LA RUTA DE LOS ÁRBOLES SINGULARES

ALMOZARA-JUSLIBOL-SAN GREGORIO-SAN JUAN-VILLAMAYOR, 17 Km

(La Ruta de los Árboles Singulares)

Empezamos saliendo a las 8:00 del IES Andalán hacia el Puente del III Milenio en dirección al Parque del Agua que por haberlo inundado la riada desviamos a través del espacio exterior Expo y alcanzar Juslibol al encuentro del ciprés, que según se cuenta, fue plantado por Palafox.

Los 17 integrantes del grupo (Juan Pablo, José María, Conchita, Mª Victoria y Carmen, Maribel y Anabel, Vita y Jesús, Antonia y Raquel, Heriberto y Laura, Ester y Elena, José Ángel y Pascal) acometieron el Camino de Los Leones con el propósito de alcanzar San Gregorio y desviar por el Camino de los Molinos, no sin antes cruzar la autovía de Huesca por el paso peatonal elevado. Llegamos así al Cerrao de Verio, finca del Sr. Casorrán y propietario de la gran Carrasca (Quercus ilex ballota) de 500 años y 22 metros de altura, de porte majestuoso y vigorosa salud. Aprovechamos este lugar de estudio en clave botánica para tomar nuestro bocadillo tomando fuerzas para seguir hacia San Juan de Mozarrifar por el Camino del Cascajo, En este tramo encontramos el enorme Pino carrasco (Pinus halepensis) en la propiedad de Diego Haro.

Una vez en San Juan nos dirigimos a la Pasarela que nos permitía cruzar el Gállego por cuya margen izquierda poblada de bosque de ribera doblamos la explotación de Agricultura Mediterránea que el Instituto de Aula Dei tiene cercado. Un puentecito de ladrillo nos facilitó el paso sobre la acequia de Urdán y otro brazal de regadío, sin agua en esos momentos, nos condujo hasta la carretera de Montañana. Al otro lado de la misma enlazamos por el Camino Puente Rosenque que nos llevaría en cinco sinuosos Km de recorrido por una llana y fértil vega que los canalículos derivados de la acequia de Camarena irrigan los pujantes cereales nunca más verdecidos que en esta rara y lluviosa primavera.

Dª Pilar Amador nos esperaba, según lo acordado, al pie de la Torre Mudéjar de Villamayor, población (muchas veces cambiada de titularidad municipal como barrio de Zaragoza o como pueblo) a la que llegamos con media hora de retraso con respecto al horario previsto, 13.00 h. Una vez sentados en torno a la profesora, tomó la palabra para introducirnos en la época en que la sociedad de finales de la Edad Media dejaba en manos de los nuevos propietarios tierras que los señores feudales habían acaparado.

Nos habló del origen de Villamayor y de su evolución, su errática inclusión como barrio en el gran término municipal de Zaragoza o su separación de aquél para constituirse en municipio propio. Una cabañera procedente del Pirineo y que llevaba la ganadería trashumante hacia Valmadrid El Camino Real procedía de Barbastro y Monzón y llegaba a Zaragoza atravesaba esta comarca y favorecía naturalmente a Villamayor, tramo que era algo más que lugar de paso: transacciones e intercambios dieron lugar a un florecimiento comercial que consolidó el establecimiento de una burguesía de creciente hegemonía sobre la nobleza de la que el mayor poder lo ostentaba los Goyeneche y la duquesa de Híjar, suegra del conde de Aranda, del siglo XVII

Fue y sigue siendo una zona de riego importante que se beneficiaba de una red de acequias (mamblas) que ya venían de tiempo atrás lo que redundaba en la prosperidad que aún reflejan las casas mudéjares que aún subsisten.

Describió nuestra ilustre ponente con un lenguaje ameno e irónico el curioso origen del santuario de Nª Sª del Pueyo en relación con la milagrería de turno y la implantación de la ermita en torno a la cual se asentaban enfermos con problemas respiratorios que debían sanar por mor del vivificador aire libre en combinación con las creencias.

La Torre Mudéjar de la iglesia de Nª Srª de la Asunción parte de una robusta base cuadrada y se ve rematada por un cuerpo superior octogonal, transición que se realiza mediante torreoncillos en ángulo a imitación en miniatura de la propia torre. Se decora el cuerpo inferior con ladrillo resaltado en contacto con azulejos. Un amplio paño de cruces de múltiples brazos forman rombos y hexágonos alargados. El cuerpo octogonal dotado de robustez suficiente para soportar el juego de pesadas campanas mediante contrafuertes en los ángulos. Tres pisos lo subdividen separados por frisos de cerámica. El inferior ciego presenta una sucesión de rombos, y los dos superiores sirven de marco para el conjunto de campanas con arcos doblados de medio punto.

Terminamos recorriendo una serie de cinco casas mudéjares, verdaderos palacios del renacimiento aragonés que florecieron al albur de la burguesía imperante confiriendo señorío a la villa. Nos despedimos de Dª Pilar con gratitud por su impagable exposición en torno a este ámbito comarcal en lo que al lado histórico, social y artístico se refiere.

Tomamos al cabo el transporte de regreso a la ciudad en el servicio de las 14:15 esperando hubieran todos disfrutado tanto de la etapa pedestre como de la visita al lugar quedando todos emplazados para la siguiente etapa de la que ya se dará noticia.