VIOLENCIA POLÍTICA EN LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA: 1936-1948

María García Domingo, Violencia política en la guerra civil española: 1936-1948

La pasada centuria ha sido la más mortífera en la historia de la Humanidad: se cuentan doscientos millones de personas muertas por parte de miembros de su propia especie. Es cinco veces más que el total de los fallecimientos producidos en los 1900 años anteriores, y supera con creces a los veinte millones del siglo XIX.

Un tipo de violencia particular es el formato de guerra civil que los polemólogos califican de baja intensidad porque concurren la unidad de lugar y la presencia de dos actores enfrentados con una fractura irreductible ocasionada por diversas razones: etnia, religión, clase, género, ideología. Varios son los ejemplos que brinda el siglo XX pero entre todos ellos destaca (por lo que tuvo de anticipo de la segunda guerra mundial) la guerra civil española cuyas consecuencias emocionales aún son patentes en nuestro país.

Fue precisamente este el tema que eligió la ponente, María Domingo, centrándose sobre todo en la violencia de retaguardia de ambos bandos contendientes. El golpe de estado de 1936 fracasó y, en consecuencia, se libró una cruenta lucha. María definió en primer lugar la violencia política y su tipología para pasar después a contextualizar el guerracivilismo en la Europa de entreguerras. En ese marco, nos explicó acertadamente las características y particularidades de la represión en las retaguardia del bando franquista y del republicano: sus diferencias cuantitativas, temporales y de organización, la represión política y sindical de un lado y las condiciones de la llamada ‘justicia revolucionaria’ en el otro.

Especial interés y novedad supuso el análisis de la ‘violencia sexuada’. En el espacio público quiso hacerse visible el castigo a la mujer republicana que había abandonado su sumiso papel de ‘ángel del hogar’: el rapado del pelo para herir su feminidad: la ingesta de aceite de ricino para purificar ese interior maligno; y, finalmente, la violación como última y definitiva forma de control.

María Domingo ha concluido el Grado de Historia en la facultad zaragozana y, como han venido haciendo otros compañeros, nos presentaba una síntesis de su trabajo final. Ha sido una brillante alumna de nuestro instituto y durante los seis años en los que nos acompañó dio siempre muestras de su brillantez y del afán de unir la asimilación de la información a la comprensión de la misma. Este sentido crítico le sigue acompañando ahora y de él hizo gala en su intervención y en la contestación a la rueda de preguntas posterior.

Carlos Mas Arrondo