TRAVESÍA DESDE EL CASERÍO DE POLA HASTA LA PUNTAZA EN REMOLINOS.

Habíamos quedado en encontrarnos en la ventanilla de la Estación Central de Autobuses para sacar los billetes del microbús de las 7:45 a Pradilla de Ebro con parada en el Caserío de Pola. Desde ese punto partimos andando ladeando choperas y campos de cultivo que surgen en la vega del río. Tramo llano y camino de hierba. La fría mañana había cubierto el manto herbáceo de una tupida capa de escarcha mientras un radiante sol despuntaba por el este.

El grupo de nueve amigos de las caminatas (Antonia y Raquel, Conchita y Maribel, Mª Victoria y Cristina Milagros, José María y Pascal) llegaba a la localidad de Remolinos a las diez. Cruzamos el pueblo para enlazar con la R 5 que partía de la ermita rupestre del Santo Cristo de la Cueva .En su interior pudimos apreciar la talla de madera del titular del santuario del siglo XIV. Remontamos el camino que nos emplazaba en la terraza sobre el cabezo con objeto de otear un escenario magnífico sobre toda la Depresión del Ebro.

Más arriba de la árida estepa que atravesamos, el manto vegetal se hace más espeso. El pino carrasco es la única especie arbórea que soporta bien la escasez de agua. En su lugar, aumenta la presencia de arbustos (enebros, coscojas, retamas y alguna sabina de porte arbustivo) mientras que en los altozanos se diversifica la nómina de plantas y matorrales a base de tomillo, romero, ontina, sisallo, ruda, albardín, asnallo, lastón y aliaga.

Salimos de ese bellvedere y tomamos el almuerzo al abrigo del viento en un carasol placentero. Llegamos a un tramo donde se aterrazan los desechos de las minas de sal entre los que se abre paso una carretera interior de servicio a la explotación. Dejadas atrás las bocaminas y excavaciones, el camino se empinaba considerablemente haciendo lento el avance. Una vez superada la ladera la ruta se alzaba sobre una superficie tabular en la que descollaba la Puntaza de 626 m que coronamos algunos de nosotros.

La vista panorámica era muy amplia y clara. El Moncayo en frente y en su derredor, Magallón y otros núcleos de población .Más cerca al punto de referencia del observador, Pradilla, Gallur, Tauste, Pedrola, Alcalá de Ebro, así como Monlora y toda la terraza del Cuaternario del Noroeste del Valle. Detrás dos parques eólicos en los que se apiñaban cual tropa de gigantes cervantinos, los aerogeneradores cuyas aspas giraban febrilmente.

Descenso por la R 11 añadía interés al itinerario por tratarse de una variante que discurría, en parte, al borde del Barranco de Remolinos que habría de llevarnos al punto de partida montesino. Tramos con dolinas, cárcavas y una serie numerosa de formas de erosión (tomando el agua como agente principal) que podrían servir de lección viva de geografía física.

Como colofón de nuestra actividad a las 13:00, al final del recorrido pedestre, visitamos la iglesia de estilo neoclásico de San Juan Bautista. Bajo su cúpula, en las pechinas los cuatro lienzos ovalados pintados por Goya, mostraban al trasluz, a los cuatro Padres de la Iglesia.

Terminado todo lo cual a las 13:30, para tomar el transporte de regreso a casa, disponíamos de un margen de casi dos horas que empleamos en paseos por las alamedas del muy pronunciado meandro donde debiera encontrarse antaño el embarcadero del que partía el traslado de la sal, -cruzando el río, primero, y por tierra, después, hasta Pedrola-, que en variadas formas(sal gema, sal para el ganado, salmuera, sal común, sal granulada para deshelar las carreteras, sal en bloques) muy apreciada en nuestro país y en el resto de Europa, se producía bajo el suelo que habíamos hollado.

El de Remolinos es uno de los numerosos depósitos de sal del Valle del Ebro, producto del gran lago endorréico que ocupó el hundimiento del gran macizo del Ebro.

A las 15:13 nos recogía el microbús proveniente de Pradilla que nos dejaría en la Estación Central a las 15:50, poniendo así término a la última travesía de este año 2017 por nuestra comarca. Gracias a todos por vuestra participación y asistencia.