MINDFULNESS, TRADICIÓN Y CIENCIA PARA UNA VIDA MÁS PLENA.

<<Mindfulness. Tradición y ciencia para una vida más plena>>, este fue el título de la exposición que José Antonio Giménez Mas y Mercedes Salvador Artal hicieron el pasado 7 de febrero de 2018 en la biblioteca del IES Andalán de Zaragoza. Ambos pertenecen al mundo de la salud. José Antonio Giménez es doctor en Medicina y fue jefe del servicio de Anatomía Patológica del Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza, hasta su jubilación. Mercedes Salvador Artal es psicóloga clínica en el Centro de Rehabilitación Psicosocial <<Rey Ardid>> de Zaragoza. Los dos son especialistas en mindfulness. Así quedó bien demostrado tanto en la exposición teórica que hicieron como en la práctica de meditación que dirigió Mercedes Salvador y cerró el encuentro.

Mindfulness es un término inglés que se suele traducir por <<conciencia plena>>, <<atención consciente>>, etc. El médico y profesor universitario Jon Kabat-Zinn fue quien creó la técnica de mindfulness-based stress reduction (MBSR) en inglés o <<Reducción del Estrés basada en la Atención Plena>> (REBAP) en español, al adaptar las prácticas orientales al mundo occidental. Mindfulness es de tradición oriental (hinduismo, budismo, taoísmo, etc.) pero también tiene su tradición en el pensamiento occidental y muy especialmente en la mística cristiana.

El objetivo del mindfulness no es tanto alcanzar la felicidad, entendida esta como un estado beatífico, desprovisto de preocupaciones y dificultades, sino llevar una vida más plena, de ahí el título de la exposición. La felicidad es un concepto que entre nosotros puede llevar a confusión. El propio Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (DRAE) lo define en su primera acepción como <<Estado de grata satisfacción espiritual y física>>, y como <<Ausencia de inconvenientes o tropiezos>>. El mindfulness no trata de evitar las desgracias, sino que las acepta y se adapta a ellas. El mindfulness más que curar, ayuda a vivir la vida en toda su plenitud, con las alegrías y las tristezas que ella conlleva. Se trata de alcanzar el autoconocimiento a través de la meditación, también se puede definir como un camino de perfección espiritual, desprovisto de connotaciones religiosas.

Los ponentes explicaron las dos clases de meditación, la formal y la informal. La formal tiene, a su vez, dos fases: samatha o sámatha (práctica budista que consiste en calmar la mente, mediante, entre otras técnicas, la de fijar la atención en la propia respiración, en un objeto, etc.) y vipassana (método de autoobservación, el objetivo es ver las cosas como son, sin juicios positivos o negativos, despojándolas de todo tipo de emociones). La meditación informal es la que podemos hacer en cada momento de nuestras actividades cotidianas (en el trabajo, en el autobús, etc.) y se trata de tomar conciencia de la actividad realizada en cada momento. La meditación formal exige un momento y un lugar determinado, con una postura adecuada, etc.

Mediante el autoconocimiento se identifican más claramente los pensamientos y las emociones y se pueden gestionar mejor. Un buen conocimiento emocional es condición básica para una buena vida: la desgracia se acepta, pero no debe desbordar a la persona. Con la meditación se persigue un pensamiento productivo. Para ello es necesario ejercitar la atención y la concentración. El miedo, el estrés, la ira, la tristeza, la sorpresa y el asco o aversión son emociones que tienen una finalidad adaptativa y responden a determinadas percepciones que hemos ido aprendiendo a lo largo de la vida. Por eso nunca se termina de meditar.

Mindfulness, tal y como lo entienden los ponentes, es, en definitiva, un hábito de vida saludable, que persigue la felicidad en el sentido que expone Aristóteles, quien en su Ética a Nicómaco (1098b) llega a decir que <<el hombre feliz vive bien y obra bien>>. Si se considera que el hombre es un ser social por naturaleza, tal y como lo define Aristóteles, no se concibe la felicidad propia sin la del otro. De ahí que el pensamiento productivo al que lleva el mindfulness promueve la necesidad de un amor compasivo y altruista. En este sentido, el egoísmo es fuente de sufrimiento, mientras que el altruismo es de salud. La compasión es dar y tomar, estar preparados incluso para recibir el sufrimiento. El mindfulness, para concluir con las propias palabras de los magníficos ponentes de esa tarde, <<es una herramienta de transformación personal y general>>.