caserío, el proceso de selección de los colonos, el reparto de tierras, la miseria y la complejidad social que suponen lotes igualitarios (que tenderían en principio a un comunitarismo rural) y una organización detentada por la dictadura franquista.

En Robres dimos cuenta de una comida alegrada por cordericos y manicas, tras dejar pasar la vuelta ciclista a Aragón. En el mismo pueblo está el único Centro de Interpretación de la Comunidad dedicado a la guerra del 36. Carteles originales y explicativos, uniformes, armamento… sirvieron de soporte a las explicaciones de Gemma y Pilar sobre el movimiento de los frentes y los avatares del campo de batalla en la zona.

La excursión terminó visitando la ‘ruta Orwell’, en la misma sierra de Alcubierre. Recorrimos ambos lados del frente y pudimos recrear la descripción hecha por el escritor que estuvo allí en 1937. Un contraste más: la magnífica visión paisajística y el deambular por las trincheras y el vivac en todas sus dependencias.

Escenarios del existir de frailes, colonos y combatientes… Una experiencia que ambienta tantos recuerdos de vidas no vividas y compartidas, sin embargo, con vivos y muertos. Quedamos agradecidos y con ganas de más.

Carlos Mas Arrondo