PERDICIÓN O SUMISIÓN: LA EVOLUCIÓN DE LA IMAGEN DE LA MUJER EN EL CINE NEGRO.

Inés Galán, ‘Perdición o sumisión: la evolución de la imagen de la mujer en el cine negro’. Biblioteca del IES Andalán, 17 de enero de 2018. Ciclo de Actividades ‘Andalán en abierto’. Organiza la Asociación Cultural ‘Amigos del Andalán’.*

Inés Galán ha sido antigua alumna del instituto, y ya entonces acusaba la tendencia a organizar pulcramente la información de manera que nada quedase fuera del lugar que le correspondía. No necesitó más de treinta minutos para explicar, a una audiencia que rondaba el medio centenar de personas, cuál había venido siendo la representación de la mujer en el cine negro. A diferencia de otros géneros más masculinizados como el western, aquí la presencia femenina es significativa, sobre todo la de la mujer trasgresora que termina viéndose castigada por incumplir las normas de la sociedad machista en la que se inserta.

A lo largo de la pasada centuria, la mitad de la Humanidad, el género femenino, cobra poco a poco su correspondiente protagonismo. Los sistemas de representación, y entre ellos el cinematógrafo, dan cuenta de este imparable proceso y, también, de sus limitaciones.

Un cine de hombres (solo una de las setenta películas que Inés ha estudiado para su trabajo de grado fue dirigida por una mujer) es el artífice de diversos arquetipos femeninos: la nodriza, símbolo del amor y la comprensión que no pide nada a cambio; la víctima, indefensa y pasiva que ansía su rescate; la mujer fatal, que atrae, y manipula a la vez, en espera del inexorable castigo por salirse del rol impuesto; y la independiente, que se abre paso más tardíamente. Estos dos últimos estereotipos, nos explica Galán, evolucionan del periodo clásico de los cincuenta y sesenta hasta el moderno de la siguiente década y el postmoderno finisecular, que enlazará con el cine más actual en el que planteamientos feministas la convierten en heroína en lucha contra la misoginia.

Definitivamente, el cine -y en especial el género de cine negro- deja constancia de la lucha de la mujer por conquistar una posición independiente y autónoma frente a las reacciones de todo tipo que estos cambios suponen. Volver a ver películas señeras desde esta perspectiva como El halcón maltés (1941), Bonnie and Clyde (1967) o Thelma y Louise (1991), nos abre nuevos horizontes. En palabras de la propia Inés:

El cine negro ha venido ofreciendo un territorio simbólico perfecto para encarnar la amenaza de la mujer emancipada, representada por el arquetipo de la mujer fatal.

Carlos Mas Arrondo

* Fue presentado el acto por el director del Instituto y por Pilar Amador, que glosó la figura de la ponente. Ambos hicieron mención especial al reciente fallecimiento de José María Bizcarrondo, catedrático de lengua y literatura del centro y miembro de la Asociación, que nos deleitó en este mismo foro con sus charlas acerca de los poetas Pedro Salinas y García Lorca, así como sobre Gustavo Adolfo Bécquer en el monasterio de Veruela. El inclusivo carácter de nuestra entidad no se olvidará nunca ni de los muertos ni de los vivos.